Jordan desapareció poco después de ese abrazo y volvió unas horas más tarde con un par de cajas entre las manos.
Las dejó encima de mi regazo y me miró emocionado.
-Abrelas, venga... Prometo que no he metido serpientes ahí dentro- río levemente- O sí...
Levanté la mirada amenazante y alzó las manos inocente.
Por fin abrí una de las cajas, la más pequeña... Fue amor a primera vista.
Unos tacones negros de plataforma asomaron por la caja y miré a Jordan sonriendo ampliamente.
-¿En serio son para mí?- pregunté acariciándo el terciopelo del calzado.
-No... En realidad se los compré a mi abuela y como no me sabía la talla, te los había traído a ver qué tal te quedaban a tí- soltó él sonriendo.
Le saqué la lengua sin poder aguantar la sonrisa.
-Creo que cuando veas el otro regalo querrás que me casé contigo por el buen gusto que tengo- soltó socarrón sentándose a mi lado.
Abrí la segunda caja, algo más grande que la anterior, y me quedé de piedra al ver el vestido que había dentro.
Era un vestido de noche largo, con encaje en las mangas y en la falda, espalda al descubierto y muy pero que muy elegante.
-Deduzco que no me llevarás a un restaurante de comida rápida- bromeé yo.
-Me alegro de que te guste...
-No me gusta... Me encanta- dije siendo sincera.
Supongo que aquello al fin y al cabo no podía ser tan malo, quitando la parte del secuestro y que era imbécil a más no poder, lo demás estaba bastante bien.
Al menos estaba mucho mejor que mi anterior vida en Canadá.
-¿De quién es toda la ropa que hay en el armario?- pregunté ya que era ropa solamente de mujer.
-Tuya...- se rascó la nuca.
-¿Mía? No entiendo... ¿Cómo sabías mi talla?
-Más o menos... Valerie me ayudó a escogerla.
-¿Valerie?
-¿Celosa?- río socarrón.
-Más quisieras, cachorrito- reí esta vez yo utilizando la última palabra con doble sentido.
-Es mi nana, me crío des de pequeño... Hablando de ella, tiene unas ganas de conocerte que ni te imaginas- sonrió al hablar de ella.
-¿Te crió ella? ¿Y tus padres?- pregunté con muy poca delicadeza.
-Muertos.
-Ohh... Perdóname, no debí preguntar- me arrepentí al instante por abrir la boca.
-Está bien- intentó sonreír aún que sin mucho éxito.
Estaba claro que ambos teníamos pasados turbios, familias desestructuradas o en su caso sin familia... Aquello era una mierda, sí... Pero me di cuenta de que nos merecíamos una oportunidad de ser felices.
-¿Entonces me sacas de aquí esta noche no?- pregunté cambiando de tema.
-Mmmm... No sé yo...- se rascó la barbilla haciéndose el Interesante.
-Oh, venga, di que sí- puse cara de perrito abandonado.
-Con una única condición...
-¿Cuál?
-Déjame conocerte.
-Pensaba que ya lo sabías todo de mi- me medio burlé haciendo que riera.
Se acercó un poco más a mí y acercó su rostro al mío, sabía lo que iba a hacer y no estaba dispuesta a dejar que lo consiguiese tan rápido.
Aparté el rostro haciendo que sus labios dejaran un beso sobre mi mejilla.
Y suspiró sabiendo que conmigo las cosas serían muy pero que muy diferentes.
Entrelazó sus dedos con los míos y dejó un beso sobre el dorso de mi mano.
-Ven, vas a conocer todo esto- dijo poniéndose de pié y tirando de mí.
Empezó a andar arrastrándome detrás suyo y en poco tiempo ya estuvimos visitando los inumerables pasillos de aquel caserío.
Asemejaba todo aquello a un hotel, nunca en la vida imaginé vivir entre tantos lujos.
Jordan me iba explicando un poco la historia de la casa.
Actualmente solo vivían algunos miembros de la manada que trabajaban para él, pero me contó que algún día tenía la esperanza de volver a recuperar el ambiente familiar que se perdió con la muerte de sus padres y sus dos hermanos.
Una vez más podemos culpar a esos chupasangres... Entendí por qué los odiaba tanto, lo que no entendí tan bien era mi repentina rabia hacia aquella especie.
ESTÁS LEYENDO
Jordan
Hombres Lobo-Querida... No saldrás de aquí en tu vida... Aquellas palabras me helaron haciendo que se me quedara cara de tonta. ¿C-como dices?- tartamudeé yo. -Lo que oyes pequeña... Me perteneces, siempre lo has hecho Mack. -¡Estas loco- le chillé sin poder co...
