Noté algo mullido y calentito debajo de mi, noté mis dedos, mis piernas y el resto de mi cuerpo.
Intenté abrir los ojos pero los cerré con rapidez ya que todo me daba vueltas, me sentí muy mareada y la cabeza me dolía horrorosamente.
Hice acopio de todo mi valor y me incorporé apoyando las manos en lo que parecía ser un colchón.
Fui abriendo los ojos poco a poco y vi que estaba cubierta por una colcha que a mi parecer debía de ser muy cara.
No entendía que hacía allí, tenía el día de ayer muy borroso y realmente mi dolor de cabeza no ayudaba.
Levanté las manos para frotarme la cara y pronto me di cuenta de que tenía una cadena atada a la muñeca y el extremo de la otra cadena atado al poste de la cama en la que estaba.
Eso hizo saltar todas mis alarmas, abrí los ojos de golpe y vi que me encontraba en una habitación bastante grande decorada ostentosamente, por dios... Tenía hasta una chimenea, si eso no es ser pijo ya me diréis...
Empecé a tironear de mi muñeca y una marca roja fue apareciendo alrededor de ésta.
Me puse del pié ingnorando todos los dolores que sentía e intenté con más fuerza quitarme aquella cadena.
Solo había conseguido herirme, aquello era de risa...
Sabía que estaba a punto de entrar en un ataque de histeria y quería calmarme y pensar un plan de escape con la mente un poco más fría.
Miré por la ventana que había y vi que estaba amaneciendo, de mientras la habitación seguía iluminada por las calientes llamas de la chimenea.
Vi que al fondo de la habitación se encontraba una puerta que supuse que sería la salida y en el otro extremo había otra puerta que supuse que era el baño.
Era una habitación bastante rústica, la cama era enorme, literalmente, tenía sábanas de seda y no me hubiese importado quedarme allí si no hubiese estado secuestrada...
Era mi suerte, lujos pero sin libertad o libertad pero viviendo en un cuchitril.
-¡Vaya mierda! ¡Joder!- chillé a la vez que le metía una patada a la cama con mis pies descalzos.
¿Pies descalzos? Miré lo que llevaba puesto y quise matar a alguien.
Mientras "dormía" alguien se había encargado de quitarme la ropa y ponerme un camisón, lo que me faltaba, que me hubiesen visto desnuda.
Escuché pasos cerca de la puerta y después vi el pomo de la misma puerta moverse.
Un chirrido se escuchó cuando la puerta se abrió dejando ver al chico de los tatuajes que estuvo en la cafetería.
-Veo que has despertado...
-No... Sigo durmiendo pero soy sonámbula- me burlé yo... Total algo peor que eso no me podía pasar.
-Vaya, vaya... Guapa y con sentido del humor- río él- Soy Jordan.
-¿Te piensas que me importa lo más mínimo? Te juro que si algún día salgo de aquí te vas a pudrir en la cárcel.
Jordan me miró sorprendido y río a carcajada limpia, haciendo que me enfadada aún más.
-Querida... No saldrás de aquí en tu vida...
Aquellas palabras me helaron haciendo que se me quedara cara de tonta.
¿C-como dices?- tartamudeé yo.
Al principio pensé que querria dinero o joyas o algo por el estilo, después me fijé en todos los muebles de mi alrededor y me di cuenta de que me equivocaba.
-Lo que oyes pequeña... Me perteneces, siempre lo has hecho Mack.
-¡Estas loco- le chillé sin poder contener un segundo más las lágrimas que me quemaban en los ojos.
Empecé a hiprerventilar sin creerme nada de lo que pasaba a mi alrededor, caí de rodillas y agarré las sábanas de la cama con fuerza.
El aire me faltaba cada vez más y cuando vi que Jordan se acercaba a mi me alejé todo lo que la cadena me lo permitió.
-Eh... Venga respira hondo, intenta calmarte...- se volvió a acercar a mi y se arrodilló a mi lado para después acunarme la cara entre sus manos.
Me intenté apartar pero la cadena no cedió un milímetro más.
Respiré hondo intentando salir de aquel estado.
Jordan me acarició la cara delicadamente, casi con cariño, lo que fue algo que me sorprendió mucho.
Me empecé a calmar y poco a poco recuperé el aire.
-No me toques- dije con asco.
Retiró las manos enseguida y se apartó de mi molesto.
-¿Qué quieres de mí?- pregunté algo asustada por la respuesta que recibiría.
-Tú corazón...
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Jordan
Werewolf-Querida... No saldrás de aquí en tu vida... Aquellas palabras me helaron haciendo que se me quedara cara de tonta. ¿C-como dices?- tartamudeé yo. -Lo que oyes pequeña... Me perteneces, siempre lo has hecho Mack. -¡Estas loco- le chillé sin poder co...
