— Deja de coquetear con las enfermeras Wyatt, no puedes tener doble gelatina por siempre — escucho su risa del otro lado de la línea y no puedo evitar sonreír.
— La semana que llevo aquí sin ti dice lo contrario — me responde con la voz ahogada por estar comiendo como el puerco que al parecer siempre ha sido.
— Te preguntaría si me extrañas, pero llevamos todos los días hablando durante... — separo el celular de mi oreja para ver la duración de la llamada — hora y media, y así no se puede extrañar a nadie — me río cuando él lo hace y espero a que termine de tragar lo que sea que está devorando.
— Pues discúlpame, mi madre me tiene loco de tantos ritos naturalistas para recuperar la memoria y mi padre no ayuda, creo que ahora soy fumador pasivo de tanto humo de vela que me he tragado — su típico dramatismo de reina no se había perdido del todo.
Drake entra abriendo la puerta con sus llaves y me sonríe de lado antes de encaminarse a la cocina a dejar la bolsa de papel que llevaba en sus manos con el logo del mercadito de Blair.
— ¿Hola? mujer te estoy hablando, si te quedaste dormida de nuevo ten la decencia de roncar como la última vez — muerdo mi labio ceñida en el moreno hasta que desaparece de mi vista y suspiro.
— Perdón me perdí en el panorama — sacudo la cabeza volviendo a la realidad.
— ¿Ya le dijiste que si? — presiono los labios un rato y me fijo que no venga.
— No volvimos a hablar del tema — digo bajo porque bueno... no quería que me oyera y parecer desesperada.
— Pero tampoco le has dicho nada — casi puedo verlo rodar los ojos — ¿te gusta no?
— Si pero...
— Y te dijo que te amaba, ¿no será que te da miedo porque también sientes eso? — dejo de mirar hacia la cocina para prestarle más atención al castaño.
— No... no creo — mi voz se agudiza aunque no quiera y maldigo.
— ¡Ja! — se burla el maldito — eso es todo, hasta aquí mi reporte Joaquín — hace un sonido como el de las noticias y se ríe.
— Me agradabas más cuando ambos éramos un fracaso en las relaciones y nos refugiábamos en el alcohol y el sarcasmo — reprocho y vuelve a reír.
— Y en las noches de películas viejas — dice y mi corazón da un latido extra.
— ¿Cómo cuales? — pregunto tratando de hacerlo casual y se queda un momento en silencio.
— Volver al fututo, Star Wars, no importa cual sea siempre te duermes en los primeros veinte minutos — chasquea la lengua y mi pecho se llena de aire contenido.
— ¿Lo recuerdas? — espero la respuesta ansiosa pero esta tarda en llegar.
— Oh mierda... casi puedo verte lanzándole palomitas a Jabba porque te daba asco, tengo que apuntarlo, te llamo en la noche, pelirroja — cuelga la llamada antes de que pueda protestar y sin poder contenerme tomo una almohadón y chillo en este sacando todo el aire que había almacenado.
— ¿Te están picando de nuevo los puntos? — me quedo sin voz y giro mi cabeza para ver al moreno que traía un par de platos con verduras hervidas y puré, todo recién salido de la cocina de Blair, con un sabor mucho mejor que la comida del hospital.
— Wyatt volvió a recordar algo — le explico tomando uno de los platos bien contenta.
En estos días su cerebro se estaba acomodando como debía y había tenido uno que otro flash del pasado, si seguía así cabía una gran posibilidad de que volviera a ser él, pero el tiempo estimado para eso era de dos meses como mucho, después de ese lapso las posibilidades eran casi nulas.
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¡A la mierda las etiquetas!
RomanceOlivia Chase es una chica alocada y divertida, muy distraída en cuestiones sociales, pero una genio en la universidad. Drake Lewis es apartado, poco amigable, serio y de rasgos duros. Pero por alguna razón, cuando un profesor los une para que ella l...