Narra Poché.
Seis meses después.
La graduación de Daniela era hoy; su nerviosismo se notaba a millas y Emma parecía burlarse de ello desde hace unas semanas.
Luego del viaje a Asia, donde la pasamos increíble, volvimos a la ciudad con más ganas de trabajar y extrañando a los tres canes que esperaban ansiosos nuestra llegada. Había hablado con Valentina sobre el futuro que nos esperaba a Daniela y a mí, aún cuando no podía ver su rostro sabía que estaba emocionada igual que yo.
El regalo de Germán y Mafe, para Calle era un viaje a Amsterdam, todo pagado. En dicho viaje también estaba incluida yo pero no Emma.
Había vuelto a consumir mis antidepresivos, esta vez una dosis más pequeña. Salía todos las tardes al parque con Emma y con los canes, trabajaba de lunes a viernes en la misma empresa donde hice mis prácticas y había pedido un traslado a California; aún estaba a la espera de una confirmación, pero estaba casi segura que podría lograrlo.
Emma cada día me sorprendía más, era demasiado inteligente y había encontrado un buen hobbie para sus tardes: amaba dibujar, aunque ahora sus dibujos parecían no tener forma ella se entusiasmaba cada vez que terminaba uno.
–¿Me ayudas, mami?- Emma Victoria me entregó su lazo para que lo colocara en su cabeza, su cabello castaño claro caía en cascada ondulada hasta su trasero.
–Te ves preciosa.- sonreí antes de dejar un beso en su frente y levantarme de la cama, me miré en el espejo que había frente al closet.
Habia elegido un atuendo casual, unos pantalones de vestir de color negro y una camisa rosa claro con algunos detalles en negro; ahora mi cabello no era peliverde, sino castaño oscuro, casi negro. Mismo que caía lacio hasta mis hombros; había puesto un maquillaje ligero con los labios pintados de rojo.
–¿Calle?- pregunté dando dos toques en la puerta del baño.
–Estoy lista.- la puerta se abrió, Calle llevaba un vestido blanco que llegaba un poco más abajo de sus rodillas, calzaba unas zapatillas de tiras delgadas de color blanco y encima ya tenía puesta la toga negra y el lazo plateado. En su mano llevaba una hoja maltratada donde tenía su discurso.
El viaje al auditorio fue largo, o por lo menos Daniela se quejaba de ello; One Direction nos acompañó, podían pasar los años y ambas seguíamos siendo fans de aquel grupo para adolescentes.
Emma hablaba por videollamada con Germán, planeando su día. Kim, Sofía y Lucía ya estaban en el auditorio esperándonos, al igual que Mafe y Germán. Dina, la amiga de Daniela también estaba por llegar al lugar.
Horas antes había dejado a los nuestros hijos perrunos a cargo de la madre de Juliana; también ella se encargaría de los últimos detalles para la sorpresa de Calle en la azotea de nuestro edificio.
–¿No puedes ir más rápido?- Calle repitió haciendo que Emma se riera.
–Amor, es lo más rápido que puedo avanzar. No puedo volar con el coche...- agregué, cambié la canción dejando que Harry Styles siguiera cantando.
–Estoy que me comen los nervios...- suspiró apenas encontré el lugar de estacionamiento que le pertenecía.
El auditorio universitario estaba decorado por todos lados, había globos y fondos para fotografías, personas vendiendo ramos de rosas y en una esquina, la familia de Calle junto a las chicas.
Luego de saludar a todos logramos entrar, con Emma caminando de mi lado nos despedimos de Daniela quien fue a sentarse en el lugar que le pertenecía.
Alrededor de 350 graduados estaban en el auditorio; dos horas después Daniela se encontraba parada en el estrado frente a la multitud de gente y cámaras.
