Nuevas sensaciones

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Me detengo a un costado de su casa y apago el motor.

No quiero que salga su padre y su hermana y se turnen para torturarme.

Me bajo de la moto y luego lo hace Belle. Me paro frente a ella y le quito el casco.

Lo que veo en su rostro me sorprende y algo en mi interior se despierta.

─¡Fue genial! ─ chilla. Me recuerda a Isidora cuando le regalé el dije de corona─ Fue realmente increíble, nunca jamás había experimentado algo así─ su sonrisa genuina me desarma y lo que hace después, me desarma aún más.

Se cuelga de mi cuello. Me abraza fuertemente.

La envuelvo también. Rodeo su cintura con mis brazos. No seré un idiota como aquella vez en la que Matt me empujó para que le devolviera el abrazo.

Se curva hacia atrás para que pueda ver su rostro.

No la suelto. No quiero hacerlo.

─De verdad ha significado mucho para mí David, muchas gracias─ vuelve a abrazarme, esta vez mete sus brazos por debajo de los míos y rodea también mi cintura para luego apoyar su mejilla en mi pecho.

Nos quedamos de esa manera por un momento.

De pronto una sensación que no reconozco me embarga. La suelto. De un momento a otro, sin aviso. Mi corazón se acelera.

─Yo...tengo que...─ tomo mi nuca con incomodidad.

─¿Quieres quedarte a cenar? ─ pregunta. Su voz es suave, pero no duda ni se avergüenza.

Me congelo. Mi corazón que latía como loco se detiene. ¿Ahora es cuando muero y nadie se da cuenta?

─¿Es tu venganza por haberte traído en frente? ─ me cruzo de brazos.

─¿Qué? ─ dice confundida, pero una tenue sonrisa se forma en sus labios.

Y además, le causa gracia.

─¿Quieres que tu padre y tu hermana me maten? ─ respondo ofendido─ ¿Ése es tu plan, Belle? Me decepcionas─.

Ella ríe, su cabeza se inclina ligeramente hacia atrás y sus hombros suben y bajan lentamente al ritmo de sus carcajadas.

Podría escuchar su risa por horas. Podría verla reír por años.

¿Qué rayos es lo que estoy pensando?

─Ay David─ dice entre risas─ Prometo que no te matarán ni te harán nada de lo que tu loca cabeza está imaginando─ hace una pausa y me dedica una mirada maliciosa─ Al menos no hoy─.

─Belle─ gimo. Ella vuelve a reír sin control.

Finalmente me uno a su risa.

Cuando nos calmamos ella habla.

─¿Te quedas? ─.

─No quiero incomodar a tus padres Belle, ni siquiera les avisamos antes, y yo tampoco traje algo de regalo─ digo apenado.

─No los incomodarás, mamá y papá siempre dicen que donde come uno, comen dos, y que la presencia es el regalo más lindo que pueden llevarles─ sonríe entrelazando su brazo con el mío.

─Sé que mi presencia es la mejor que pudiesen tener, pero eso no me quita los nervios─ insisto.

─Seré tu escudo, ¿de acuerdo? ─ su sonrisa es dulce.

─De acuerdo─ suspiro.

Caminamos hasta la puerta de su casa y una vez que estamos frente a ella, doy tres suaves golpes.

Sólo Siente [#1]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora