Capítulo 36: Posa para mi

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Mi despertador suena a todo volumen con ese horrible ping ping, provocando las quejas de todos.

— ¡Es sábado mierda! — Wyatt saca mi almohada de debajo de mi cabeza y la lanza por el aire. 

Su pésima puntería hace que el proyectil de plumas se estampe en la cara de Jude y esta se levanta y se le tira encima golpeando al conejito en el proceso.

— ¡Dejen dormir carajo! — Mike toma el pie de Mulan para ayudar a los castaños, pero un brusco movimiento de su parte da a la espalda de Jane y esta, aún medio dormida, me empuja fuera de la cama con su espasmo.

Como un puto dominó.

— Auch —  el golpe seco hace que todos se detengan para reírse de mi — los odio — gruño tirada en el piso — ¿cómo es posible que me saquen de mi propia cama? — lloriqueo sentándome para mirarlos a todos.

— ¿Quién te manda a tener una King? — Jane palmea mi cama aún con los ojos cerrados y la veo sonreír con malicia.

Desgraciada.  

Me levanto del todo con la poca dignidad que me queda pensando seriamente en conseguir nuevos amigos otra vez, unos que no se queden con mi hermosa cama después de una maratón de toda la noche con películas malas de los noventa. 

Piso una que otra palomita y pateo una caja vacía de pizza antes de llegar a mi armario, sacar la "ropa decente" para estos casos, según el diablo mismo, y camino a mi baño para librarme de la mantequilla que siento por todo el cuerpo después de que Wyatt se asustara y tirara el tercer bolw de palomitas sobre mi.

Me baño rápidamente y salgo con una blusa blanca de manga larga semitransparente con el ruedo metido dentro de una falda negra bastante corta para mi gusto, por lo que me coloco una licra que oculta lo esencial por si se levanta.

— ¡Buenas! — Jane silva al verme entrar a la habitación de nuevo donde ya están poniendo otra película.

— ¿A dónde vas tan de madrugada? — me pregunta Jude confundida mientras busco mis botines café debajo de la cama.

Bingo.

— Tengo que ir a ver al diablo — explico poniéndome el calzado — además — me levanto y tomo el cepillo para tratar de manejar mi melena, la cual confiesa que dormí con otras cinco personas — son las siete — me acerco al armario y saco mi sombrero hípster para complementar el vestuario de hija de empresaria millennial, o como sea.  

— ¿En qué te vas? — me pregunta el conejito sacando a Demi de la sábana cuando tomo mi bolso y me quedo en blanco.

Rayos no lo había pensado.

Me quedo callada mirando a Wyatt jugar con una palomita aplastada, no llegaría en su auto por el tráfico, aunque... 

Una sonrisa de Wason se instala lentamente en mis labios viendo a Mike.

— ¡No! — corre hacia mi cuando se da cuenta de lo que tramo pero es demasiado lento, corro escaleras abajo tomando sus llaves en el proceso y cierro la puerta de la casa con bloqueo para que no pueda salir mientras me coloco el casco y enciendo su motocicleta — ¡Chase! — grita desde la ventana y yo me despido tirándole un beso antes de salir a toda velocidad por las calles de la cuidad. 

Todo estaba bien en el mundo cuando conducías una Ducati estilo pandillero.

Llego al frio y alto edificio con el ostentoso logo de E.Stone's en toda su gloria dorada, doy la vuelta y dejo la motocicleta en el estacionamiento junto al auto de Cruela. 

Me bajo y acomodo mi falda y cabello antes de ponerme el sombrero y caminar, como la diva que soy aquí, hacia la entrada de la cueva del diablo.

— Buenos días, señorita Stone — el par de recepcionistas me sonríen como robots y yo las saludo con mi mano sin dejar de caminar. Al igual que a todo el personal que se me acercaba.

¡A la mierda las etiquetas!Donde viven las historias. Descúbrelo ahora