Tal y como lo había dicho antes, mi madre conocía a la perfección la manera en la que podíamos llegar. A diferencia de hace años, esta vez el viaje me pareció demasiado corto, casi no reconocía la gran casa adornada por un cuidado jardín lleno de orquídeas. Recordaba vagamente todo así de colorido, incluso más. A mi mente llegaron las imágenes de Miles y Sarah persiguiéndome por todo ese patio cuando estuve de visita, Miles arrancando una de las preciadas flores de su tía para poder dármela.
Una vez que Melanie bajó del auto de sus padres y luego la siguió mi madre, supe que el momento que tanto esperé desde que se llevaron a Sarah había llegado. Hoy será el día en que todas mis esperanzas morirán, o, por el contrario, tomarán más fuerza. Llegó la hora de agotar mi último recurso, ese que de la nada llegó a mí mente cuando yo pensaba que ya todo se había perdido.
Mis manos temblaban, no quería volver a escuchar las palabras duras de los Brown, no quería que volvieran a dañarme a mí o a su hija. No sabía si resistiría otro ataque por parte de esas inhumanas personas. Pero, por otro lado, tampoco quería que no estuvieran allí, no quería encontrar únicamente una casa con distintos dueños, o a sus dueños originales pero que no supieran darme razón alguna del paradero de mi amiga.
Y es que en verdad moría por devolverle a Bianca esa parte de sí que le faltaba, quería que Sarah mejorara, quería que la muerte de Miles no hubiera sido en vano. En serio sentía la necesidad de recoger cada pieza, de mejorar las cosas de una vez por todas. Sólo esperaba que algo así fuera posible. A la hora de tocar el timbre mis manos fallan, no me siento capaz de continuar con aquella acción. Lo que sea que vendrá después me asusta y hace que mi cabeza no deje de formular ideas, ninguna positiva, por cierto.
Mi madre fue consciente de lo que me sucedía, ella siempre tenía el valor suficiente para hacer cosas a las que yo no me atrevería. Melanie a mi lado solo me mira expectante, sé que ella también está insegura de todo lo que está por ocurrir. El timbre se escuchó sonar por toda la casa, tan fuerte que incluso llegó a nuestros oídos. Mi corazón se había acelerado, mis manos temblaron todavía más y fue difícil para mí tragar saliva. Noté que dentro de la casa había movimiento, posteriormente la gran puerta de madera de la entrada fue abierta.
No necesité mucho tiempo para reconocer a esa mujer, aunque ahora luciera un color de cabello diferente, un profundo negro azabache, su rostro sin una gota de maquillaje y sus uñas sin pintar. Gracias a que la piel de su rostro se encontraba completamente limpia de cualquier producto de belleza, pude ver bajo sus ojos marcadas unas notables ojeras, su piel tenía un sin fin de pecas.
Aquellos rasgos en ella me recordaron inevitablemente al heredero de tal belleza, a quien poseía una constelación entera en sus mejillas y en sus ojos. Y me estremecí, porque los recuerdos llegaron a mí cómo afiladas cuchillas, aquel lejano eco del amor que nos juramos en algún momento sonó dentro de mi cabeza, tan distante, casi apagado. Esos profundos ojos nos miraron una vez que el gran portón fue abierto, su rostro antes tranquilo mutó al que ya bien conocía. Su ceño se frunció y apretó los labios.
—¿Qué hacen ustedes aquí? ¿Cómo consiguieron llegar? —Dijo con firmeza.
Levantó la barbilla, de tal manera que, simbolizaba de algún modo que quería transmitir un aire de superioridad.
—Quiero hablar con usted. —Dije, mi voz temblaba.
—Niña, yo no tengo nada de qué hablar contigo. —Levantó la voz. —Váyanse ahora o llamaré a la policía.
Fui espectadora de como la puerta empezaba a cerrarse lentamente, esa mujer no estaba dispuesta a dar su brazo a torcer. Sentí un leve empujón, antes de que pudiera asimilarlo mi madre se encontraba imponiendo su fuerza por encima de la señora Brown. La puerta no alcanzó a cerrarse, la mujer retrocedió varios pasos y mi madre no se detuvo hasta que pudo acorralarla.
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Obsesión
Teen FictionÉl termina con su vida, saltando de un precipicio frente a Alex. El mismo chico que la amó y le dejó profundas notas de amor en su casillero, decidió lanzarse y dejarla sola. Pero...¿Por qué lo hizo?, ¿por qué frente a ella? Y la pregunta más impo...