Luego de dos golpes al micrófono sonrió y comenzó a hablar: Es difícil imaginar la vida luego de que has vivido tus días dentro de una rutina... Como ya dijeron, mi nombre es Daniela Calle Soto, al igual que todos mis compañeros fui estudiante de Arquitectura en esta universidad. Tenía preparado un discurso para esta ocasión pero, lo he olvidado... [...] y lo único que me queda por agregar es: colegas, compañeros, conocidos y amigos que la siguiente etapa en sus vidas sea triunfar como se merecen, que nadie corte sus alas y arriesguen todo por complir un sueño más. ¡Felicidades, arquitectos!
Los aplausos se escucharon en todo el auditorio cuando ella hizo una reverencia de despedida.
Apenas bajó del escenario Emma se lanzó contra su madre para abrazarla. Con una seña para que me acercara, cerramos el abrazo familiar que terminó en pequeñas lágrimas por parte de Daniela. Dejé un beso en su frente antes de dejarla seguir su camino y llevar a Emma a nuestros asientos.
El auto estaba lleno; Sofía, Lucía, Dina y Emma estaban en el espacio trasero. Emma no paraba de hablar con Dina sobre su vida, Daniela me miraba de vez en cuando con una sonrisa antes de volver su atención a las chicas.
Con dos autos siguiéndonos, llegamos al edificio donde vivíamos, desde abajo podían verse las luces que la madre de Kim y la de Juliana habían utilizado, Vale ya había enviado un mensaje que estaba en la azotea lista para cantar. Era una sorpresa más para Daniela.
* * *
La noche pasó tan rápido que el tiempo para hacer recuerdos con fotografías y vídeos casi fue nulo. Apenas subimos la llevamos a la azotea, al abrirse la puerta Valentina comenzó a cantar la canción favorita de Calle. Los globos estaban atados y se movían con el viento, el atardecer era hermoso; incluso más de lo que estábamos acostumbradas.
Luego de llevar a Emma a la cama, Valentina, Juli, Nico y las chicas se quedaron en el living hablando con Dina. Daniela me acompañó a la habitación de Emma, así que ahí pude abrazarla por más tiempo.
Estaba tan acostumbrada a estar a su lado que no imaginaba un día lejos de ella, mis manos tomaban un poco de la tela de su vestido blanco y las suyas se posicionaban sobre mi cuello cayendo en mi espalda.
–¿Te gustó la sorpresa?- pregunté en un susurro, manteniendo la misma postura.
–Siempre me gusta todo lo que haces... Incluso es mejor de lo que yo hecho por ti durante este tiempo.
Negué, pues sólo yo sabía lo mucho que adoraba las sorpresas que ella me daba.
–Con estar a tu lado estoy bien...- me separé para mirar su rostro. –Gracias por eso...- sonreí con suavidad antes de alzarme un poco para alcanzar sus labios.
–¿Crees que ella nos extrañe?- preguntó mirando a la cama de Emma.
–Probablemente, pero sabe que esta vez no es igual que cuando fuimos a Asia.- me separé lo suficiente para tocar el rostro de Emma sin soltar la mano de Calle. –No puedo creer que tengo un pequeño monstruo diciéndome mami.
–Y dejame decirte que eres la mejor mami de todas.- dijo burlonamente, Emma decía aquello cada que tenía la oportunidad.
–Y tú la mejor mamá de todas.- Susurré antes de que ella me acercara para besarme por más tiempo.
–Is breá liom tú.- susurró Calle en Irlandés. La miré sorprendida antes de acariciar su mejilla.
–Is breá liom tú níos mó.
–No sé que mierda significa eso...- ella rió antes de recibir un pequeño golpe de mi parte. –Sólo aprendí esas cuatro palabras.- la acerqué para volver a besarla.
Minutos después, la puerta se abrió mostrando a una Lucía apenada. –Lo siento yo...
Reí mientras limpiaba mis labios y salimos de la habitación.
Nos esperaba una noche larga y luego un viaje para conocer Amsterdam.
Debo admitir que no es mi capítulo favorito. Eliminé por error el discurso de Calle y por más que intenté hacerlo parecido a lo que había hecho anteriormente no se pudo... Así que... Espero que lo hayan disfrutado.
Estamos en la recta final... ¡Gracias!
