CAPITULO 44

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-¿Y los otros?- pregunté produciendo que Claudine riera.

-Muy, muy lejos de aquí...- dijo alargando las palabras mientras se paseaba por la habitación.

Cuando se dió la vuelta me levanté con rapidez y busqué cualquier cosa con la que me pudiese defender.

Se dió la vuelta y me vio de pié, pude percibir la sorpresa en sus ojos y una sonrisa sarcástica se asomó por sus labios.

-Vaya... Pensaba que el acónito, que le eché al vaso de agua que te traje está mañana, te dejaría débil por un par de días... Pero ya veo que tú metabolismo es más fuerte que eso...

Así que fue ella quién me había hecho ingerir el acónito...

-¿Dónde quieres llegar con toda esta mierda, Claudine?

-Tú nunca deberías haber aparecido... Jordan hubiese acudido a mi, buscando un hombro en el que llorar... Y gracias a esa oportunidad podría haber sido la luna de esta manada...- dijo macabramente.

-Estas loca...- susurré horrorizada por todo lo que estaba diciendo.

-Puede que un poco... Pero en el amor y en la guerra todo lo vale...- sonrió como una loca de manicomio.

-¿Qué quieres exactamente?- pregunté con cautela ya sabiendo la respuesta.

-Ser tú...

-Uuuh... ¿Huelo a envidia?- olfateé el aire mientras reía de una manera burlesca.

El rostro de Claudine cambió a uno serio pero no me dió miedo... Sabía que con el entrenamiento que había dado hasta ahora podía derribarla en pocos segundos.

Su ceño fruncido se suavizó y una sonrisa apareció en sus labios.

-Vamos a ver si te ríes tanto cuando estés a cinco metros debajo del suelo...- susurró más para sí misma que para mí.

Siempre hubo algo de Claudine que no me acabó de convencer... Y ahora me daba cuenta de todo eso.

-Vamos, vamos... Somos personas adultas, podemos solucionar esto de otra manera- dije intentando ganar tiempo.

-Alejate de Jordan, abandonale... Hazle saber que no le quieres... Y cuando su corazón este roto en miles de pedazos yo estaré ahí para recogerlos todos y hacer que su corazón empiece a palpitar por mi...- dijo delirando por su mente perversa.

Intenté contener una risa y enseguida me puse seria.

-¿Qué gano a cambio?- pregunté.

-Que no mate a tu pequeño Cameron... Con una simple llamada él, Valerie y tú queridísimo Jake, serían historia...

Mi interior gritó de rabia y me entraron unas enormes ganas de arrancarle la cabeza... Las contuve todas y sonreí ocultando mis emociones.

-Jordan no te lo perdonaría... Y lo sabes...

-Lo sé... Por eso te doy la oportunidad de que te vayas bien lejos de aquí...

-¿Qué pasa con Cameron?

-Yo seré su nueva madre... No tiene porqué alejarse de Jordan...

-No me voy sin Cameron...

-Claro que lo harás, querida- sonrió ella.

Y solo me hizo falta que dijera eso para que me abalanzara encima de ella con brutalidad y las dos caímos al suelo.

No tuve ningún tipo de piedad y enseguida mis manos viajaron a su cuello, apretándolas tan fuerte alrededor de éste, que el rostro de Claudine se tornó rojo en pocos minutos.

Escuché golpes y pasos en la casa, con la esperanza de que sea alguien de la manada miré la puerta, aún sosteniendo mis manos en el cuello de Claudine.

La puerta de la habitación se abrió de par en par, dejando ver a unos hombres vestidos de negro de pies a cabeza, con fusiles colgando de los hombos y en ese momento supe lo que eran... Cazadores.

En poco tiempo entre dos hombres me cogieron por los brazos sujetándome con fuerza y apartándome de Claudine.

Se levantó del suelo con ayuda de otro hombre y entonces supe lo que pasaba... Ella nos había delatado... Al igual que nos delató la primera vez...

-¡Hija de puta!- grité al encontrarme delante de aquella situación que me hacía sentir tan impotente.

Ésta sólo se limitó a sonreír y le hizo un movimiento de cabeza al hombre que la había ayudado a levantarse.

El hombre se acercó a mí y levantó la mano a la vez que yo cerraba los ojos esperando el impacto, el cual llegó con más fuerza de lo que me esperaba.

No caí al suelo debido a que los otros dos hombres aún me seguían sujetando los brazos, pero mis piernas temblaron viéndose incapaces de sostener mi peso un segundo más, pero debía ser fuerte, por Cameron, por Valerie, por Jake, por Jordan... Por mí.

JordanDonde viven las historias. Descúbrelo ahora