45. Deseos y sueños.

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Narrador Omnisciente.

–Lo he decidido.- Poché miró la pantalla de su portátil. –Iré a California con mi hermana.- Sofía la miró sorprendida. –¿Qué? Lo he hablado con Mel, venderé la casa y la cabaña de mis padres para comprar una casa linda allá.

–¿Estás loca? Creo que el estar soltera te está afectando un poco.- se burló la pelirroja.

–¿Cómo está Portugal?- María José intentó cambiar de tema.

–Es una pregunta estúpida.- La pelirroja rió. –Portugal está bien, dentro de lo que cabe. Pero yo estoy más que feliz por estar aquí, aunque eso ya te lo he dicho un montón de veces.

–Lucía vino al apartamento anoche.- la atención de la pelirroja había sido llamada por algo que estaba a un costado de ella. –Te extraña, al igual que yo.

–También las echo de menos. Pero no cambiemos de tema.- recordó. –¿En serio?, ¿California?

–Fue uno de mis deseos la noche de año nuevo.- confesó. –Bueno, no exactamente, pero... Parecido.

–¿Segura que quieres eso?

–Lo hago por Vale... Y también porque al estar allá cumplir mis sueños será más fácil.

–¿El hotel?- preguntó la chica con una sonrisa.

Poché asintió con una gran sonrisa. –Es mi más grande sueño y... Busque trabajos en internet, encontré uno de una cadena de hoteles Marriot en en el valle de San Fernando, encontré una casa pequeña y barata en Sylmar.

–¿Estás segura que lo quieres así?- preguntó de nuevo Sofía, Poché lo pensó un poco, sin estar al 100% segura, asintió.
–Bueno... ¿Hablaste con Daniela?

–Ayer en la tarde.- Poché bebió de su agua mientras su amiga esperaba a que siguiera. –Bueno, dejámos las cosas en claro y... Somos amigas otra vez.- levantó los hombros para restar importancia al tema.

–Me tengo que ir.- Sofía se disculpó. –¿Hablámos luego?

–Por supuesto.- Poché sonrió y se despidió con la mano antes de colgar la llamada.

Enero pasó volando y febrero le siguió los pasos de cerca, marzo mostraba la ciudad llena de flores y hojas verdes debido a la primavera. Sus días se resumían en clases por las mañanas, dos días a la semana fotos con Germán, visita al psicólogo cada lunes y visitas al médico una vez al mes. Hablar con Sofía los miércoles se había vuelto una rutina, al igual que tener la visita de Lucía y Laura los jueves para clases particulares de matemáticas y un poco de inglés. Viernes, sábado y domingo trabajaba en el bar del tío de Sofía.

Sus clases avanzaban con rapidez, había hablado con una de sus profesoras sobre como podía desempeñarse aún estudiando su licenciatura. La mujer le dio la idea de que siguiera buscando hoteles que le gustaran, "comenzar desde abajo siempre es la mejor opción" recordaba que le decía.

Los planes de ir a California aún estaban en un "tal vez" sólo se lo había mencionado a Sofía, quien seguía insistiendo que se quedara en el país.

Tal vez su destino era quedarse en la ciudad, seguir estudiando y conseguir un trabajo acorde a lo que se quería dedicar luego de graduarse, no es que pensara que estaba mal trabajar en el bar o de fotógrafa con Germán. Pero ella quería cambiar, quería reacomodar su vida.

Si bien, su deseo no consistía exactamente en ir a California a vivir con su hermana, por lo menos quería hacerlo durante algún tiempo, mientras ella encontraba más chicas con las cuales vivir. O por lo menos que fuera aceptada para vivir en la fraternidad cerca de la universidad.

Poché estaba segura que dentro de poco su vida daría un gran giro, se quedaría sola, sin la única compañía que verdaderamente le importaba.

–Me tienes aquí... Y apuesto a que Zac estará feliz de venir a vivir contigo.- Laura miró a su amiga con una pequeña sonrisa. –Pero la que sí debería de venir a vivir acá es Lu.

–¿Qué ha pasado?- preguntó Poché mientras terminaba de preparar el sándwich de su mejor amiga.

–Le ha dicho a mis padres que es bisexual.- soltó. –La guerra se a armado en casa, mis padres no le hablan para nada, mamá no la cuenta en ninguna de las comidas y... Es duro para mí verla tan triste.

Laura recordaba la noche en que su hermana menor había hecho aquella confesión, aún recordaba el rostro de repudio que sus padres hicieron y la tristeza y miedo instalándose en el rostro de su hermana. Aún así no pudo hacer nada, más que escuchar las tonterías que sus padres decían.

–Está muy afectada, fue a un hotel a pasar la noche y ahora está buscando a unas compañeras para ver si tienen una habitación.

–Dile que venga, la habitación que era de Emma está sola, es un poco pequeña, pero creo que le servirá de algo mientras las cosas se arreglan en tu casa.

La mamá de Juli decía que tenía un corazón de pollo, decía que no podía estar sin ayudar a los demás; y era verdad, no me importaba si no recibía nada a cambio, sólo quería ayudar.

El 1 de abril llegó la noticia que más había esperado. La casa de mis padres, al igual que la cabaña, al fin se habían vendido.
142,000 dolares se habían sumado por la cabaña y 500,000 más por la casa.

–Voy a renunciar al bar.- Sofía me miró con sorpresa. –Creo que ya he cumplido el tiempo suficiente y aprendí bastante.- reí.

–Esos cambios tuyos me están dando miedo.

–Bueno, quiero tener unos meses para mí, mi proyecto de este semestre es más grande, así que tendré que estar todo el día pegada a él.

–¿De qué será?

–El hotel de mis sueños, literalmente.- me levanté de la cama y caminé hasta los escritorios en la habitación. –Este es un boceto, los datos son reales y... Me falta el diseño del edificio, podemos hacerlo nosotros o pedir ayuda a alguien...

–Dile a Dan, sus diseños son preciosos.

–Ni que lo digas, aún tengo sus maquetas de semestres pasados.- Sonreí. –El punto es que tengo todo listo, investigaciones previas y colegas con los que podré trabajar.

–Pídelo.- dijo sonriente.

–¿Puedes diseñar las estrategias de marketing?- Sonreí mientras pestañeaba repetidas veces. –Mira, tienes un mes para hacerlo, te diré de que va la temática y el presupuesto que han hecho Kim y Laura.

–¿Kim y Lau?

–No inventes, Sofía. Tu cuñada y tu mejor amiga son contadoras, así que hicieron un mega presupuesto. Y Lu se va a encargar del diseño.

–Pero primero necesitamos que Daniela tenga el diseño del edificio, ¿no?- preguntó con una sonrisa.

–Así es.- Poché asintió. –Se lo pediré esta noche.

–¿La verás esta noche?

–Traerá a Emma, le dije que quería verla.

–Eres como su otra madre y pelean por su custodia.- se burló.

–Ay, sabes qué.- dejé mis bocetos en la cama y la miré. –Adiós.- colgué la videollamada y pronto Valentina se asomó por la puerta.

¿Me ayudas a practicar?- dijo en inglés mientras estiraba su cuaderno de estudio.

Por supuesto, siéntate.- señalé la cama.

Las siguientes dos horas fueron de práctica para Valentina, de vez en cuando bromeaba hablando en francés o las pocas palabras que conocía de portugués y chino.

El timbre sonó cuando Sigrid terminó de cantar in vain y yo de preparar la cena.

ELSKER DEG; cachéHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora