La Habana.

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POV'S LILITH.

Los días cada vez se me hacían más estresantes, estábamos a nada de que llegase el día de cuba, por calendario escolar teníamos unas breves vacaciones por la pascua, sin embargo todo se estaba acumulando, especialmente en lo académico ya que se acercaba la temporada de exámenes y como embajadora además de preocuparme por mis calificaciones también tenía que preocuparme por las de mis compañeros latinos ya que se les estaría evaluando de la misma manera que nosotros.

Por eso, mientras terminábamos de darle los últimos toques a nuestra vestimenta yo ayudaba a algunos a repasar lo que más se les complicaba.

-Señorita Grindelwald, le ha llegado esto –Dijo la chica de servició mientras me extendía una pizarra –Han traído las cosas que pidió y necesitan su firma.

-Claro –Tomé la pizarra y estampe mi firma en aquel documento.

Seguido de eso los chicos comenzaron a meter las cosas a nuestro salón asignado.

-Hasta que te encuentro Shelby –Me decía Pansy –Necesito que me des las nuevas rutinas, como co-capitana tengo que estudiarlas también.

-Aún no las termino pero prometo que la tendrán lista antes de vacaciones.

-¿Segura? Porque este fin de semana todos regresamos a casa.

-Lo sé y si, estarán listas.

-Lilith, esta mierda no pega ­–Me avisaba una cubana.

-En seguida voy.

-¿Crees poder revisarme estas ecuaciones? –Me preguntó un chileno.

-Espera un poco.

-Dos días Shelby.

-Mañana las tendrás Parkinson –Le gruñí y ella salió.

Todo era un caos

Durante la noche decidí terminar mis pendientes en la sala común ya que no podía concentrarme en mi habitación, sin embargo, por el estrés y la ansiedad fui por algunos bocadillos a la cocina y comía sin parar.

-Al parecer tienes mucho trabajo –Comentó Bella mientras entraba.

-Si un poco.

-Por lo visto la comida calma tu ansiedad, ten cuidado o no entrarás en el uniforme –Bromeó y subió a nuestra habitación.

Lo cierto es que aunque a ella le causo gracia, a mí no, inclusive me sentí culpable por ello arrasé con la comida y la tiré al bote de basura, luego me levanté con intención de entrar al baño más cercano pero una mano me sostuvo del brazo.

-¿En serio cederás ante un comentario? –Me preguntó Malfoy mientras me veía expectante.

-Tengo que hacerlo –Susurré.

-Estás muy estresada, salgamos a caminar –Me propuso.

-No puedo, aún tengo cosas que terminar.

-Te ayudaré, pero ahora tienes que despejarte.

Miré el reloj y ya eran cerca de las 12, luego miré la mesa donde estaba sentada y de tan solo ver los pendientes que me faltaban me abrume, volví a ver a Malfoy y asentí.

Salimos de la sala común y comenzamos a caminar sin rumbo.

-Creí que por fin lo estabas superando –Susurró.

-No es fácil.

-Ya eres la capitana del equipo, ya les demostraste de lo que eres capaz, ¿Por qué sigues maltratando tu cuerpo?

La quinta Shelby.  Libro 1Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora