Como en otro mundo

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Desastre debería ser mi segundo nombre. Y quizás también mi apellido. O quizás fracaso quedaría mejor.

No lo sé.

Pero lo que sí sé es que mi semana fue de mal en peor, y mi fin de semana, mejor ni hablar. Me mantuve abstraído. Distante de todo lo que ocurría a mi alrededor. Evité a Matt y a las Miller, otra vez. Discutí con mis padres hasta el punto de hacer llorar a mi madre y fastidiar a mi padre hasta las entrañas. No hice deberes ni comí. Sólo fumé. Hoy me siento fatal y doy por seguro que luzco de la misma manera.

Me encantaría seguir evitando a mi amigo y sus amigas, pero estoy hambriento. Tanto así que el engrudo verdoso que hay en mi bandeja, se ve apetitoso y mi boca se ha hecho agua.

Camino hasta la mesa de siempre, me siento y comienzo a comer.

─Si sigues comiendo así te atragantarás─ alzo mi cabeza. La rubia y la morena están sentadas frente a mí.

─Gracias por la preocupación, Violeta─ asiento y continúo comiendo, esta vez más pausado.

─¿Te encuentras bien? ─ vuelve a hablar. La miro sin entender y veo su rostro teñido de extrañeza. Asiento. Ella imita mi gesto sin dejar de fruncir su ceño.

─Se te hará tarde, Viole─ murmura Belle.

─Sí, sí─ besa la mejilla de su hermana─ Matt te acompañará, por favor espéralo─.

─Sí, ya me lo has dicho antes─ ríe Belle.

─Es que contigo nunca se sabe─ da un suave tirón al cabello de la morena, quien suelta una pequeña risita─ Adiós David─ dice la rubia y se va corriendo. Vaya, esto es nuevo. Violeta se ha despedido de mí y yo no he tenido que suplicarle para que lo haga. Sonrío.

─¿Estás bien? ─ habla la morena.

─He dicho que sí─ respondo con calma.

─Mmmm─ asiente─ Estás como en otro mundo─ se encoge de hombros y comienza a comer.

─Ojalá estuviera en otro mundo─ suspiro. Ella no dice nada y sé que no insistirá en saber qué es lo que me pasa. Y eso me tranquiliza, porque ni yo sé qué es lo que me sucede.

─¿Puedo hablarte sobre algo? ─ pregunta suavemente. Ruedo los ojos.

Creo que celebré antes de tiempo.

─Si es sobre líos amorosos, paso─ hago la bandeja a un lado, ya que he terminado de comer. Sigo hambriento.

─Es sobre mi hermana─ apoya su cabeza en una de sus manos.

─Te escucho─ me enderezo para prestarle toda la atención.

─Violeta me dijo que habías estado extraño la semana que pasó─ acomoda su cabello detrás de su oreja.

─Ya dije que no quiero hablar de eso─ interrumpo.

─Yo no te voy a hablar de aquello─ toma el tenedor y comienza a jugar con el engrudo verdoso.

─¿Te vas a comer eso? ─ pregunto.

─¿Humm? ─ murmura con el ceño fruncido.

─Que si te vas a comer la comida─ ella niega con la cabeza. Acto seguido, le quito la bandeja y comienzo a comer.

─Siempre reclamas que la comida es mala y hoy que sabe espantosa, te comes dos porciones─ ríe.

─No he comido desde el viernes─ digo. Ella me mira horrorizada.

Sólo Siente [#1]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora