CAPITULO 24

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Después de aquello Jordan se levantó de la cama y pensaba que iría a ducharse, pero en cambió salió de la habitación bajo mi atenta mirada y volvió pocos minutos después con tres cajas entre las manos.

Esta vez no me hizo falta abrirlas para saber lo que había dentro.

-Hoy es un día especial... A días especiales, atuendos especiales- dijo el dejando las cajas al lado de mí.

-Vamos... Abrelas- dijo animado.

Empecé por la pequeña y me encontré con algo que no me esperaba para nada.

-Es precioso...- susurré acariciando los pequeños diamantes engarzados en el colgante del collar.

-Era de mi madre- dijo él.

Levanté la cabeza rápidamente y negué con ella.

-No puedo aceptarlo... Era de tu madre, Jordan...- empecé a decir algo nerviosa.

Sabía lo que significaban las cosas de su madre para él.

-Mackenzie- me cortó él acercándose a mi y quitándome la caja de las manos.

Cogió el collar entre sus dedos y me lo pasó por el cuello, abrochandolo en la nuca.

Se arrodilló frente a mí y cogió mis manos entre las suyas.

-No conozco persona más digna para llevar algo así... No quiero que nadie lo lleve si no eres tú- dijo mirándome a los ojos con sinceridad.

Asentí no muy convencida y sonrió satisfecho.

Abrí la segunda encontrándome con unos tacones cerrados de plataforma de color verde esmeralda.

Y sabía que en la última caja había un vestido del mismo color.

Me encantaban los tacones y me encantaría el vestido... Todo se tenía que decir, Jordan tenía muy buenos gustos para estas cosas.

-Le voy a tener que felicitar, Señor Key... Ha hecho una muy buena y bonita compra...

-Me alegro de que le guste, Señorita Richardson... En cada segundo de mi búsqueda la tenía en mente- me dijo de vuelta.

Sonreí y me levanté de la cama para después besarle.

-Vamos, Romeo... Que tienes que prepararte- reí separándome de sus labios.

Se fue a la ducha y me dirigí al armario para sacar la ropa interior.

Miré mi vientre con curiosidad y miré mi perfil en el espejo... Sabía que no estaría abultado pero me imaginé con una gran panza y reí negando con la cabeza para después seguir vistiéndome.

Me encantó como me quedaba el vestido, era de noche, largo hasta el suelo con la espalda descubierta y mangas largas.

Era ajustado hasta la cintura y la falda caía en vuelo.

Jordan salió poco después y se quedó embobado mirándome.

-Uaau...- dijo para después silbar, mirándome de pies a cabeza.

-Lo mismo digo- dije viendo que solo llevaba una toalla atada a la cintura, cosa que me dejaba ver su torso trabajado y tatuado hasta el último rincón.

-Me sobra la toalla- dijo arrogante haciéndome reír.

-Sabes que no... Te falta la bolsa en la cabeza, para no tener que ver lo feo que eres- reí sacándole la lengua.

Se acercó a mí con una media sonrisa y me agarró la cintura pegándome por completo a su cuerpo.

-Eso no era lo que pensabas la otra noche...- susurró acercándose cada vez más.

Nuestros labios se rozaron pero de pronto unos golpes en la puerta nos hicieron apartarnos.

-Daos prisa, en un cuarto empieza la cena... La mayoría de la manada ya está en el salón- dijo Valerie des de fuera de la habitación.

-Ya vamos, Val- dijo Jordan.

Aparté mi rostro riendo y me separé de Jordan negando con la cabeza.

Entré al baño y me peiné dejando todo mi cabello hacia un lado, definiendo algunos rizos con la plancha.

Me puse algo de máscara de pestañas y me delineé los ojos para después pintarme los labios de un rojo intenso y darle color a mis mejillas con un poco de colorete rosa pálido.

Me miré una última vez al espejo y con la yema de los dedos acaricié el collar con cariño.

Salí del baño y vi que Jordan ya estaba vestido de traje.

Me acerqué a él y le ayudé a ponerse los gemelos y a acabar de abotonar la camisa.

-Estas preciosa...- susurró mirándome.

Sonreí mirándole y sabía que él no se quedaba atrás.

-Anda... Ve a peinarte, que pareces una gallina loca así de despeinado- dije riendo.

-Es un despeinado sexy, ¿Vale?- me sacó la lengua y se metió en el baño.

Me calcé los tacones y andé por la habitación un rato hasta que me acostumbré a la altura.

Jordan salió y vi que se había echado todo el cabello hacia atrás, creando un pequeño tupé que le favorecia mucho.

-Señorita...- dijo situándose a mi lado y ofreciéndome el brazo.

-Gallina loca...- dije de la misma manera agarrando su brazo con el mío y encaminandonos a la puerta.

Llegamos al salón y todos habían ocupado ya sus asientos.

Caminamos hasta el final del salón y nos sentamos en las enormes sillas acolchadas del principio de la mesa.

Todos nos saludaron y recibimos elogios que con gusto devolvimos.

Nunca había visto a tanta gente cenando junta... Y era genial el ambiente familiar que había en aquel salón esa noche.

Valerie se sentó junto a nosotros y sonrió satisfecha al ver lo felices que estábamos.

Empezamos a comer después de unas breves palabras de Jordan y el resto de la cena pasó entre charlas, anécdotas y bromas.

Acabó la cena y Jordan se levantó de su silla llamando la atención de todos los presentes.

-Familia... Solo quería deciros, que como cada año... Este es uno de los mejores días... Pero este año ha sido el mejor de muchos, he tenido la oportunidad de pasarlo junto a la mujer más maravillosa que he conocido nunca...- dijo lo último mirándome.

La manada sonreía satisfecha, contentos por su alfa y porque hubiese porfin una estabilidad... Al fin y al cabo una manada sin Alfa y sin Luna, no era manada.

-Por esa misma razón quiero hacerte la promesa de amarte cada segundo, cada minuto, de cada hora y de cada día... Hasta que mi corazón deje de latir...- Dijo hincando una rodilla en el suelo y sacando una pequeña caja de su bolsillo- Y me gustaría saber... Si aceptas la propuesta que este humilde Alfa te ofrece- dijo haciéndonos reír por llamarse a si mismo humilde, sabiendo todos los presentes que eso no era así.

















JordanDonde viven las historias. Descúbrelo ahora