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Capitulo 30

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- Vamos. - Marshall me tomo de la mano y me levanto de la cama, quedando yo colgada prácticamente de su brazo.

- ¿Dónde? - inquirí, alzando las cejas, mientras me ponía de pie sobre el suelo.

- Quiero salir de esta casa un poco, vamos vayamos a comer por ahí. - volvió a tirar de mi mano para salir de la habitación y dirigirse hacia la planta baja.

- ¿Dónde piensas ir a estas horas? Marshall, quiero estar en casa, no me apetece salir. - hice un leve puchero.

- Vamos a salir a comer, te guste o no, Bel. Necesitamos un poco de aire fresco, después de lo de esta mañana.

- De acuerdo. - asentí derrotada, era totalmente imposible hacer cambiar de opinión a Marshall. Nunca había sido capaz de hacerlo, siempre se salía con la suya, algo que no ha cambiado en él.

Habíamos llegado a una pequeña cafetería, donde también ejercían de restaurante. Era un local pequeño, no demasiado; pero acogedor. Solíamos ir Katy y yo cuando íbamos a la universidad, cuando no nos daba tiempo de ir a casa, ya que odiábamos comer en la cafetería de allí; donde la comida era espantosa.

Sin duda era un lugar peculiar: a la entrada siempre había globos de diferentes colores, para que los que entraban pudieran tomar uno. Dentro, el local estaba pintado de un rojo oscuro, con muchos cuadros expresionistas. Las mesas estaban colocadas desordenadamente, y a nadie le importaba, es más; eso le daba un toque divertido e infantil.

La barra estaba decorada con pequeñas luces blancas y dibujos de algunos niños que iban allí y dejaban su pequeño recuerdo. También tenía algunos toques dorados en las esquinas, y en el medio de la barra, una puerta pequeña por donde salían las camareras o cocineras a llevar los pedidos.

Sí, muy peculiar.

- Nunca había estado aquí. - me informó Marshall mientras miraba a todos lados con cara de asombro.

- Apenas llevas aquí un mes, normal que nunca pisaras este sitio. - le dije mientras reía. Él levantó un dedo y me apuntó.

- Cierto. - ambos reímos y él me tomo de la mano para llevarme a una de las mesas que estaban pegadas a una ventana.

- Yo no tengo hambre, Marshall. Ni siquiera sé para qué hemos venido, estábamos muy bien en casa. - me quejé mientras apoyaba mi codo en la mesa y después, mi cabeza en la mano.

- Pareces una niña pequeña. Además, no hace falta que comas, pero.. Quería pasar tiempo contigo a solas, no sé, hablar o algo. - me dijo mientras su mirada se dirigía a la mesa, en un punto fijo.

- Está bien, entonces déjame ver. - tomé la carta que estaba en la mesa y miré la cantidad de platos, bebidas, postres, que había allí. - ¿Qué te parece..? Oh, mira esto: Sopa, con trozos de verdura, pollo.... - iba a responderme, pero antes de siquiera poder abrir la boca, una voz femenina de una de las mesas cercana a nosotros, habló:

- No les recomiendo eso; el pollo está agrio y las verduras son pequeños trocitos nomas - nos giramos para mirar a aquella persona. Me encontré con una linda chica de tez blanca, cabello castaño con mechas rubias en las puntas que le llegaba por los hombros. Sus grandes ojos derrochaban alegría. Me fijé en que tenía pecas por la parte de los pómulos, seguían por las mejillas, también en la nariz.

Conocía a esa chica de la universidad, su nombre era Alison... Alison Harrington. Habíamos hablado algunas veces, pero no eramos amigas íntimas. Era muy simpática y le caía bien a todo el mundo. Algunas veces solía ser muy tímida, pero cuando se soltaba, era la persona más divertida que podrías conocer.

Tenía entendido que uno de los chicos más lindos y populares de la universidad: Zac Jones, andaba tras ella y viceversa. Aunque no entendía por qué aún no estaban juntos.

- Vaya, vaya. Depp, qué gusto verte. - se levantó de su silla, seguida por mí. Nos saludamos con un pequeño abrazo.

- Lo mismo digo, Harrington. - ambas reímos, cuando nos encontrábamos por los pasillos de la universidad, siempre nos llamábamos por nuestros apellidos, nos parecía divertido.

- Veo que no estás mal acompañada ¿ah? - me dijo apuntando con la cabeza a Marshall y dándome una mirada pícara.

- Oh, sí, este es.. - antes de poder seguir hablando, Marshall se levantó de su silla y se puso enfrente de Alison

- Marshall Mathers- le sonrió. Alison le abrazó, tomando por sorpresa a Marshall; ella solía abrazar mucho a la gente, eso hacía notar la alegría que la componía.

- Harrington, Alison Harrington. - se presentó, haciéndonos reír. - Y lo siento, chicos, pero me tengo que ir ya, mis padres se volverán como locos si no aparezco por la puerta en diez minutos. Un gusto, Marshall. Me ha encantado verte, Deep. - nos sonrió y nosotros la despedimos con la mano.

- Vamos a casa. - dijo Marshall después de unos segundos de silencio. Yo le miré aturdida por su cambio de decisión.

- ¿Qué?

- Si vamonos quiero hacer una cosa.. ya verás.

Y ahora vuelvo a enamorarme de ti.. {Terminada}Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora