Olivia ChaseDespierto y maldigo de inmediato al sentir el fuerte martilleo en mi cabeza. Aguanto la respiración como método zen para amortiguarlo, pero no funciona. Separo apenas los párpados molesta apartando el cabello de mi cara de un manotazo y mi brazo cae a mi pecho. Termino de abrir los ojos al no sentir más que la sábana cubriéndome.
Oh maldición.
Giro mi cabeza para quedar de frente a un chico castaño con rasgos preciosos.
Al menos no es un motociclista de 50 años con barba hasta la barriga. Buena elección, Liv.
Oh, gracias consciencia, por cierto, ¿dónde demonios estabas hace unas horas?
Me levanto despacio y me visto lo más rápido que puedo sin despertar al tipo.
¡Hora de huir, Chase!
Salgo a la sala con extremo sigilo y le doy un vistazo a la ventana, ¿dónde diablos estoy y por qué parece una granja de película antigua?
Saco mi teléfono de mi abrigo, que gracias a Dios está en el sofá, y busco dónde me encuentro. Literalmente estoy en un puto hueco a muchísimos kilómetros de mi casa.
¿Qué mierda, Olivia?, ¿Y si el chico hubiera sido un asesino?
Golpeo mi frente contra la pared un par de veces y unas llaves caen a mis pies, no tengo idea de donde salieron, no pregunten. Las recojo ceñuda, no son las llaves de mi destartalado Shelby.
Toco el botón del llavero y escucho el "pip" del auto afuera, mi mandíbula casi toca el piso. Un Audi recién salido del horno está aparcado afuera.
Una sonrisa de Wason se apodera de mi cara lentamente mientras camino a la puerta, pero antes... paso por la cocina y encuentro un notario pegado a la nevera.
"Lindo Audi amigo, calle Oxift entre la 23 y 25, Jackson Allen."
Termino la nota con una carita de sonriente y salgo con una botella de jugo de manzana, un asco, pero estoy seca y es lo que hay. Conduzco a toda velocidad por la carretera mirando el reloj del dash. Debí haber llegado a la facultad hace 5 minutos, primer año de carrera y ya estoy faltando, genial.
Mi teléfono vibra y lo tomo sin ver quién es.
— ¿Hola? — lo pongo en altavoz y escucho una voz grave y rasposa al otro lado.
— Huye, está bien, no importa, de hecho te agradezco el evitarnos un incómodo momento, pero maldición ¿mi auto? — una risa se escapa de mis labios al escuchar la incredulidad del castaño, que si mal no recuerdo tenía ojos azules — cuando conoces a una chica en un bar en lo último que piensas es en que se lleve tu auto y tu único jugo — muerdo mi labio sacudiendo mi cabeza. Ahora recuerdo porqué me fui con él.
— Lamento lo del jugo — una pequeña exhalación se escucha a través de la línea.
— Olvida el jugo, enferma mental — sí, suena como un insulto, pero no puedo evitar reírme de nuevo por su forma de decirlo.
— Te dejé una nota en la nevera, niño llorón — escucho pasos y una exclamación no apta para menores después de leerla.
— ¿Cómo mierda llego ahí sin mi auto, genio? — arrugo mi nariz con la mirada en la carretera. Diablos, era como hablar con otra yo. Versión hombre claro.
— Busca un chico atractivo y que tenga un lindo auto, duerme con él y despierta antes — su risa se junta con la mía por unos segundos — buena suerte, cariño — corto la llamada y sigo conduciendo, ahora con una sonrisa en los labios.
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¡A la mierda las etiquetas!
RomanceOlivia Chase es una chica alocada y divertida, muy distraída en cuestiones sociales, pero una genio en la universidad. Drake Lewis es apartado, poco amigable, serio y de rasgos duros. Pero por alguna razón, cuando un profesor los une para que ella l...