OliviaCuando repartieron la suerte probablemente yo estaba haciendo fila por tercera vez para "mente sucia".
Terminé de maquillar la estúpida mano de mi madre con polvos y aún se veía la mínima de rosa. Además de que ardía como el infierno.
Salí del baño con una sonrisa menos acentuada y un peinado prácticamente suelto a mi derecha para ocultar lo mejor posible la marca.
La mayoría de los presentes me preguntaban porqué me iba tan temprano, pese a que ya eran las diez, dado a que siempre me quedaba hasta que finalizara la velada. Me limité a inventar la misma excusa para todos y a retirarme rápidamente.
Evité lo mejor que pude a la familia de Drake y a él mismo, sentía la suficiente vergüenza como para no verlo a la cara en este momento.
Tuve que hacer mi mejor esfuerzo para no quebrarme frente a él cuando me tomó del brazo, aunque sé que no me criticaría, odiaba mostrar debilidad a los demás.
Me había compuesto de nuevo en el tocador y volví a ponerme la máscara de alegría que tenía, pero sabía que no iba a durar demasiado.
Me fui por la puerta de atrás para pasar desapercibida y ya en la calle comencé a caminar hacia la parada de autobús más cercana.
Primero muerta que decirle a esa bruja que me mandara en un auto a casa.
Llego a la banquita poco iluminada a unos metros del horrible salón del brillo y me siento muerta de frío.
Porque sí, el temporal seguía sobre la cuidad y su servidora no llevaba más que un vestido al que le faltaba bastante tela.
Cortesía del diablo, por supuesto.
Siempre me obligaba a llevar el vestido más caro y "glamoroso" para modelarlo como una muñeca de vestir en sus fiestas. Sin importar si me dejaba semidesnuda o no.
Madre del año.
El faro que iluminaba la calle comienza a tiritar y llámenme loca, pero creo haber escuchado un lobo.
Oh maldita sea, ¿será como en ese libro del conejito en el que un hombre lobo me encuentra y me lleva a su manada donde me dice que soy su alma gemela y una princesa perdida?... o con mi suerte, talvez termine bajo un puente sin órganos irreconocible porque los perros se comieron mi cara.
¡Genial!
Ahora me muero de frío y de miedo.
¿Por qué no hay nadie cerca?
Mis pensamientos son interrumpidos por el acelerado de un auto que me deja ciega con las luces de enfrente mientras se acerca.
Sin órganos, sí, ese era mi destino.
Entierro mis uñas en las palmas de mis manos buscando en mi mente las maneras de defenderme de un atacante.
Podría usar mi tacón para sacarle un ojo.
La camioneta negra para frente a mi y mi reflejo me da un vistazo sobre la ventana que baja lentamente con un sonido eléctrico.
Me echo hacia atrás tragando en seco y me preparo para salir corriendo directo al salón de nuevo.
— ¿Qué haces aquí sola? — lentamente mi alma vuelve a su lugar y mi cuerpo, que no había notado tenso, se relaja y comienza a doler.
— ¡Drake Spretnat Lewis! — chillo sacando todo mi terror y las ganas de vomitar que sentí al pensarme ya muerta — ¡¿por qué demonios te acercas así de peligroso con tu auto de secuestrador y ese aura de ya date por cadáver?! — hablo tan rápido que las palabras se suben unas sobre otras por la exasperación y cuando me quedo callada noto que la cara del moreno es de diversión pura — ¡ah! — suelto incrédula y sus ojos chispean con gracia — ¿te parece divertido que estuviera al borde de un infarto? — chillo de nuevo y ahora sí suelta la carcajada.
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¡A la mierda las etiquetas!
RomanceOlivia Chase es una chica alocada y divertida, muy distraída en cuestiones sociales, pero una genio en la universidad. Drake Lewis es apartado, poco amigable, serio y de rasgos duros. Pero por alguna razón, cuando un profesor los une para que ella l...