Recorrimos todo el área de tiendas hasta que encontramos la heladería Florean Fortescue. El lugar era un gran edificio de un color azul pastel, con grandes ventanas torcidas que te observaban al pasar, en la esquina del edificio descansaba un gran helado colgado. La puerta de color amarillo pastel se abrió cuando entramos, y el suelo, de baldosas blancas y rosas, mostraba nuestro reflejo, la heladería estaba llena, todas las mesas y sillas de colores pasteles estaban ocupadas.
Mi abuelo revisó la estancia con su ojo de auror, y tras menos de un minuto empezó a andar hacia una pequeña mesa de color verde menta, que se escondía entre dos grandes mesas ocupadas por familias.
Me senté frente mi abuelo mientras esperábamos a que la camarera nos tomara nota. Miré la carta y estaban todos los helados que solían estar.
Habían sabores normales como fresa y chocolate, pero también estaban los sabores mágicos, el helado de arcoíris, mi favorito, que según que color chupabas sabía a una cosa u a otra, también estaba el sabor de la casa que sabía a cada uno de los sabores no mágicos que había en la heladería, el helado de la casa de la heladería más grande de Francia tardaba en saborearse por completo en media hora, era... mágico. El sabor a recuerdo, que te recodaba algo que habías olvidado o simplemente revivías un buen momento de tu vida, pero había un sabor que nunca había oído.
—Abuelo, ¿qué es el helado de Hogwarts?
Mi abuelo me miró con la cara iluminada.
—Me temo que ese es un helado que no vas a poder probar hoy—respondió mi abuelo con una pequeña sonrisa que su bigote plateado tapaba. Fruncí el ceño—. Ese helado tiene un sabor dependiendo de tu casa de Hogwarts, nadie es capaz de describir el sabor exacto, pero básicamente es a lo que sabría tú casa si fuera un sabor. Hay Gryffindors que dicen que sabe cómo si tomaras ranas de chocolate mientras gastas una gran broma nada más haber ganado un partido de quidditch, los Slytherin dicen que sabe a victoria con un pequeño resquicio de manzana ácida, luego el caso de los Ravenclaw es más curioso, dicen que sabe a arándanos y que sientes que tienes todo el conocimiento del mundo mientras lo comes, además hay casos en los que algún Ravenclaw ha aprendido inexplicablemente un idioma, o ha adquirido conocimientos avanzados en una materia tras tomar este helado, y por último los Hufflepuff, dicen que su helado sabe a patata asada con mantequilla y a alegría pura, debe de ser verdad, porque siempre que hay un Hufflepuff tomando este helado tiene una gran sonrisa o empieza a reír de repente.
— Que interesante, ¿y si no he sido clasificada en ninguna casa y lo pruebo no me sabrá a mi supuesta casa?
—No, debes de haber sido puesta en tu casa con antelación, si no, no sabe a nada, solo a hielo—murmuró encogiéndose de hombros.
—¿Cómo es que sabes tanto de helados?—pregunté riendo.
—¿Qué pasa?¿que tú abuelo no tiene derecho a ser un goloso?—contestó guiñándome un ojo.
—No creía que estuviera entre tus hobbies —murmuré con una sonrisa.
Entonces llegó una camarera con una gran coleta rubia, y mientras mi abuelo pedía nuestros helados no pude evitar escuchar la conversación de la mesa de detrás.
Un hombre con entradas y el pelo anaranjado miraba a una niña de unos siete años y a un niño de unos ocho, también pelirrojos.
—Ginny ¿qué helado vas a querer tú?
—Ninguno—respondió la niña enfadada cruzada de brazos—¡Quiero ir con George y Fred!
—Yo quiero helado de alitas de pollo—respondió con una gran sonrisa mellada el niño cubierto de pecas.
—Ron, ya sé que quieres helado de alitas de pollo, pero llevo diciéndote desde que estábamos en casa que no existe—murmuró el hombre cansado apoyando la frente entre sus manos—.Y tú, Ginny, te tengo dicho que sin un adulto no puedes estar sola en compañía de Fred y George, ¿es que no has aprendido de lo que le hicieron a Ron con la araña?
Unos bromistas pensé.
Ginny comenzó a reír a carcajadas mientras que su hermano la miraba con la cara roja de rabia.
—No hace gracia—masculló el pequeño.
—Si, no tiene ninguna gracia, Ginny, ¿no ves que si te ríes de las tonterías estas que hacen los animas más? Luego si queréis vamos a la tienda de golosinas mientras vuestra madre acompaña a los mayores a por el material.
—¿Y ellos pueden ir a comprar golosinas solos y nosotros no?—preguntó Ron.
—Ellos... Ellos van con Charlie, que ya es mayorcito, y por si fuera poco también los acompaña Percy.
—Creo que es peor ir con Percy que con papá...—susurró Ron a Ginny.
La pequeña asintió.
—Con que escuchando conversaciones ajenas...—murmuró mi abuelo divertido mirando la carta.
Me sonrojé.
—Esos niños han llamado mi atención, no he podido evitarlo, por lo visto son bastantes hermanos y varios de ellos van a Hogwarts...¿crees que alguno de ellos podría ir a mi curso? Por lo que han dicho los pequeños deben de ser muy interesantes...
—Los Weasleys, si, son una familia singular, no creo que haya otra parecida, gente humilde y de buen corazón...una pena que tanta gente los tome como un chiste andante—masculló mi abuelo con pesar—. Las cosas en este mundo van así, la mayoría de gente buena es tratada como inútiles, mientras que las malas personas acaban con el poder...
En ese momento apareció la camarera con dos grandes copas de helado, una de arcoíris y otra de caramelo con nueces.
—¡Que aproveche!—exclamó deslizando las copas sobre la mesa.
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La Dama Dorada
FanficClaire es la legítima heredera del ministerio español y el francés, perteneciendo a dos de las familias más poderosas del mundo mágico. Así, se encontrará en un mundo que ella no ha elegido, rodeada de lujos, de humillaciones, de abusos y corrupción...