Drake"No es nadie"
Mis puños se cierran por inercia de nuevo y me quedo viendo un punto fijo en la pared de la sala de la casa de mis tíos.
Si no soy nadie, ¿por qué siquiera se esfuerza en aparentar simpatía?
Ya era sábado, tenía que hacer el maldito proyecto, pero no tenía ni idea de donde empezar, y no le iba a pedir ayuda a la señorita importante.
— ¿Listo, cariño? — mi tía baja la escalera en un elegante vestido verde y su rubio cabello bien peinado, seguida de su esposo con un traje a la medida al igual que yo.
Me habían pedido que los acompañara a una velada para conocer a la dueña de la empresa en la que querían comprar acciones.
Cuando les pregunté porqué no llevaban a Jona o Jared mi tía respondió muy sinceramente que le daría demasiada vergüenza llevarlos porque no se saben comportar. Y como Gill está cuidando al abuelo, su sobrino favorito es la carnada para esta noche.
Salimos ya listos y nos adentramos en la camioneta negra que nos llevará.
— Estoy emocionada — aplaude tía Katie con una enorme sonrisa en la boca — Elisabeth Stone es un gran icono en de la moda, su empresa es uno de los centros de glamour más altos y delicados — mi tío le sonríe y toma su mano con afecto.
Al llegar al lugar tuve que contenerme de soltar un improperio.
El salón de eventos era enorme, a cada metro y medio habían personas atendiendo y repartiendo bocadillos y bebidas.
Todos se veían ostentosos a mis ojos y no podía dejar de pensar en lo extremadamente iluminado que estaba todo como para ser de noche.
Mi tía se planta frente a mi examinando mi atuendo antes de pasar las segundas puertas de vidrio y hace una mueca antes de peinar mi cabello un poco más a la derecha y enderezar mi corbata.
— Perfectos — nos sonríe, tanto a mi como a su esposo, y por fin nos deja pasar.
Sin dar tres pasos ya teníamos una copa de champán cada uno y una conversación de al menos quince minutos con ejecutivos pomposos.
Una mujer toca el pálido hombro de mi tía y una sonrisa emocionada se instala en su rostro cuando la reconoce.
— Señora Stone — sus ojos chispean de alegría pura mientras estrecha la mano de la imponente mujer como si estuviera conociendo a una celebridad.
Elisabeth Stone, no tan alta aún con esos largos tacones y con un cuerpo bastante bien para tener, según mi tía, sus cuarenta y dos años.
Llevaba su cabello dentro de un sombrero a juego con su vestido morado claro pegado a su figura y poca pero fina joyería adornaban su cuello y muñeca. Además de suficiente maquillaje para hacerla ver de unos treinta. Si pensabas en una empresaria como la habían descrito en el New York Times hace un par de días, no cabía duda de que fuera ella.
— ¿Katherine Foster? — asiente con un suave, pero rápido movimiento de cabeza.
Comienzan a hablar de marcas y cosas que en realidad no entiendo nada y tanto mi tío como yo nos quedamos atrás de la animada conversación.
Según lo poco que escuché la mujer dirige un extenso estudio donde se fotografía y modela para las mejores revistas o algo así.
Este mundo de lujos no es lo mío en realidad, pero entendía el porqué de las palabras de mi tía. Habían tantas modelos en trajes cortos y provocativos que Jared se habría orinado en los pantalones y Jona probablemente estaría causando estragos con sus fallidos intentos de conquista. Así que su única salvación era Gill, aunque fuera una habladora compulsiva, la podía imaginar en este ambiente, siempre le había encantado la alta costura o algo así decía.
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¡A la mierda las etiquetas!
RomansaOlivia Chase es una chica alocada y divertida, muy distraída en cuestiones sociales, pero una genio en la universidad. Drake Lewis es apartado, poco amigable, serio y de rasgos duros. Pero por alguna razón, cuando un profesor los une para que ella l...