Capítulo 17: Narnia

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Olivia

Toco mi pulso regulando que esté bien antes de terminar de correr en la esquina de la cuadra y trotar hasta mi casa. 

Me río sin aire al ver a Drake frente a mi puerta hablando con el conejito. 

— No puedes pasar dos horas sin verme ¿cierto? — el moreno se vuelve para quedarse viéndome confundido.

¿Qué?, sí hago ejercicio, es bueno para el cuerpo y con algo tengo que bajar tanto alcohol. 

— ¿Sorprendido? — tensa su mandíbula y vuelve sus ojos a mi cara, porque sí, estaba viendo mis descubiertas y sensuales piernas. 

Luego dicen que soy yo la pervertida.

— Estoy buscando a Wyatt — mi corazón se rompe en mil pedazos y mi ego se va al suelo. 

Ok, solo lo último es cierto, amigos.

— Está en casa de alguna chica según el mensaje poco decente que me envió — dice la castaña haciendo una mueca de "eww" que me hace soltar una carcajada.

— ¿Qué necesitas? — pregunto guardando mi diversión y él aprieta sus labios. 

— Un libro que no ha devuelto a la biblioteca central — me quedo ida en su cara pensando en cuando fuimos por los libros para una historia que tenía que escribir y quería que fuera realista. 

Solo había un problema. 

— ¿Te dijo cuándo vuelve? — Loren...  sí, Loren niega con la cabeza y yo hago cara de perdida que hace que la mueca del moreno se profundice — tendrás que esperar si no quieres que nos traumemos — me encojo de hombros moviendo mi cabeza despacio practicando para dar malas noticias... ya saben, por si mato a alguien en el quirófano.

— ¿No sabes dónde lo puso?, lo necesito hoy — alzo mis manos en derrota y le ofrezco mis condolencias con la mirada. 

Síp, esta será mi cara de "lo siento señora, se quedó viuda".

— Sí se dónde, pero no quiero ir a ese lugar — Drake me mira claramente cansado y la castaña se ríe sabiendo a que me refiero. 

.

Me quedo de pie hombro con hombro con el moreno y la castaña.

— ¿Estás seguro?, será como entrar a Narnia, y no la de Disney, sería una escrita por los franceses para asustar a los niños de su aldea en 1600 después de Cristo — Drake rueda los ojos y asiente seguro de si mismo. 

Le hago una seña a Loren y ella abre la puerta y se queda plantada frente a esta.

Doy un hondo respiro antes de cruzar el umbral.

Drake abre su boca sorprendido al ver tantísima ropa sucia y cosas tiradas por todas partes.

No hay lugares donde caminar sin pisar nada y un leve olor a colonia masculina invade el lugar.

— Este no es el cuarto donde se cambió el día de la fiesta — dice el moreno viendo con cara de enfado el lugar.

— Claro que no, ese era el cuarto donde dormiste — le respondo obvia y me concentro en buscar los libros — Dios se apiade de nuestras almas — rezo antes de zambullirme en la inmundicia de Tracy. 

Duramos al menos cuarenta y cinco minutos buscando los libros y unos quince más tratando de que la suciedad no nos tragara. 

Ropa, bolsitas de frituras, hojas de papel, tres condones sin usar.

¡A la mierda las etiquetas!Donde viven las historias. Descúbrelo ahora