Siguiendo la orden de Valerie, aquella tarde la pasamos fuera, nos llevamos a Cam con nosotros y poco después de ajustar su sillita en la parte trasera del coche, nos dispusimos a ir a un enorme centro comercial que había en Atlanta.
Jordan aparcó en el parking subterráneo del lugar y yo por mi parte me encargué de sacar a Cameron de su sillita y sacarlo fuera del coche.
Nos alegraba ver como nuestro pequeño ya se mantenía en pie sin ayuda... Y sabíamos que en poco tiempo empezaría a correr... Y eso me preocupaba más de lo que debería.
Cameron agarró por un lado la mano de su padre y por el otro la mía, quedando en medio de ambos. Y es que parecíamos una familia totalmente normal... Parecíamos.
Salimos de ahí a través de unas escaleras mecánicas que nos llevaron a la planta baja del centro, donde se encontraba la zona de ocio y cafeterías.
La tarde pasó volando, entre algunas compras y varias paradas a cafeterías, pronto empezó a oscurecer.
Nos encontrábamos en una de las cafeterías, tomándonos el último aperitivo, cuando Jordan decidió levantarse sin dar muchas explicaciones.
-¿A dónde vas?- pregunté antes de que abandonara la mesa.
Él me miró por un instante y sonrió levemente.
-Al baño...- y dicho esto se fue sin más.
Miré a Cam, que siguió con sus ojitos a su padre hasta que desapareció de su campo de visión. Después me miró a mi y sonreí al ver como tenía la cara llena de chocolate por culpa del bollito que se estaba comiendo.
Agarré una servilleta del servilletero del centro de la mesa, y con mucha delicadeza y cuidado empecé a limpiarle la cara.
Miré mi reloj una vez acabé y me di cuenta de que ya habían pasado más de cinco minutos desde que Jordan había dejado la mesa. Pensé que habría cola en los baños o algo por el estilo, así que decidí esperar un poco más.
Los cinco minutos se convirtieron en quince y ya empezaba a pensar que se había caído por la taza del vàter.
Me estaba empezando a impacientar pero aún así mantuve la calma y esperé.
Cameron, que ya había acabado su merienda me miró por un largo rato y como aún no hablaba ya me había acostumbrado a descifrar que quería solo por como me miraba.
-¿Quieres otro?- pregunté medio riendo... Aquel niño era un pozo sin fondo para la comida. Él sonrió, claro que me entendía... Lo entendía todo.- Vamos a ver que tienen- dije mientras me levantaba y lo cargaba en mis brazos apoyándolo en un lado de mi cintura.
Me encaminé hasta la vitrina de la cafetería donde tenían todos los pastelitos y bollitos... La mirada de Cameron no tardó ni un segundo en iluminarse.
-¿Éste?- señalé un bollo de crema. Él negó con la cabeza y con su manita apuntó un bollo que estaba al lado, uno de mermelada.
La camarera pronto nos atendió y mi pequeño tuvo entre sus manos su más preciado tesoro...
Volvimos a la mesa que habíamos estado ocupando hasta aquel momento y mis ojos viajaron de nuevo al reloj... Veinte minutos, veinte malditos minutos.
-Esto es el colmo...- susurré con rabia contenida.
-¿El qué?- preguntó la voz de Jordan a mis espaldas.
-Que se te trague la taza del vàter durante veinte minutos- le miré por encima del hombro, algo molesta.
Escuché como reía levemente y volvía a sentarse a mi lado mientras dejaba caer una de sus manos sobre mi muslo y lo estrechaba con suavidad.
-Habia cola- dijo mirándome a los ojos para demostrar la veracidad de su excusa.-¿Otro?- río mientras miraba a Cam comer su segundo bollo. El pequeño solo sonrió ya que estaba muy ocupado mientras comía.
Intenté no darle importancia a los últimos veinte minutos ya que supuse que el embarazo me estaba jugando una mala pasada con la alteración de hormonas.
Poco después decidimos que ya era hora de irnos y tras pagar la cuenta de la cafetería nos encaminamos al parking.
