Jordan desapareció de la habitación dando un portazo que hizo que me asustara.
Poco después volvió y noté que el lado opuesto de la cama se hundía.
El chico me tocó el brazo para llamar mi atención y lo quité cuando apenas me había rozado.
-Te he traído el desayuno...
-Bien por ti...- dije de mala gana.
Escuché el tintinear de los cubiertos y después el colchón volvió a su forma original.
Jordan se fue a un paso lento hacia la puerta y antes de cerrarla suspiró con pesadez.
Me di la vuelta y vi que había dejado la bandeja con el desayuno ahí.
Había de todo, des de fruta a tostadas, leche, zumo café... Y no quería ni una de esas cosas.
Aparté la bandeja dejándola en la mesita de noche para no derramarla por accidente.
Decidí chafardear todo lo que hubiese en la habitación, comprobé que la otra puerta era un baño... ¡Y menudo baño!
Seguí con la inspección abriendo el enorme armario que había, me sorprendió mucho encontrar ropa de mujer ahí, fijándome un poco más me di cuenta de que mi abrigo estaba colgado en una de las perchas.
Miré el camisón que llevaba y después volví a mirar dentro del armario... Estaba claro que necesitaba un cambio de ropa, así que sin importarme de quién era esa ropa cogí unos tejanos y una sudadera y me dirigí al baño.
Cogí un par de toallas que habían en una estantería y me quité todo lo que llevaba para después meterme en la ducha.
¿No me quería tener secuestrada? Le saldría muy caro...
Puedo asegurar que estuve más de una hora metida en la ducha con el agua encendida, gastando más champú y gel de baño del que habia utilizado en toda mi vida.
Por último me aclaré y me enrrollé en las toallas.
Me puse la ropa que me había preparado anteriormente y rebusqué en los cajones del baño en busca de un cepillo para el cabello.
Una vez lo encontré me peiné la melena dejando que se secara sola.
Me puse a pensar y supe que la única oportunidad que tenía de salir de ahí era que Orlando denunciase mi desaparición.
Sabiendo que no había ido aquel día a trabajar y no se podía poner en contacto conmigo, tuve la esperanza de que acudiera a la policía.
Después me pareció ridícula la idea de la policía... No tenían nada que hacer en contra de un legendario linaje de licántropos.
Acomodé la cama antes de sentarme en ella.
Cogí la bandeja del desayuno y me la dejé en el regazo para disponerme a comer.
Después de engullir de manera casi desesperada más de media bandeja, me asaltó la duda de si no estaría la comida envenenada o si no llevaría droga.
Luego se me pasó la preocupación... El hambre era peor que estar drogada.
Reí ante ese pensamiento y la puerta se abrió haciendo que se me borrara la sonrisa de la cara.
-Vaya...- dijo Jordan sorprendido, no sabía si era porque estaba comiendo y se pensaba que no lo haría o porque me las había arreglado para asearme.
Decidí no decir nada y aparté la bandeja de nuevo dejandola otra vez en la mesita de noche.
Jordan cerró la puerta detrás de él y se acercó hasta la cama quedándose en los pies de esta y sentándose en el baúl que había ahí.
-Te debo una disculpa...- dijo rascándose la nuca.
-¿Una sola?- pregunté irónica.
-Más de una... He pensado que te gustaría ver un poco los alrededores.
-¿Para qué? Igualmente no saldré de esta habitación, ¿No es cierto?
-Quiero que sepas que no te quiero ningún mal, Mackenzie...
-¿Ah no?- reí sabiendo que tenía muchas cosas que echarle en cara.
Él calló sabiendo que no podía reprocharme nada y agachó la cabeza sin querer hacer contacto con la mirada hostil de mis ojos.
-Jordan... Dime qué es lo que quieres que haga y déjame marchar de una vez- pedí yo.
-Es que creo que no lo entiendes... Eres mi alma gemela, Mack... Los lobos solo tenemos una y cuando la encontramos se convierte en nuestro mundo... Eres mi mundo, Mackenzie y algún día quiero llegar a ser el tuyo también... Pero joder... Eres humana no entiendes nada de nosotros, no se ni de que manera hacer las cosas- dijo frotándose la cara cansado.
-Pues como la gente normal... Dios, si hubieses sabido hacer las cosas bien... Los humanos piden citas, regalan flores y bombones, no sé... Cosas normales.
-En mi mundo eso no es normal... Los licántropos no somos así.
Me encogí de hombros sin saber que decir y no queriendo entrar en debates.
-En estos momentos está claro que pedirte una cita y regalarte flores no haría que las cosas mejoraran- dijo él.
-Intentalo- dije yo.
Levantó la cabeza y me miró esperanzado por saber que tenía una oportunidad por remota que fuese, de hacer las cosas de otra forma.
Sonrió de una manera que hizo que yo también sonriera y se acercó a mí para después pasar sus brazos por debajo de mis hombros y estrecharme contra su pecho.
Pasé mis manos por su cuello y también le estreché... Había una parte de mi que quería estar con él más que a nada en el mundo, y esa parte, me asustaba en sobremanera.
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Jordan
Werewolf-Querida... No saldrás de aquí en tu vida... Aquellas palabras me helaron haciendo que se me quedara cara de tonta. ¿C-como dices?- tartamudeé yo. -Lo que oyes pequeña... Me perteneces, siempre lo has hecho Mack. -¡Estas loco- le chillé sin poder co...
