El golpe fue muy fuerte... La luna del coche se rompió en pedacitos cayendome encima... Estaba claro que lo mío era estar entre trozos de vidrio.
Escuché el llanto de mi pequeño y entre quejidos me quité el cinturón.
-Mamá ya va cariño... Ya voy tesoro- le susurré a mi angelote sintiendome vulnerable al escucharle.
Me removí y sentí un mareo que me hizo quedarme parada en el asiento...
Mi mano viajó la puerta para abrirla y salí del coche apoyándome en él llegando hasta la parte trasera y saqué a un Cameron muy alterado.
Le miré cada parte de su cuerpo hasta el último pelo comprobando que estuviese bien y en cuanto lo empecé a acunar y le empecé a susurrar palabras tranquilizadoras enseguida dejó de llorar.
La niebla parecia sacada de una película de Hitchcock... Densa y consistente llegaba hasta mi cintura y se disipaba algo más arriba, no permitía ver bien la carretera y no sabía nisiquiera en qué punto me encontraba.
Entonces recordé porque había tenido el accidente... La silueta... Había alguien rondando por ahí y yo en medio de la oscura carretera con el coche accidentado y con Cameron... ¿Qué más me podía pasar?
Empecé a andar de vuelta a la mansión... La seguridad de Cameron era mucho más importante que mi orgullo.
Sabía que me podía tirar más de veinte minutos andando ya que había hecho bastante trayecto... Aún que aún no había llegado al pueblo, aún me encontraba a las afueras.
Sentía una presencia y una mirada sobre mi... Me incomodó aquello y me sentí muy desprotegida en aquellos momentos.
Le susurraba y le hablaba a Cameron intentando alejar mis pensamientos y centrarme en otra cosa.
Mi paso era rapido... Todo lo rápido que las heridas de mi cuerpo me permitían ir.
Me volteaba cada dos por tres y miraba a izquierda y a derecha asegurándome de que no había nada ni nadie.
Escuché pasos rápidos detrás de mí y apreté la marcha mirando de reojo y viendo que no había nadie... Sabía que era aquello... Un juego.
Pero aún que fuese un juego tenía que intentar por todos los medios sacar a Cameron de ahí.
-No te preocupes pequeño... Estarás bien... Lo prometo- dije intentando convencerme de lo que le decía.
Reconocí a lo lejos la curva que había antes de llegar a la mansión e hice un último esfuerzo.
Escuché un correteo juguetón a mis espaldas y me giré mientras andaba... Tonta de mi...
Unos brazos me envolvieron e intenté chillar pero la misma persona me tapó la boca.
Uno de sus brazos me sujetaba con firmeza contra su cuerpo y sus ojos rubíes me atravesaban el alma sin piedad.
-Mmmm...- sonrió ladeando la cabeza- Vaya... Vaya... ¿Qué tenemos aquí?
Mis ojos se llenaron de lágrimas y empecé a acariciar la mejilla de Cameron cuando le oí quejarse incómodo.
-La pequeña humana de Jordan y su cachorro...- prosiguió el vampiro.
Era un chico de aspecto joven... Rubio y bastante alto. Sus rasgos angulosos mostraban la arrogancia y la determinación de todo un líder...
-Sería una pena que os ocurriese algo... ¿No crees?- dijo el fingiendo seriedad.
Negué con la cabeza suplicando con ese gesto que no hiciera nada en nuestra contra... Al menos no en contra de mi hijo.
-Pero mataros sería muy fácil... El sufrimiento de Jordan sería instantáneo... Y yo no quiero eso- dijo con una sonrisa macabra- Quiero que agonice lentamente... Que se desquicie buscandoos...
Las lágrimas empezaron a resbalar por mis mejillas y después por la mano de ese vampiro.
-Ohh... Shhht, no llores princesa... Prometo no hacerte mucho daño... -dijo apartando su mano de mi boca y secándome las lágrimas.
Dirigió el dedo índice de la misma mano hasta mi frente... Y con un leve toque mientras le miraba fijamente a los ojos, fue suficiente como para caer en la más profunda oscuridad.
ESTÁS LEYENDO
Jordan
Lobisomem-Querida... No saldrás de aquí en tu vida... Aquellas palabras me helaron haciendo que se me quedara cara de tonta. ¿C-como dices?- tartamudeé yo. -Lo que oyes pequeña... Me perteneces, siempre lo has hecho Mack. -¡Estas loco- le chillé sin poder co...