El camino fue tranquilo, Jordan hablaba sobre temas triviales y me contaba algunas anécdotas que le habían sucedido de pequeño... Y me recordaba tanto al carácter de Cam... ¿Que había hecho yo para merecer esos dos torbellinos? Me pregunté mientras sonreía con cariño. Al menos estaré acompañada en esa casa de locos, acaricié mi vientre que aún no estaba muy abultado.
Llegamos y las luces de la casa estaban apagadas, y no lo entendía ya que a penas eran las nueve de la noche.
Miré a Jordan que no dijo nada y vi como por sus labios se asomaba una pequeña sonrisa que reprimió enseguida.
Aparcó delante de casa y bajó, haciendo que le imitara.
-¿Porqué está todo apagado?- le pregunté sabiendo que él conocía la respuesta.
-Valerie se habrá ido a dormir ya...
-Ah... Puede ser- pero sabía que no era cierto ya que Val nunca iba a dormir tan temprano.
-¿Puedes cojer tu a Cam?, Yo voy a abrir las puertas mientras tanto- pidió sin esperar respuesta, ya que marchó en cuanto dijo eso.
Rodeé el coche y abrí la puerta trasera para alcanzar a Cameron.
-Solo quedamos tú y yo pequeño...- susurré mientras le sacaba del coche y cerraba la puerta con el pié.
Cam apoyó la cabeza en mi hombro y se frotó los ojos con cansancio... Había sido una tarde cansada para alguien tan pequeño.
Me encaminé hasta la entrada y empujé la puerta con mi rodilla, consiguiendo que se abriera del todo ya que Jordan la había dejado medio abierta.
Las luces continuaban apagadas y todo aquello no me daba buena espina... Algo ocurría.
-¿Jordan?- llamé mientras cerraba la puerta y caminaba en la oscuridad.
-Estoy aquí...- escuché su voz desde algún lugar de la casa.
-¿Dónde?- volví a preguntar.
-Aqui... En el jardín- concluyó, y ya no dijo nada más.
¿Qué hacía en el jardín? ¿Que tramaba?
Encendí la luz del salón para no andar a oscuras y salí por la puerta corredera de cristal que daba directamente al jardín. Las luces de ahí también estaban apagadas y yo seguía sin entender nada...
Nada más poner un pié en el jardín unas grandes filas y bolas de luz se encendieron, iluminando por completo el lugar y dejando ver todo aquel escenario. Habían mesas bien decoradas y repartidas por el lugar, una ¿Pista de baile? ¿Cómo?
No cabía de mí de sorpresa y hasta pude divisar un altar... Espera, ¿Un altar? Flores, pista de baile, mesas para cenar... Esa decoración tan ostentosa, solo indicaba una palabra, Boda.
-¡Sorpresa!- escuché las voces al unísono de todos aquellos que estaban ahí... Los chicos de la manada, Janny, Cory, Val... Incluso habia gente del clan de Cory...
Mi cara era de boba total, lo sabía porque noté como mis labios estaban entreabiertos por la sorpresa.
Vi la sonrisa de todos y mis ojos buscaron a Jordan, que se encaminaba a mi con una gran y brillante sonrisa.
-¿Qué...?- empecé a preguntar, pero no me dejó acabar.
-Para tí, cielo mío...- dijo antes de unir sus labios con los míos- ¿Me harias el inmenso honor de casarte conmigo..?- preguntó él.
-De una vez por todas- chilló Cory de entre la multitud, a lo que todos rieron.
Junté nuestros labios y una vez nos separamos asentí con una sonrisa en los labios.
-Eso no se pregunta...- susurré en su oído.
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Jordan
Manusia Serigala-Querida... No saldrás de aquí en tu vida... Aquellas palabras me helaron haciendo que se me quedara cara de tonta. ¿C-como dices?- tartamudeé yo. -Lo que oyes pequeña... Me perteneces, siempre lo has hecho Mack. -¡Estas loco- le chillé sin poder co...
