58. Una sorpresa diferente.

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Narra Daniela.

Si tuviera que elegir una palabra para decir siempre, definitivamente sería: diferente.
Para mí, nada era igual a lo que ya se había hecho o lo que estaba por hacerse, siempre había algo que lo hacía diferente.

Durante las últimas cuatro semanas, María José se había encargado de dejar en claro lo que quería; estaba a tan sólo un semestre de terminar su universidad y ella ya estaba segura lo que haría después de eso.
Y no sólo eso, me había dejado en claro que quería hacer las cosas diferentes, respecto a nuestra relación. Y la respetaba, por el bien de ambas.

Así que, durante las últimas semanas había planeado la forma de agradecer todo lo que había hecho por mi y por Emma. Sabía que tenía una lista de ciudades que catalogaba como sus favoritas, y con ayuda de Laura, logré obtener cinco de ellas. Como no podía darme el lujo de realizar un viaje en estos momentos, decidí traer lo mas importante de cada ciudad: la comida.

Fue difícil, tomando en cuenta que no era la mejor a la hora de preparar platillos que llevaban una preparación extensa. Pero igual, había hecho un gran esfuerzo para lograr hacerlos casi perfectos.

Kim se encargaría de cuidar a Emma y Magnus durante hoy y mañana, Nessa y Ramón se iban al apartamento de Lucía y Sofía durante el mismo tiempo.

Poché había viajado por una semana a California para ver a Valentina, quién había decidido tomar clases de verano y había comenzado a trabajar con una agencia para mejorar su contenido en YouTube.
Hoy sería el día en que Poché volvía a la ciudad, y hoy sería nuestra cita.

–¿Está todo?- Kim volvió a pregu tarde mientras revisaba la pequeña maleta donde estaba lo necesario para Emma.

–En verdad te lo agradezco mucho.- la miré y ella me abrazó.

–Agradece que iremos a ver a la familia de Sebas, así que ella estará entretenida por el resto del fin de semana.

–Ya sabes, Magnus solo come por las mañanas y...

–Lo sé, si no tiene correa en espacios abiertos corre como loco.- me interrumpió. –Estaremos bien, te lo prometo.- ella sonrió y luego salió de la habitación.

Me despedí de Emma y Magnus, y pronto coloqué música para terminar de preparar la sorpresa.

Cuatro horas y media después el móvil sonó avisando que Poché estaba llegando al aeropuerto. Terminé de colocarme el labial y me miré por última vez en el espejo antes de tomar las llaves del auto y el apartamento; conduje entre el tráfico sintiendo nerviosismo y emoción por volverla a ver.  

Al llegar, mis ojos sólo buscaban a una chica pelirosada, porque sí, Poché se había hecho otro cambio de look.

La miré caminar cargando su maleta, tomé el móvil y la llamé. Luego de unos minutos donde daba vueltas en su lugar, intentando encontrar el auto, al fin lo logró. Colgó mientras esbozaba una sonrisa y yo esperé pacientemente a que subiera al asiento del copiloto.

Me acerqué para abrazarla por unos segundos. –¿Cómo fue el viaje?- pregunté mientras ponía el auto en marcha.

–Lindo, fue bueno ver a mi hermana otra vez.- ella sonrió y luego me miró. –¿Cómo fueron las cosas en mi ausencia?

–Bien, las chicas me acompañaron dos noches.- Sonreí. –Y Emma probablemente te extrañe un montón, además aprendió una nueva palabra.

–¿La italiana?- preguntó riendo y yo asentí. –Ella es muy inteligente.

–Aunque obviamente no sabe lo que dice.

–Le enseñaré un par de malas palabras.- ella se burló haciendo que la mirara mal. –Te extrañé mucho.

El resto del camino mi mano sólo soltaba la suya un par de veces, hablamos de lo que había vivido en California la última semana y también del futuro.

