Matt de pronto desapareció de mi lado con la excusa de que el director lo había mandado a llamar. Y aquí estoy, almorzando lo que sea que hay en mi plato sin compañía.
Como siempre.
Levanto mi mirada para inspeccionar a quién puedo hacerle compañía mientras come y no aburrirme.
Sospechosamente hay una chica menuda comiendo sola unas mesas más allá. Sin pensarlo dos veces me acerco a ella.
─¿Dónde están? ─ pregunto una vez que estoy frente a ella. Limpia su boca con la servilleta. Ha terminado de comer.
─Hola, David, estoy bien, gracias y tú─ responde. Noto el sarcasmo y la diversión en su voz. No conocía este lado de ella.
─No me interesa si estás bien o no, eso no fue lo que pregunté─ me cruzo de brazos. No estoy de humor para sus tonterías, no después del pleito que tuve ayer con mis padres.
─Sí, sí, olvidé que sólo importas tú─ suspira─ ¿A quién buscas, David? ─ sus ojos miran directo a los míos. Un escalofrío me recorre.
─Sabes muy bien a quien busco─ apoyo ambas manos en la mesa, acercándome a ella.
─No soy adivina, David─ ladea la cabeza como tratando de comprender algo. Ella es tan frustrante que me dan ganas de gritarle y sacudirla.
─¿Dónde están Matt y Violeta? ─ digo entre dientes.
─No debería decirte dónde está mi hermana, porque eso no te incumbe, pero dado que has sido tan amable al preguntar, te responderé─ sonríe y yo sólo quiero estrangularla─ Violeta tuvo que ir a una charla obligatoria que impartirían en el auditorio─ frunce el ceño al escuchar un pitido─ Lo siento, es mi celular─ lo saca del bolsillo de su blazer─ Lo que no sé, es dónde está Matt, después de todo es tu amigo, no el mío─ se encoge de hombros─ y su atención se desvía completamente al celular, en el cual comienza a escuchar lo que sea que le han enviado. Eso me enfurece.
"─Mamá, mira, mira lo que hice─ he hecho una enorme torre de naipes. Mamá sigue mirando su teléfono. Quizás papá pueda verme─ ¡Papá, papá! ¡Mira, soy un constructor! ─ doy pequeños brincos para llamar su atención.
─Ahora no, David─ dice papá sin despegar su vista del computador. Doy un grito que hace caer la torre y corro a mi cuarto. Nadie viene a verme y las lágrimas empiezan a deslizarse por mis mejillas."
Preso de los recuerdos, arrebato el celular de Belle de sus manos, dejándola estupefacta.
─Yo te estoy hablando─ gruño. Belle no se mueve ni dice nada─ Es a mí a quien debes poner atención─ mi respiración es fuerte, como si hubiese corrido una maratón alrededor del mundo.
─Lo siento, David, pensé que nuestra conversación ya había terminado─ dice suavemente. Su mirada es cautelosa.
Las punzadas en mi estómago vuelven a estar presentes. Me siento en la silla frente a ella y con mi mano libre restriego mi rostro.
Estoy cansado, agotado, frustrado. Quiero gritar y llorar de ira.
Aflojo el nudo de mi corbata y deshago el primer botón de mi camisa.
─Pensé que Matt se estaba viendo a escondidas con Violeta, por eso vine hasta acá─ relato─ Matt me dijo que el director lo había mandado a llamar y le creí, pero cuando no vi a Violeta contigo, pensé que él me había mentido─.
Ella asiente.
─Cuando estaba viendo─ sonríe─ digo, escuchando mi teléfono, era porque Violeta me había mandado un mensaje diciendo que aún estaba en la charla y que se iba a demorar. Violeta no miente, ella me cuenta todo, así que te puedo asegurar que no está con Matt─.
─Perdón por haber reaccionado así─ sí, estoy pidiendo perdón, otra vez─ No he tenido un buen comienzo de semana─ me excuso.
