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Capitulo 46

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Me quedé tan paralizada que ni siquiera podía respirar. Sentí cómo mi corazón dejaba de latir, lentamente mis ojos se aguaron, aunque por mi orgullo, no dejé que salieran de su escondite.

Las preguntas se arremolinaban todas juntas en mi cabeza, haciendo que ésta me doliera demasiado. Aunque yo misma me las quité de la cabeza, sabía la respuesta a todo aquello, más bien no entendía por qué estaba así: Marshall y yo no éramos nada, él tenía todo el derecho de hacer con su vida lo que quisiera.

Aunque eso no impedía que me doliera el ver aquella escena: Vanessa encima de Marshall y ambos besándose. Cuando los ojos de Marshall, hicieron contacto con los míos, pude notar en ellos desconcentración, confusión, pero también alcohol y algo más que no pude saber qué era.

Vanessa también nos miró, pero cuando se detuvo a verme a mí; una sonrisa cínica y arrogante apareció en su horroroso rostro.

- Hm.. ésto es cosa de dos, si quieren mirar, tendrán que pagar. - nos dijo mientras se reía con su voz chillona e inaguantable. Katy apretó los labios y Alison dejó escapar un gruñido.

- Oh, querida. Créeme que hay mejores cosas para ver aquí, que no sea tu horripilante cara.

- ¡Vamos Katy! No seas así, sé que me odias por... Gustarle más a Joshua, pero no es necesario tanto escándalo. - se burló Vanessa mientras veía como Katy hacía un esfuerzo por no matarla allí mismo. - Y tú, Bel, ¿te creías que Marshall esperaría por ti siempre? Vamos, mocosa, él tiene necesidades como cualquiera, necesita a alguien que sepa valorarlo... Alguien como yo.

Después de decir aquellas palabras, que para mí fueron como cuchillos hacia mi corazón, nos cerró la puerta del cubículo en la cara y se escuchó su risa chillona.

Las chicas me miraron con los ojos como platos, esperando alguna reacción de mi parte.. Una reacción que no hubo, ya que antes de poder hablar de nuevo, Marshall salió del cubículo; con la camiseta mal puesta, despeinado y con cara de estar drogado. Me miró a los ojos con la cara descompuesta y los ojos rojos a causa de sabe dios qué, y con un deje de preocupación y disculpa.

- Quiero que ahora mismo vayas a casa y recojas todas tus cosas. - fue lo único que dije para luego irme del baño y de la fiesta, corriendo más de lo que mis piernas podían.

Al llegar a casa, después de pagar al taxi que me ayudó a llegar, lo primero que hice fue echarme en mi cama. No me desvestí, no respondí el teléfono todas las veces que sonó. Lo único que hice fue empezar a llorar como una niña.

No comprendía cómo Marshall había hecho tal cosa. Primero me jura que nunca más me haría daño, pero a los dos días, se mete con Vanessa; la cual odiaba con toda mi alma.

Escuché la puerta principal abrirse, y después de unos minutos, cerrarse con un portazo. Pero no hice ni un movimiento, me importaba bien poco la persona que haya entrado, me importaba bien poco si era Marshall y había venido a por sus cosas; en ese momento no me importaba nada más que mi corazón hecho trizas.

Me sobresalte al escuchar la puerta de mi habitación abrirse lentamente. Me giré para buscar con la mirada a la persona que había abierto la puerta y pude ver tres cabezas asomándose despacio. Reí al ver como Joshua hacía pucheros mientras con una seña me preguntaba si podían entrar, yo simplemente asentí.

- Me han contado las chicas lo que ha pasado, ¿estás bien, ? - en su voz aún se notaba el ligero rastro del alcohol, aunque ya no tanto.

- No sé cómo estoy, simplemente tengo ganas de morirme; ¿eso es algo? - intenté reír al terminar la frase, pero me en vez de eso, me salió un pequeño sollozo que hizo que Alison y Katy me abrazaran fuertemente.

- También quiero decirte que apoyo tu idea de echar a Marshall, no me gustaría que te hicieras daño teniéndolo aquí todos los días.

Simplemente asentí mientras nuevas lágrimas volvían a salir de mis, ya rojos e hinchados ojos.

Escuchamos como la puerta principal se volvía a abrir. Los tres me miraron y yo alcé los hombros en señal de despreocupación, aunque estaba rota por dentro.

Unos pasos se oyeron detrás de mi puerta, allí se pararon y escuché como alguien sollozaba. Me paralicé al oír a Marshall tocar varias veces en mi puerta, preguntando con la voz quebrada si podía entrar. Josh y las chicas salieron, al dar yo la respuesta, dejándome a solas con un Marshall medio drogado y con el rostro descompuesto.

- Perdóname, Bel.

Y ahora vuelvo a enamorarme de ti.. {Terminada}Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora