Capítulo 63: Déjate llevar.

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— Deja de coquetear con las enfermeras Wyatt, no puedes tener doble gelatina por siempre — escucho su risa del otro lado de la línea y no puedo evitar sonreír.

— La semana que llevo aquí sin ti dice lo contrario — me responde con la voz ahogada por estar comiendo como el puerco que al parecer siempre ha sido.

— Te preguntaría si me extrañas, pero llevamos todos los días hablando durante... — separo el celular de mi oreja para ver la duración de la llamada — hora y media, y así no se puede extrañar a nadie — me río cuando él lo hace y espero a que termine de tragar lo que sea que está devorando.

— Pues discúlpame, mi madre me tiene loco de tantos ritos naturalistas para recuperar la memoria y mi padre no ayuda, creo que ahora soy fumador pasivo de tanto humo de vela que me he tragado — su típico dramatismo de reina no se había perdido del todo.

Drake entra abriendo la puerta con sus llaves y me sonríe de lado antes de encaminarse a la cocina a dejar la bolsa de papel que llevaba en sus manos con el logo del mercadito de Blair.

— ¿Hola? mujer te estoy hablando, si te quedaste dormida de nuevo ten la decencia de roncar como la última vez — muerdo mi labio ceñida en el moreno hasta que desaparece de mi vista y suspiro.

— Perdón me perdí en el panorama — sacudo la cabeza volviendo a la realidad.

— ¿Ya le dijiste que si? — presiono los labios un rato y me fijo que no venga.

— No volvimos a hablar del tema — digo bajo porque bueno... no quería que me oyera y parecer desesperada.

— Pero tampoco le has dicho nada — casi puedo verlo rodar los ojos — ¿te gusta no? 

— Si pero... 

— Y te dijo que te amaba, ¿no será que te da miedo porque también sientes eso? — dejo de mirar hacia la cocina para prestarle más atención al castaño.

— No... no creo — mi voz se agudiza aunque no quiera y maldigo.

— ¡Ja! — se burla el maldito — eso es todo, hasta aquí mi reporte Joaquín — hace un sonido como el de las noticias y se ríe.

— Me agradabas más cuando ambos éramos un fracaso en las relaciones y nos refugiábamos en el alcohol y el sarcasmo — reprocho y vuelve a reír.

— Y en las noches de películas viejas — dice y mi corazón da un latido extra.

— ¿Cómo cuales? — pregunto tratando de hacerlo casual y se queda un momento en silencio.

— Volver al fututo, Star Wars, no importa cual sea siempre te duermes en los primeros veinte minutos — chasquea la lengua y mi pecho se llena de aire contenido.

— ¿Lo recuerdas? — espero la respuesta ansiosa pero esta tarda en llegar.

— Oh mierda... casi puedo verte lanzándole palomitas a Jabba porque te daba asco, tengo que apuntarlo, te llamo en la noche, pelirroja — cuelga la llamada antes de que pueda protestar y sin poder contenerme tomo una almohadón y chillo en este sacando todo el aire que había almacenado.

— ¿Te están picando de nuevo los puntos? — me quedo sin voz y giro mi cabeza para ver al moreno que traía un par de platos con verduras hervidas y puré, todo recién salido de la cocina de Blair, con un sabor mucho mejor que la comida del hospital.

— Wyatt volvió a recordar algo — le explico tomando uno de los platos bien contenta.

En estos días su cerebro se estaba acomodando como debía y había tenido uno que otro flash del pasado, si seguía así cabía una gran posibilidad de que volviera a ser él, pero el tiempo estimado para eso era de dos meses como mucho, después de ese lapso las posibilidades eran casi nulas. 

¡A la mierda las etiquetas!Donde viven las historias. Descúbrelo ahora