Olivia
— Bueno... rayos — vuelvo de mi inconsciencia sintiendo un horrible malestar, además de un calor asfixiante que rodea mi cuerpecito.
— Desgraciada — la segunda voz que escucho me hace abrir un ojo aunque no quiera por miedo a aumentar el dolor de cabeza que me está matando.
Casi me desmayo al notar mi situación.
Aquí estaba yo, siendo observada por un calvo mala cara, Regina George y la madre de dragones. Pero no sólo yo, no mierda.
El 60% de mi cuerpo se encontraba debajo de Drake, o más precisamente estaba sumida en un abrazo de oso con su brazo izquierdo de almohada y el derecho rodeándome la cintura junto a su pierna, creo que una de sus manos está en mi trasero, no lo sé podría ser su pie.
Soy como un peluche para dormir de niño y el niño mide más de metro ochenta.
— No sé, a mi me parece muy llena de gracia — Jona se encoge de hombros señalándome y la colegiala le rueda los ojos con desdén.
Intenté decir algo pero mi garganta se sentía seca y rasposa.
¿Qué mierda pasó?
— ¿No tenían clase los dos a las nueve? — el rubio señala ahora el despertador pero no me da la gana mover mi cabeza del brazo del bello durmiente para verlo. Eso y que no puedo moverme mucho.
— Bueno muchacho, ya los viste, están bien — el calvo nos da una severa mirada y arrastra a su malvada y falsa hija fuera de la habitación.
— Despierta a Romeo, los veo en la sala, tortolitos — mueve sus casi blancas cejas de esa forma indecente e incitadora y luego sale dejándome a solas con el guapo moreno.
Ok, dos opciones.
1. Hago lo sanamente correcto y despierto a Drake para preguntarle como demonios llegué aquí.
2. Aprovecharme completamente de la situación y apapacharlo, verlo y sentirlo hasta que me canse en unas 16 o 17 horas masomenos, porque bueno, ¿cuántas veces en la vida te encuentras siendo abrazada por un dios griego?
Uno... o dos.... uno... o dos...
— Por cierto, Tracy me dijo que tu teléfono estaba haciendo contacto con el lado oscuro hace como media hora — maldigo bajito el repentino comentario de Jona asomándose desde el umbral de la puerta por unos momentos y a la vez agradezco el saber donde está mi estúpido e inútil aparato de comunicación.
Bueno, mierda, opción uno.
¡Gracias, Cruela!
Aclaro mi garganta y subo mi mirada del pecho desnudo de Drake a su rostro, o mejor dicho mandíbula ya que estoy enterrada entre él y el delicioso colchón que tiene.
— Drake — ok, primer intento fallido. Apenas me salió el susurro y se ahogó en mi boca cuando me percaté de lo que acabo de notar.
No tiene camisa.
No está vestido.
Rápidamente bajo mi mirada a mi cuerpo pero yo sí llevo ropa así que todo bien. Dejo salir el aire aliviada provocando que el Adonis se mueva un poco, lo suficiente como para poder ver su linda cara.
Hasta se ve más guapo cuando no tiene expresión de querer golpearte.
Detallo cada facción para recordarla y así talvez pedirle a alguien que me lo dibuje, aunque no creo que le haga justicia al verdadero.

ESTÁS LEYENDO
¡A la mierda las etiquetas!
RomanceOlivia Chase es una chica alocada y divertida, muy distraída en cuestiones sociales, pero una genio en la universidad. Drake Lewis es apartado, poco amigable, serio y de rasgos duros. Pero por alguna razón, cuando un profesor los une para que ella l...