POV'S LILITH.
-Vamos –dijo Tom mientras abría la puerta del auto.
Bajé y el personal abrió las puertas principales, mostrando la doble escalera de la casa que me dejó impresionada.
Todo era como lo recordaba, nuestra casa era muy elegante, sin embargo, no perdía ese toque hogareño que tanto anhelaba.
-Bienvenida Lilith –Johny Dogs apareció y por inercia corrí a abrazarlo –. Por lo visto me extrañaste.
-¿Cómo no iba a extrañar a mi nano -bromeé y ambos reímos.
-Que graciosa.
-¿Y mi padre? -pregunté con emoción.
-Me temo que está en una reunión en su despacho ahora mismo pero ¿por qué no vas a desempacar por ahora?
-Claro.
-Nosotros te ayudamos con las maletas –Se ofrecieron mis hermanos y me ayudaron a subir mis cosas.
-Espero que le guste, señorita, Grindelwald –comentó un hombre al que no reconocí cuando llegamos a lo que yo creía sería mí habitación.
-Él es Adolf, nuestro mayordomo –me aclaró Mattheo.
Abrieron una puerta blanca con detalles dorados y no podía creer lo que estaba viendo.
La habitación era espaciosa y los colores blanco y dorado predominaban en ella.
-¿Y bien? Si no te gusta podemos cambiarla –dijo Tom.
-Esta perfecta así –respondí feliz.
Mis hermanos me ayudaron a desempacar y acomodar un poco.
Realmente me sentía bien estando en casa, ahora ya no me afectaba tanto la nota que había leído horas atrás.
Ellos se fueron ya que querían descansar del viaje y yo me dirigí directamente a la cocina por un poco de agua. Al salir me encaminé a las escaleras para llegar a mi habitación pero choque con alguien.
-Fíjate por dónde caminas, niña, me has mojado todo.
-El que debería fijarse es usted yo...
-Lilith –escuché y volteé, era Francis –. Ven acá.
Deje aquel hombre y me fui con ella hacia la sala.
-¿No pensabas avisar que ya habías llegado?
-Yo...
-¿Hace cuánto llegaste? –interrumpió –. Eres igual a tu padre, jamás avisan cuando entran o cuando salen.
-Yo también te extrañé Francis –dije con una sonrisa sarcástica.
-Ay niña, claro que te extrañé –me dio un abrazo y lo correspondí.
-Lilith -escuché mi nombre y me separé de quien era el ama de llaves de mi casa.
-Lizzy –me emocioné de verla y caminé hacia ella.
-Por Dios, no puedo creer que eres tú -me tomó de las manos y me dio una vuelta -. Estás enorme y muy bonita.
¿Cómo has estado en este tiempo?
-La verdad muy bien –respondí con una sonrisa.
Aprovechamos que había un par de sillones y nos sentamos.
-Se nota.
-¿Y tú, qué tal?
-Igual muy bien. He estado en Shelby Company desarrollado proyectos –contestó alegremente.
A pesar de que Lizzie era la madre de mis hermanos, la historia con mi padre quedó en segundo plano debido a su inteligencia. Recordaba que mi familia le había ofrecido un puesto ejecutivo y tal parecía que seguía en él.
Me quedé un rato hablando con ella hasta que me recordó que era hora de enfrentar a mí padre.
POV'S THOMAS.
Acabé una reunión con un importante hombre con el que estaba firmando algunos acuerdos y después de archivar aquellos papeles me dirigí al establo, pero me percaté de que el auto que se habían llevado los chicos ya estaba estacionado.
-Carlos, ¿hace cuánto que llegaron los muchachos? –pregunté a uno de mis empleados.
-Creo llegaron a las 02:00 p.m., señor.
-¿Y sabes si una joven los acompañaba?
-La verdad no he visto a una joven aquí en la casa, señor.
-¿Sabes dónde están ellos?
-Los vi entrar ahí –apuntó hacia el salón de juegos.
Volví a entrar a la casa y me dirigí al lugar donde ellos estaban, entré y al verme los tres dejaron sus cartas y se pararon de la mesa.
-¿Y bien, la encontraron?
-Sí, padre –contestaron al mismo tiempo.
-¿Y dónde está? –pude notar que cuando lo pregunté se pusieron un poco nerviosos.
-Está con la señora Lizzie –informó Francis –. Pero tengo entendido que ya se está preparando para bajar y cenar así que vayamos al comedor.
Los cuatro seguimos a Francis, llegamos y nos sentamos en la mesa en donde ya se encontraba Grace y Charles.
Pasó muy poco tiempo cuando vi entrar a mi hija.
Sentí un cosquilleó en el pecho al verla tan grande, pero mantuve estoico y ella se limitó a decir "buenas tardes" antes de sentarse.
-¿Por qué no me habías ido a saludar Lilith?
