-¿Cómo sabes quién es?-pregunté con cautela.
-Ya te dije que lo sabía todo sobre ti...
-Esta claro que todo no lo sabes... Si no sabrías por que motivos quiero matar a ese desgraciado...
Me miró de refilón imaginándose lo peor.
Él sabía que mi padre era un hijo de puta... Pero no sabía hasta que punto.
Escuché un gruñido y su respiración pesada se hizo presente en un intento de calmarse.
-De haberlo sabido te hubiese sacado de esa casa hace años...- susurró él.
-¿Qué dices?- pregunté yo molesta por su comportamiento- Entérate, no te pertenezco... No soy una pertenencia... Lo que haga y deje de hacer no ha sido, es, ni será nunca cosa tuya... Y si me da la gana matar a alguien lo hago. No sabes nada de mí, nada ¿Te enteras? No sabes ni una cuarta parte de lo que tuve que pasar en aquella casa junto a ese monstruo...
Me miró dolido pero enseguida endureció la mirada y la dirigió al frente evitando cualquier tipo de contacto conmigo.
-Me perteneces, me da igual lo que digas... Eres mi mate, puedo hacer y deshacer en tu vida a mi antojo... Y te aconsejo que lo vayas aceptando ya... Si no, te irá muy mal, Mackenzie.
-Vaya... Estás más loco de lo que pensaba- dije sin querer aceptar todo aquello.
Puse mi mano sobre la palanca de la puerta para abrirla... Sonó un "Click" que me hizo mirar a Jordan rápidamente... Acababa de poner el seguro.
Aún así intenté abrir la puerta y pude comprobar por mí misma que me acababa de encerrar.
No dijo nada y arrancó el coche para después dar la vuelta en la primera rotonda y dejar el pueblo atrás, entrando de nuevo en las carreteras de los espesos bosques.
Sabía que me llevaba de nuevo a la mansión.
Pronto aparcó delante de la casa, sin guardar el coche en el garaje.
Quitó el seguro de las puertas y bajó por la suya malhumorado y dando un portazo que me hizo estremecer.
Pasó por delante del vehículo, rodeándolo para llegar a la puerta del copiloto y abrirla rápidamente agarrandome con fuerza del brazo y tirando de mí hacia fuera del coche, para después volver a cerrar de un portazo.
Empezó a hablar tironeando de mí, intenté soltarme de su agarre pero era prácticamente imposible.
-¡Jordan!- grité reuniendo todas mis fuerzas para pararme en seco.
Se detuvo y volteó a mirarme con el ceño fruncido.
-Que sea la última vez que me levantas la voz...- susurró acercándose a mi de una manera muy peligrosa.
Yo no salía de mi asombro, aquel chico era muy bipolar.
-¿Y si no qué?- le reté- No me puede pasar nada peor de lo que ya me está pasando.
-¿Ah no?- rio él cínico- Espera y verás.
Se dió la vuelta y siguió tirando de mí hacia la mansión.
Entramos y él pegó otro portazo.
-¿Chicos? Qué pronto habéis venido- dijo Valerie saliendo de la cocina secándose las manos con un trapo.
Cuando vió a Jordan en el estado en el que estaba y tirando de mí escaleras arriba una mirada de desaprobación apareció en sus ojos.
-Jordan... Esa no es manera de comportarse con Mackenzie... Suéltala ahora mismo- ordenó ella.
-Métete en tus cosas, nana- dijo Jordan con un tono más suave.
No pude ver la reacción de Valerie ya que llegamos a la segunda planta y él siguió subiendo.
Llegamos a la última de todas y nos metimos por el pasillo central que era el de las habitaciones.
Caminó a un paso ligero hasta llegar a la última habitación y abrió la puerta para entrar en el dormitorio arrastrándome del brazo.
Tiré de mi brazo intentando soltarme, su agarre era fuerte y firme, me empezaba a doler la zona que estaba apretando y sabía que del moratón no me libraría.
Apretó un poco más cuando intenté deshacerme de él, haciéndome sollozar levemente.
-Suéltame- susurré entre dientes.
Me soltó y rápidamente aparté el brazo frotándomelo.
Le miré y vi como estaba conteniendo su irá, se frotó la cara y se pasó las manos por el pelo desordenandoselo.
Me subí la manga de la sudadera viendo como unas familiares marcas moradas se empezaban a hacer presente.
De repente se giró en mi dirección y me bajé rápidamente la manga.
Pasó por mi lado sin decir nada y salió por la puerta echando la llave.
Agradecí que al menos se fuera y me acerqué a la ventana viendo como salía de casa y se dirigía a su coche para después irse, supuse que lo iría a meter en el garaje.
Me acerqué a la chimenea y me senté delante de ésta acercando las manos para calentarlas.
Necesitaba un plan de escape y viendo que la única salida viable era la ventana...
Fui hasta ella y la abrí dejando que un aire helado me azotara.
Miré hacia abajo y vi que saltar no era una opción a no ser que me quisiese matar.
Eché un vistazo alrededor del dormitorio y mis ojos viajaron hasta el colchón, pensé en tirarlo por la ventana y después tirarme yo encima de el... Supe que era una misión suicida y la descarté.
Pero... ¿Y las sábanas? Podría atarlas y hacer una especie de cuerda improvisada, aún que me debería dar prisa y atarlas bien.
No me lo pensé dos veces y empecé a quitarlas de la cama lanzándolas al suelo y buscando sus extremos para después entrelazarlos.
Me asomé por la ventana antes de coger todo el montón de sábanas atadas y lanzarlas por ésta.
Até el extremo que no había soltado a una de las patas de la cama.
Me senté en el bordillo de la ventana sacando las piernas fuera y respiré hondo un par de veces para armarme de valor y cogerme con fuerza antes de deslizarme.
Con los ojos cerrados me deslicé con rapidez hasta el final de las sábanas y abrí los ojos para poder darme cuenta de mi error... Las sábanas no llegaban hasta el suelo, estaban colgando por encima de el a unos dos metros.
Me acerqué al suelo lo máximo que pude y después me solté de las sábanas sintiendo un impacto contra los pies.
Me sorprendió lo fácil que había sido y sin más entretenimiento empecé a correr como una desesperada hasta adentrarme en el bosque.
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Jordan
Werewolf-Querida... No saldrás de aquí en tu vida... Aquellas palabras me helaron haciendo que se me quedara cara de tonta. ¿C-como dices?- tartamudeé yo. -Lo que oyes pequeña... Me perteneces, siempre lo has hecho Mack. -¡Estas loco- le chillé sin poder co...
