Fiesta navideña

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Son las seis de la mañana y ya hemos llegado al hogar.

La puerta nos fue abierta por una sonriente Rosie que en cuanto terminó con los saludos e interrogatorios, nos designó un puesto de trabajo.

La cocina ha sido nuestro refugio durante una hora. Hemos distribuido la loza para acomodarla en el comedor y darles desayuno a los niños, además, hemos echado agua hervida en los termos. Listos para preparar el chocolate caliente.

─Sus ayudantes de cocina son los mejores─ dice Rosie, entrando a la cocina.

─Nosotros no tenemos ayudantes de co...─ Amelie guarda silencio en cuanto nos ve.

─Hoy los tendrá─ sonríe mi amigo. La madre de las Miller nos abraza en forma de saludo.

Su calidez me transmite paz.

─Alguien se me adelantó en el comedor, mamá─ dice con frustración la rubia de las Miller entrando a la cocina.

─¡Sorpresa! ─ decimos Matt y yo a la misma vez.

Violeta grita y se lanza a nosotros en un abrazo grupal.

─No sabía que vendrían─ se aleja de nosotros y nos mira sin dejar de sonreír─ Eres un tramposo, Matt─ da un pequeño empujón a mi amigo─ Hablamos contigo y no nos dijiste nada─ se cruza de brazos haciéndose la ofendida.

Voy a hablar, pero una risa me interrumpe.

─No, no puedes Bill─ habla la morena. Bill la lleva del brazo y además de la cintura. La frente de Belle se arruga─ ¿Sonaría muy loca si dijera que siento olor al perfume de David? ─ sonríe. Por alguna extraña razón mi pecho se infla de orgullo.

─¿Y el mío no lo reconoces? ─ dice mi amigo. El rostro de Belle se llena de confusión y asombro. Luego una sonrisa divide su rostro.

─¿Matt? ─ se suelta de Bill y da un paso al frente. Mi amigo da largas zancadas hasta estar frente a ella. Ambos se abrazan─ ¡No nos dijiste que vendrías! ─ le reprocha.

─No sería sorpresa, entonces─ me acerco también.

─¿Ya no estás enojado? ─ pregunta Belle con timidez.

─¿Lo estuve alguna vez? ─ de pronto he perdido la memoria.

Belle sonríe.

─¿Entonces puedo abrazarte? ─ si sigue sonriendo de esa manera se quedará para siempre así.

No digo nada. Creo que he olvidado cómo se habla. ¿Puede un amigo abrazar a su amiga sin que las cosas se confundan?

Matt me da un pequeño empujón que me acerca a la morena. Nuestros cuerpos se rozan y ella lo toma como que he aceptado porque sus brazos me rodean. Tan pronto como comienza el abrazo, éste se termina y no he sido capaz de responderle.

─Los extrañé, chicos─ dice Belle─ Aún más, después de cómo se fueron del cumpleaños de Violeta─ suspira─ De verdad lo siento─ agrega arrepentida.

─Ya lo olvidamos─ contesta Matt.

─Por eso es que estamos aquí─ aseguro.

─Ahora necesito que me digan por qué se metieron con mi comedor─ dice Violeta con molestia.

─Llegamos temprano y quisimos adelantar trabajo─ me encojo de hombros.

─Deben limitarse a hacer lo que se les ordena─ habla Bill. Su rostro está rojo, y yo supongo que es de enojo.

─Sí, así como yo te ordené poner el pan en el horno─ le recuerda la madre de las Miller.

El rostro de Bill se intensifica en color y sin agregar nada más comienza a hacer lo que le mandaron.

Sólo Siente [#1]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora