Miré la puerta y me acerqué, giré el pomo y no me pude creer lo que veía, el muy tonto se la había dejado abierta... Estaba claro que no estaba muy metido en el asunto de los secuestros.
Asomé mi cabeza al pasillo y vi que estaba vacío.
Escuché algunos gritos en la lejanía, gruñidos y cosas romperse...
Salí al pasillo de puntillas y vi que al final de éste se encontraban unas escaleras que descendían a la planta inferior.
Andé con cautela sobre la alfombra del pasillo, sintiéndola mullida en la planta de mis pies.
Porfin llegué a las escaleras y me asomé antes de empezar a bajar.
No me podía creer que aquello fuera tan fácil.
Después de bajar inumerables grupos de escaleras llegué a lo que a mi parecer era la planta baja.
Miré por un ventanal que se encontraba de frente a las escaleras y no me pude creer lo que veía, lobos de dos metros o más peleándose con algo parecido a una persona de no ser por las orejas puntiagudas, los colmillos afilados y garras de dos o más centímetros.
Me fijé un poco más sin poder dar crédito a lo que mis ojos veían y me fijé en una de esas criaturas que se asemejaban a las personas, tenía los ojos rojos como la sangre y me sentí estúpida por salir de la habitación.
Uno de esos seres hizo contacto visual conmigo y sonrió enseñando sus colmillos.
Retrocedí hasta chocarme con la baranda de la escalera y el vampiro corrió en dirección al ventanal y sin apenas parpadear lo atravesó con su cuerpo haciendo que miles de cristales saltaran por los aires.
Chillé cubirendome con los brazos y segundos después intenté correr en dirección opuesta a aquel ser.
Me agarró del brazo estirando con fuerza en su dirección convirtiendo mi cuerpo en un yo-yo para acabar chocando contra él.
-Tú debes de ser la mate de ese chucho apestoso...- susurró para después inspirar con fuerza- Carne fresca... Me gusta.
-Suéltame- chillé pegándole con la mano libre.
Me miró divertido ante mi reacción, lo que hizo que me mosqueara más y recurriera a las patadas.
Parecía inmune a todo mientras reía por todo lo que estaba intentando contra él.
De un momento a otro me levantó del suelo y me subió a su hombro como si fuese un saco de patatas.
-Suéltame, hijo de...
-Cuidado esa lengua, princesita... Sería una pena tener que cortartela.
Me movía tanto como podía y le daba todos los puñetazos y patadas como podía.
Salimos por el hueco que había dejado la ventana al romperse y pronto estuvimos en el campo de batalla.
Yo seguía chillando incapaz de creerme que aquello se convertiría en un doble secuestro.
Cogí y le pegué un codazo en la nuca haciendo que el agarre cediera, lo cual aproveché para meter un brinco y zafarme de sus brazos.
Corrí lejos de él y miré atrás una sola vez para ver cómo maldecía y se cabreaba.
No sabía adónde ir exactamente, me encontraba en medio de una guerra entre especies milenarias y yo no pintaba nada ahí.
Varios lobos se interpusieron entre mí y aquellos seres, protegiéndome... No supe encontrar la razón de aquello.
No pudieron detener a uno de esos rostros pálidos y se abalanzó sobre mi haciéndome caer al suelo.
Me agarró por el cuello y apretó sin piedad, enrrollé mis manos sobre su brazo intentando quitármelo como fuese.
Noté como me empezaba a faltar el aire y mis ojos viajaron por los alrededores en busca de algo que me pudiese servir como arma.
No me hizo falta, un enorme lobo negro se dirigía a nosotros a gran velocidad y abriendo las fauces pasó por encima de mí, sin nisiquiera rozarme, llevándose a aquel ser y acabando con él.
Me incorporé tosiendo, intentando recuperar todo el aire perdido.
Y alcé la cabeza al ver unas enormes patas negras acercarse a mi.
Me levanté rápidamente y me alejé un par de pasos intentando poner distancia entre la bestia y yo.
Le miré a los ojos y no necesité saber nada más, supe quién era des del mismo instante en el que le vi, Jordan...
Pensé en las palabras de Jordan, aquello de que era su mate, su compañera de vida...
Era todo tan extraño y tan difícil de entender.
Quería irme de allí, miré a mi alrededor y estuve a punto de desmayarme al reconocer los bosques de alrededor...
Estaba de vuelta en Canadá... No podía ser...
ESTÁS LEYENDO
Jordan
Werewolf-Querida... No saldrás de aquí en tu vida... Aquellas palabras me helaron haciendo que se me quedara cara de tonta. ¿C-como dices?- tartamudeé yo. -Lo que oyes pequeña... Me perteneces, siempre lo has hecho Mack. -¡Estas loco- le chillé sin poder co...
