No sé qué pasó después de la muerte de Jake... Solo sabía que en aquellos momentos ya había vuelto a casa... Y hasta ésta pareció perder varios tonos de vitalidad.
Jordan me dejó en la cama de nuestra habitación y yo solo quería permanecer ahí hasta que mis huesos se convirtieran en cenizas y mi corazón dejara de latir...
Escuché el agua de la ducha y pronto vi salir a Jordan del baño, caminando en mi dirección.
Se agachó a mi lado quedando cara a cara conmigo y me miró con compasión.
Me ayudó a incorporarme y me animó, cogiéndome de la mano, a andar hasta el baño.
Vi que había preparado una bañera y aún que en el fondo me pareció lo más tierno que me pude esperar de él... No expresé nada.
Simplemente me limité a mirarle con una expresión neutral en el rostro.
Pude ver la sorpresa en sus ojos ante la frialdad que mostraba... Pero era mejor dejar mi humanidad a un lado si no quería sucumbir, de nuevo, en el peor de los infiernos.
Jordan intentó hacer caso omiso a aquello y empezó a quitarme todo lo que llevaba hasta dejarme en ropa interior, sabia que no iría más allá, puesto que no quería que pensase que se aprovechaba de la situación.
Y cogiendo una de mis manos me ayudó a meterme en la bañera.
Él se sentó en el suelo fuera de ésta mientras aún me agarraba la mano.
-Porfavor... Di algo- susurró él.
Le volví a mirar neutral y aparté los ojos fijandolos en el agua de la bañera.
Aún que no le estuviese mirando sabía que tenía el ceño fruncido.
Noté como su mano se apretaba levemente alrededor de la mía y eso me hizo mirarle nuevamente.
-¿Piensas que a mí no me duele? ¿Te piensas que es fácil para los demás? Hay gente que le conocía desde que nació... Joder- siseó.
Estiré mi mano soltándola de su agarre y eso hizo que su ceño fruncido se profundizase.
-Si has acabado puedes irte ya- dije sin mirarle.
Bufó molesto y salió del baño para después meter un portazo que me hizo saltar en el sitio.
Estuve un largo rato en la bañera simplemente limitándome a existir.
Me miré las manos y vi que la piel arrugada de éstas pedían a gritos que saliese ya del agua.
Me puse de pié y me agaché para quitar la tapa que cubría el desagüe de la bañera.
El nivel del agua fue bajando poco a poco y me quité la ropa interior tirandola fuera de la bañera para después darme una ducha rápida.
Salí de la bañera y alcancé un par de toallas y enrollandome en ellas.
Me acerqué al espejo y pasé la mano por encima de éste para quitarle la fina capa de condenso que se había formado.
Observé mi rostro, inexpresivo, con ojeras, pálido... Mis ojos estaban inyectados en sangre y hacían contraste con el iris azul.
Aún con la mano en el espejo la levanté lo suficiente como para golpear mi reflejo con rabia, haciendo que el espejo se rompiera debajo de mi mano.
Pequeños trozos de espejo empezaron a caer al suelo, rompiéndose en piezas más pequeñas todavía.
Miré a mi alrededor, todo lleno de pequeños reflejos de mi... Recordándome que la muerte de Jake era mi culpa... Sabía que así era...
Por mi cabeza pasaron muchas imágenes de mi pasado... Intenté alejarlas todas, no viéndome capaz de retener mis impulsos...
Aquella necesidad que me impulsaba a querer hacerme daño solo para acallar todas las voces que me culpaban sobre aquello...
Me agaché agarrando uno de los trozos del espejo con fuerza, provocando con eso que la sangre brotara de mi mano... No me importó.
Miré esa parte de cristal que ahora se encontraba totalmente bañada en sangre, y un escalofrío me recorrió.
Escuché pasos en la habitación y alcé la cabeza en dirección a la puerta al ver como ese andar se hacía más próximo.
Antes de que la puerta del baño fuese abierta, eché el pestillo asegurándome de que nadie pudiese entrar.
Supe que era Jordan quien se acercaba a la puerta, y el escuchó el pestillo.
Llamó tres veces y supo que sería inútil intentar abrir.
-Mack... ¿Estás bien?- preguntó él debido a que escuchó cuando el cristal se rompió.
No contesté y volví a mirar el cristal entre mis manos... Me llamaba... Pedía una víctima...
Hazlo... Hazlo... Hazlo... Recordé las palabras que miles de veces me repitió mi padre... No vales nada, te lo mereces... Y supe que era verdad.
Volví a escuchar la voz de Jordan pero está vez no le hice ni el más mínimo caso.
Acerqué el cristal a mi brazo, presionándolo con fuerza y deslizando de manera vertical el instrumento...
Lo solté de golpe al sentir el familiar dolor...
-¿¡Mack!?- exclamó Jordan al escuchar más ruido dentro del baño... De seguro también estaba oliendo la sangre que en esos momentos descendía por mi brazo, pasando por mis dedos y cayendo finalmente al suelo.
Me sentí cada vez más débil y no pude evitar acercarme a la pared para apoyar la espalda e ir descendiendo por ésta hasta que toqué el suelo.
-¡Apartate de la puerta, voy a echarla abajo!- gritó él des del otro lado.
¿Eso era lo que quería? Solo traía muerte y guerras... Alguien así no merecía vivir... Mi sola presencia derramaba sangre inocente y eso me hacía sentir la peor mierda del mundo.
¿Y si des del principio estaba destinada a eso y solo había retrasado lo inevitable?
¿Que sentido tenía nada? Solo quería que aquello acabase de una vez por todas y poder poner a salvo a todos con eso.
Escuché un fuerte golpe y supe que Jordan había conseguido entrar pero no tuve el valor suficiente de alzar la mirada.
La última mirada...
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Jordan
Werewolf-Querida... No saldrás de aquí en tu vida... Aquellas palabras me helaron haciendo que se me quedara cara de tonta. ¿C-como dices?- tartamudeé yo. -Lo que oyes pequeña... Me perteneces, siempre lo has hecho Mack. -¡Estas loco- le chillé sin poder co...
