Capítulo 20

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El ordenador estaba encendido frente a mí y no podía hacer más que observarlo sin saber con exactitud lo que estaba a punto de hacer. Miré de un lado al otro, recorrí mi habitación entera y de nuevo me enfocaba en ese aparato frente a mí. Me mostraba la conversación que Anónimo y yo hemos tenido, esa corta conversación que parece que nunca llegará a nada.

Sin embargo, el cosquilleo en mi estómago no ha cesado desde que él me lo propuso, los nervios que siento y el hormigueo en los dedos me están matando. Quisiera poder escribirle de una vez, pronto el plazo acordado para responderle llegará a su fin. Si eso sucede, probablemente no vuelva a escribirme, quizá todo se arruinaría. Aunque Bianca pareció convencerme, en mi mente no dejaba de aparecer el rostro de Isaac, si hacía eso me sentiría quizá como la peor persona del mundo, las cosas entre Isaac y yo empeorarían, tendría que ir y venir del instituto con los Brown por el resto de mi vida.

Pero... ¿Y si no me arrepentía después? ¿Y si me sentía bien al estar cerca de Anónimo? Quizá la conciencia después no me pasaría factura, probablemente descubriría si lo que siento por esa persona es tan real como creía que era. Después de pensar tanto que sentí como si mi cabeza fuera a explotar pronto, dejé que mis dedos vagaran por el teclado y presionaran los botones formando así las palabras que tanto quería decirle. Una sonrisa se dibujó involuntariamente en mis labios a medida que mi mensaje empezaba ya a tomar exactamente la forma que yo deseaba.


Una vez terminé de escribir lo revisé varias veces para evitar que algún desperfecto arruinara todo, por lo visto las cosas estaban en orden. Ahora, el único problema era presionar el botón de enviar. ¿Realmente estaba haciendo lo correcto? ¿Luego me sentiría como la persona más infiel del mundo? ¡Dios! Solo quería estar cerca de él, lo único que podía pedir... Entonces me arriesgué y lo envié.

Alex Wayson: No tienes idea de lo mucho que me has tenido pensando durante todo el día. Sinceramente tengo miedo de lo que pueda pasar si acepto, así como si no lo hago.

¿Sabes? Temo descubrir que eres tú lo que tanto he estado buscando, así como temo sentir que le he fallado a todo el mundo por el simple hecho de escuchar las súplicas de mi corazón. Pero, aun así, quiero estar cerca de ti. Aunque una de las condiciones sea que no pueda verte, estoy segura de que con tu presencia me bastará. Así que, he decidido que enviaré todo al carajo, no me importa el resto. Me importas tú.

Mi respiración se aceleró cuando el mensaje fue leído casi al instante. La intriga empezó a matarme lentamente, el tiempo que Anónimo se tomó para leer lo que le había escrito me pareció eterno, pero lo cierto es que no tardó ni un minuto cuando vi que ya estaba escribiendo una respuesta. A causa de los nervios y la intriga, mis rodillas empezaron a temblar, estaba ya mordiéndome las uñas y no despegué la vista del ordenado ni por un segundo. Un nuevo mensaje apareció entonces en la pantalla y esto casi me hizo saltar de la emoción, tragué saliva e intenté controlar el temblor de mi cuerpo. Así que procedí a leer.

Harry S: Considerando que se trata de un absoluto sí, entonces no queda más que planear todo muy bien pequeña mía.

Lo primero y más importante que quiero pedirte es que, esta noche uses una venda sobre tus ojos y de ninguna manera debes intentar quitártela para ver mi rostro. También me gustaría que te pongas ese perfume que huele a cereza, no tienes idea de cuánto me encanta.
No te diré a qué hora llegaré, pero lo que sí puedo decirte es que entraré en tu habitación. Así que te recomiendo dejar la ventana abierta. Por último, no me esperes despierta, como ya te lo dije no hay una hora exacta para mí llegada, no quiero que mañana tengas unas gigantes ojeras por mi culpa.

No sabes lo feliz que me haces hadita, prometo que haré que no te arrepientas de la decisión que tomaste.

ObsesiónDonde viven las historias. Descúbrelo ahora