Después de aquello Jordan se levantó de la cama y pensaba que iría a ducharse, pero en cambió salió de la habitación bajo mi atenta mirada y volvió pocos minutos después con tres cajas entre las manos.
Esta vez no me hizo falta abrirlas para saber lo que había dentro.
-Hoy es un día especial... A días especiales, atuendos especiales- dijo el dejando las cajas al lado de mí.
-Vamos... Abrelas- dijo animado.
Empecé por la pequeña y me encontré con algo que no me esperaba para nada.
-Es precioso...- susurré acariciando los pequeños diamantes engarzados en el colgante del collar.
-Era de mi madre- dijo él.
Levanté la cabeza rápidamente y negué con ella.
-No puedo aceptarlo... Era de tu madre, Jordan...- empecé a decir algo nerviosa.
Sabía lo que significaban las cosas de su madre para él.
-Mackenzie- me cortó él acercándose a mi y quitándome la caja de las manos.
Cogió el collar entre sus dedos y me lo pasó por el cuello, abrochandolo en la nuca.
Se arrodilló frente a mí y cogió mis manos entre las suyas.
-No conozco persona más digna para llevar algo así... No quiero que nadie lo lleve si no eres tú- dijo mirándome a los ojos con sinceridad.
Asentí no muy convencida y sonrió satisfecho.
Abrí la segunda encontrándome con unos tacones cerrados de plataforma de color verde esmeralda.
Y sabía que en la última caja había un vestido del mismo color.
Me encantaban los tacones y me encantaría el vestido... Todo se tenía que decir, Jordan tenía muy buenos gustos para estas cosas.
-Le voy a tener que felicitar, Señor Key... Ha hecho una muy buena y bonita compra...
-Me alegro de que le guste, Señorita Richardson... En cada segundo de mi búsqueda la tenía en mente- me dijo de vuelta.
Sonreí y me levanté de la cama para después besarle.
-Vamos, Romeo... Que tienes que prepararte- reí separándome de sus labios.
Se fue a la ducha y me dirigí al armario para sacar la ropa interior.
Miré mi vientre con curiosidad y miré mi perfil en el espejo... Sabía que no estaría abultado pero me imaginé con una gran panza y reí negando con la cabeza para después seguir vistiéndome.
Me encantó como me quedaba el vestido, era de noche, largo hasta el suelo con la espalda descubierta y mangas largas.
Era ajustado hasta la cintura y la falda caía en vuelo.
Jordan salió poco después y se quedó embobado mirándome.
-Uaau...- dijo para después silbar, mirándome de pies a cabeza.
-Lo mismo digo- dije viendo que solo llevaba una toalla atada a la cintura, cosa que me dejaba ver su torso trabajado y tatuado hasta el último rincón.
-Me sobra la toalla- dijo arrogante haciéndome reír.
-Sabes que no... Te falta la bolsa en la cabeza, para no tener que ver lo feo que eres- reí sacándole la lengua.
Se acercó a mí con una media sonrisa y me agarró la cintura pegándome por completo a su cuerpo.
-Eso no era lo que pensabas la otra noche...- susurró acercándose cada vez más.
Nuestros labios se rozaron pero de pronto unos golpes en la puerta nos hicieron apartarnos.
-Daos prisa, en un cuarto empieza la cena... La mayoría de la manada ya está en el salón- dijo Valerie des de fuera de la habitación.
-Ya vamos, Val- dijo Jordan.
Aparté mi rostro riendo y me separé de Jordan negando con la cabeza.
Entré al baño y me peiné dejando todo mi cabello hacia un lado, definiendo algunos rizos con la plancha.
Me puse algo de máscara de pestañas y me delineé los ojos para después pintarme los labios de un rojo intenso y darle color a mis mejillas con un poco de colorete rosa pálido.
Me miré una última vez al espejo y con la yema de los dedos acaricié el collar con cariño.
Salí del baño y vi que Jordan ya estaba vestido de traje.
Me acerqué a él y le ayudé a ponerse los gemelos y a acabar de abotonar la camisa.
-Estas preciosa...- susurró mirándome.
Sonreí mirándole y sabía que él no se quedaba atrás.
-Anda... Ve a peinarte, que pareces una gallina loca así de despeinado- dije riendo.
-Es un despeinado sexy, ¿Vale?- me sacó la lengua y se metió en el baño.
Me calcé los tacones y andé por la habitación un rato hasta que me acostumbré a la altura.
Jordan salió y vi que se había echado todo el cabello hacia atrás, creando un pequeño tupé que le favorecia mucho.
-Señorita...- dijo situándose a mi lado y ofreciéndome el brazo.
-Gallina loca...- dije de la misma manera agarrando su brazo con el mío y encaminandonos a la puerta.
Llegamos al salón y todos habían ocupado ya sus asientos.
Caminamos hasta el final del salón y nos sentamos en las enormes sillas acolchadas del principio de la mesa.
Todos nos saludaron y recibimos elogios que con gusto devolvimos.
Nunca había visto a tanta gente cenando junta... Y era genial el ambiente familiar que había en aquel salón esa noche.
Valerie se sentó junto a nosotros y sonrió satisfecha al ver lo felices que estábamos.
Empezamos a comer después de unas breves palabras de Jordan y el resto de la cena pasó entre charlas, anécdotas y bromas.
Acabó la cena y Jordan se levantó de su silla llamando la atención de todos los presentes.
-Familia... Solo quería deciros, que como cada año... Este es uno de los mejores días... Pero este año ha sido el mejor de muchos, he tenido la oportunidad de pasarlo junto a la mujer más maravillosa que he conocido nunca...- dijo lo último mirándome.
La manada sonreía satisfecha, contentos por su alfa y porque hubiese porfin una estabilidad... Al fin y al cabo una manada sin Alfa y sin Luna, no era manada.
-Por esa misma razón quiero hacerte la promesa de amarte cada segundo, cada minuto, de cada hora y de cada día... Hasta que mi corazón deje de latir...- Dijo hincando una rodilla en el suelo y sacando una pequeña caja de su bolsillo- Y me gustaría saber... Si aceptas la propuesta que este humilde Alfa te ofrece- dijo haciéndonos reír por llamarse a si mismo humilde, sabiendo todos los presentes que eso no era así.
ESTÁS LEYENDO
Jordan
Werewolf-Querida... No saldrás de aquí en tu vida... Aquellas palabras me helaron haciendo que se me quedara cara de tonta. ¿C-como dices?- tartamudeé yo. -Lo que oyes pequeña... Me perteneces, siempre lo has hecho Mack. -¡Estas loco- le chillé sin poder co...
