Narrador Omnisciente.
Sofía miró a Kim y luego a Lucía.
–Tengo una explicación para lo que dije.- comenzó levantando las manos en seña de rendición. –Miren, no sé si deba contarles esto pero... Poché está teniendo sentimientos hacia Daniela.- mordió su labio inferior.
–¿Sentimientos?- Kim preguntó sin creerlo. –Pero Daniela es heterosexual... Supongo.
–También lo suponías de mí, pero ya vez.- interrumpió Lucía haciendo que Sofía se sorprendiera.
Ignorando la respuesta de Lucía, Sofía siguió. –Quería saber si los sentimientos podrían ser correspondidos, así que ahora seré una caza corazones...
–No creo que ese sea el término correcto.- se burló Kim, quien apuntaba con su tenedor hacia Sofía. –Además... Creo que tu plan falló un poco.- agregó segundos después señalando el campo de soccer, Daniela caminaba junto a un chico.
María José miró a Emma, descansaba sobre el sofá mientras ponía su atención en el móvil de Poché. Las clases iban bien en compañía de Emma, se mantenía tranquila y de vez en cuando soltaba gritos de alegría; su profesora se percató de ello así que le pidió mostrar a la señorita felicidad.
Los pensamientos de Poché volvían a la mañana de ahora, donde Daniela se había dado cuenta de que la había estado observando.
La clase de dos horas terminó, así que dejó de lado el portátil. Parte de su rutina era cantar a la nada mientras llegaba la hora para preparar el almuerzo.
Ahora sería diferente, pues Emma Victoria le hacía compañía.
Daniela sonreía a su móvil mientras estaba en su última clase; María José le había enviado un vídeo de Emma sobre la barra de la cocina jugando con un trozo de queso. Reía como si fuera lo más maravilloso del mundo.
Un mensaje llegó en la barra de notificaciones, era de Instagram. @juanpaaablo.
“No te pedí tu número, pero si recuerdo bien tu nombre.”
–Pueden retirarse, nos vemos el lunes.- dijo el profesor sacándola de sus pensamientos. Tomó sus cosas antes de colgarse la mochila y salir de ahí, el apartamento de María José quedaba cerca de la universidad así que tomó un autobús para ir ahí.
–¡Buenas tardes!- saludó alguien cuando abría la puerta del apartamento.
–¡Buenas tardes, Vale!- sonrió Poché mientras se secaba las manos en el delantal que llevaba, Emma se giró estirando sus brazos hacia Vale.
–Hola, guapa.- Vale tomó a Emma entre sus brazos. –Huele riquísimo, ¿qué es?- olfateó rodeando la barra para caminar hasta su hermana.
La respuesta de María José se quedó en el aire cuando el timbre sonó. Valentina hizo una señal antes de caminar con Emma hasta la puerta. Ahí apareció Daniela con una pequeña sonrisa y cargando una bolsa entre manos.
–Traje helado- tímidamente entró e hizo un intercambio con Valentina; Emma comenzó a reír mientras jugaba con el rostro de Daniela y Valentina hurgaba en la bolsa para saber el sabor del helado. Poché observaba la escena desde la cocina cargando la sartén de la comida.
–El almuerzo está listo.- anunció dando un golpe con la cuchara.
Con ayuda de Valentina, Poché acomodó los platos en la barra y sirvió el almuerzo.
Lucía miró a su hermana, quien se mantenía con la vista agachada mientras leía algo de su libro.
–Laur...- llamó, pero Laura no puso su atención en ella. Llevaba los auriculares, así que supuso que no escucharía aquello que tenía que sacar de una vez por todas.
–Lau...- volvió a repetir para confirmar que no estaba siendo escuchada. –Sé que nunca hemos hablado de amor, ni siquiera nos dirigimos la palabra lejos de nuestros amigos... Y ni siquiera sé porque te lo digo a ti sino me ayudará en nada. Estoy segura que ni siquiera me escuchas, pero necesitó sacarlo ya.- el nudo en su garganta se hizo más grande, necesitaba hacerlo. –Yo estoy enamorada de una chica, de Sofía.