─Ayer, a esta misma hora, sonabas contento─ comenta Belle. La miro. Si tan solo pudieses ver, te darías cuenta que yo jamás estoy contento.
─Todo puede cambiar en cuestión de segundos─ suspiro con pesar.
─Lo sé─ sonríe, como recordando algo con nostalgia.
─¿No preguntarás por qué? ─ inquiero alzando una ceja.
─Ayer me quedó claro que no quieres que mi hermana y yo nos acerquemos a ti y a Matt─ responde─ Y no intentaré cambiarlo─ aplana sus labios y los hoyuelos en sus mejillas aparecen. Siento como si de pronto me hubiesen golpeado con un guante de box en la cara.
─Me parece bien─ digo. Ella asiente y yo siento como que esta conversación fuese por whatsapp y ella ya no quiere seguir hablando conmigo y me envía un emoji para no hacerme sentir mal dejándome el visto.
Pero la conversación revive.
─¿Es verdad que te gusta mi hermana? ─ sus mejillas se tornan color rosa.
─Define gustar─ apoyo mi cabeza en una de mis manos.
─Piensas en ella constantemente, te gustaría tener una relación con ella, la encuentras guapa, simpática...─ hace una mueca─ De alguna manera es agradable y especial para ti─ se encoge de hombros.
Muevo mi cabeza de un lado a otro, entre sí y no, sopesando la idea. ¿Pienso en ella? sí, un par de veces al día. ¿Me gustaría tener una relación con ella? no especificó qué tipo de relación, así que puedo decir que sí. Es guapa, MUY guapa. ¿Simpática? ¡uf! A su manera. ¿Agradable y especial para mí? Mmmm, no necesariamente, pero podría intentarlo.
─Sí─ digo.
─¿Sí, qué? ─ frunce el ceño. Sonrío.
─Sí, me gusta─ mi sonrisa se amplía, mostrando todos mis dientes. Ella también sonríe.
─Entonces deberías ser más atento con ella y menos arrogante─ dice de pronto.
─¿Qué? ─ sueno ofendido, lo sé.
─Mi hermana te define como un ser arrogante muy pegado a ti mismo─ se encoge de hombros, explicando su comentario anterior.
─¿Si dejo de encajar en la definición de tu hermana, entonces puedo gustarle? ─ se filtra el entusiasmo en mi voz.
─Sí, creo que sí─ ella igual suena entusiasmada.
─¿Y cómo lo hago? ─ rasco mi cabeza. Ella suelta una carcajada.
─Supongo que preocupándote por los demás y reconociendo que no eres superior al resto─.
─Eso es complejo─ rasco mi barbilla.
─Sí, pero si te lo propones y te dispones, puedes conseguirlo─ entrelaza sus manos frente a su pecho.
─Violeta me dijo que era una bestia y que jamás cambiaría─ apoyo mi espalda en el respaldo de la silla y cruzo mis brazos en mi pecho─ ¿Qué te hace pensar a ti que puedo cambiar? ¿no deberían pensar igual al ser hermanas? ─ alzo una ceja, desafiándola.
─En primer lugar, lamento mucho que Violeta te haya dicho eso─ en su rostro veo la compasión─ En segundo lugar, creo que todas las personas tienen un grado de bondad en su interior y que si se disponen a desarrollarlo, pueden vencer la maldad que hay en ellos mismos─ sonríe─ En tercer lugar, creo que una bestia puede convertirse en un apuesto príncipe─.
─Seguirá siendo bestia en su interior─ digo despectivo.
─No si tiene a la persona correcta a su lado─ suena tan soñadora e inocente que me siento sucio a su lado.
─Eres muy soñadora─ rio.
─Prefiero eso a pensar que mi vida será de traición y desgracia─.
Touché.
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Sólo Siente [#1]
Ficțiune adolescențiReprimir lo que sientes para sobrellevar el mundo puede convertirse en un martirio si te enfrentas a algodón de azúcar y chocolate caliente, porque te obliga a experimentar las mil y una sensaciones que puede producir, incluso, puede contactarte con...
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