–Por cierto, te tengo una sorpresa.- dije apenas aparcamos en el estacionamiento del edificio.

–¿Sorpresa?- ella me miró mientras sus manos se colocaban enlazadas bajo su barbilla.

–Sí... es algo sencillo pero... En verdad espero que te guste.- ambas bajamos, le ayude con sus maletas hasta llegar al ascensor. –Por lo tanto, tendrás que entrar con esta venda puesta hasta la habitación, tomarás un baño y cuando estés lista me avisarás.- ella sonrió de lado y asintió tomando el trozo de tela negra.

Media hora después, la música se paró avisando que una llamada había entrado a mi móvil. Sonreí nerviosa mientras terminaba de colocar el último plato de la cena, me limpié las manos en el delantal y luego me deshice del él; esta vez coloqué la música desde el televisor y acomode mi cabello mejor.

Abrí la puerta de la habitación encontrándola con un vestido de tirantes de color negro, en sus pies llevaba unas sandalias sencillas de tiras.

–¿Estás lista para nuestra cita?- pregunté sonriendo y tomando su mano para sacarla de la habitación. –Lo he pensando bastante y... He decidido adelantarme.- solamente dije hasta que llegamos al final de pasillo.

En la barra estaban cinco platillos distintos para la cena, una botella de vino tinto y una jarra con limonada. El rostro de Poché se iluminó de felicidad y se acerco a mí para abrazarme.

–Bienvenida a casa.- susurré en su oído antes de alejarme y llevarla a la barra. –Aún no tengo el dinero suficiente para llevarte de viaje a conocer tus ciudades favoritas pero... He hecho un esfuerzo por traerte un poco de su gastronomía y...

–Gracias.- ella me detuvo cuando comencé a divagar. –En verdad.- se acercó para dejar un beso en mi mejilla y luego miró nuevamente la barra llena de comedia, repitió aquella acción dos veces más antes de reír.

–Adelante.- solté su mano y ella fue a inspeccionar todo. –Espero que tenga un buen sazón.- reí tomando una cuchara para servirnos el primer plato.

La cena fue lenta y exquisitamente preciosa, hablamos de todo lo que había sucedido en la semana que no había estado en la ciudad; de vez en cuando me perdía mirándola, sus movimientos de vez en cuando eran lentos y otras veces eran todo lo contrario. Su vaso se vació por última vez cuando dio el último bocado de la pasta.

–Si pudieras elegir una canción para este momento, ¿cuál sería?- pregunté mientras recogía los últimos platos.

–Cualquiera de Two Feet.- ella sonrió acercándose esbozando una sonrisa.

Negué con nerviosismo mientras rodeaba con mis brazos su cuerpo. –Eres de no creer.- ladee mi cabeza y la observé con detenimiento, sus ojos verdosos eran preciosos. –¿Quieres el postre?

–¿Puedo comerte en el sofá?- aquello me tomó por sorpresa y ella rió cuando me sonroje. –¡Oh por Dios!, ¿te has sonrojado?- se separó para mirarme, luego tomó mi mano para arrastrarme al sofá.

–Creo que extrañaba tus bromas, tanto que había olvidado el doble sentido en cada cosa que dices.- rodé los ojos y me senté a su lado.

La noche cayó completamente, habíamos escuchado canciones aleatorias de una de sus listas de reproducción, de vez en cuando la besaba o ella se aventaba contra mis labios, pero nunca llegamos a más.

Hasta que Selena Gomez comenzó a cantar Fetish. Poché se había levantado minutos antes para ir a la cocina para servirse más limonada.

You got a fetish for my love
I push you out and you come right back
Don't see a point in blaming you
If I were you, I'd do me too...- regresó cantando usando mi copa como micrófono.

Tomé su mano haciendo que se sentara en mis piernas; ahí fue el momento donde se perdió la cordura que existía en ambas.


Decidí quitarle el smut.

ELSKER DEG; cachéHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora