Llegamos al centro comercial todos guapos y bien vestidos a excepción de Drake que lleva la misma ropa de ayer, pero vamos, él siempre se ve hermoso.— Tengo que ir por una chaqueta nueva — me informa el castaño — ¿me das tu opinión de chica, Lorie? — la castaña asiente con una sonrisa y me siento levemente ofendida.
— Yo también soy una chica — le digo molesta antes de que se vayan.
— Tú me hiciste comprar y usar una blusa de mujer la última vez — señala resentido para luego llevarse al conejito.
— Oh cierto... — me río como tonta recordando todas las tonterías que le decían los chicos en el bar y las risas de las féminas.
Día épico para recordar amigos.
— Te quedan tres horas y media — me avisa el moreno viendo su reloj y yo estiro mis labios hacia abajo pensando en lo que necesito.
— Vamos — tomo su muñeca y lo arrastro de tienda en tienda comprando diferentes prendas de aquí a allá.
Algo así como una tortura china para él.
Salgo del vestidor con el outfit 36, una blusa blanca abierta en los costados con un top café claro y un pantalón vino tallado con cortes en las rodillas.
— ¿Demasiado? — pregunto posando exageradamente y él con su ceño arrugado de pie frente a mi solo asiente sin expresión como lo ha hecho las últimas 35 veces que he salido de un vestidor.
Es como comprar con un puto robot.
— Drake... — bufo acercándome a él hasta estar a medio metro — ¿sabes porqué te pedí que vinieras? — pregunto como si fuera un niño tonto al que tengo que educar.
— Para cargar tus cosas — dice seco levantando los brazos medio llenos de bolsas de compras.
Sí.
— No... — finjo estar ofendida — necesito tu opinión, ¿ok? — rueda los ojos y tensa la mandíbula viendo hacia la derecha a nada en particular — ¿quieres salir de aquí rápido? — pregunto cansada y él ladea su cabeza viéndome como si la respuesta fuera obvia — entonces pon de tu parte, tarado — le doy un golpecito en el hombro y él enarca una ceja respirando lentamente.
Ok, va de nuevo.
Me cambio por un short negro de lana de talle alto y una blusa holgada salmón que me llega por arriba del short, me hago una media trenza y me pongo los lentes de sol antes de salir.
— ¿Este? — me da una larga y curiosa mirada mientras doy un par de vueltas y poso como para revista con boca de pato.
— No — aparta la mirada de nuevo y yo me quedo asombrada de que mi charla motivacional diera resultado.
¡Seré una maldita entrenadora de vida!
Pruebo con una blusa negra una talla más grande de lo que necesito con adornos en rojo y un short de mezclilla oscuro. Lo combino con un sombrero rojo sangre y salgo con una pose de matadora tipo "sé que me deseas".
— Sí — se encoge de hombros después de darme una repasada y yo sonrío victoriosa.
Quince minutos después ya le había sacado tres sonrisas y una carcajada con mis poses y bailes de modelo fallida.
Talves ayudó la canción gangnam style a todo volumen en la tienda y que me supiera los pasos de memoria.
Me cambio para salir, pero antes me quedo viendo un maniquí.
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¡A la mierda las etiquetas!
RomanceOlivia Chase es una chica alocada y divertida, muy distraída en cuestiones sociales, pero una genio en la universidad. Drake Lewis es apartado, poco amigable, serio y de rasgos duros. Pero por alguna razón, cuando un profesor los une para que ella l...