Se Fue...

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POV'S LILITH.

En la mañana el llanto de Luna me despertó haciendo me que levantara algo alterada.

-Moony que pasa.

-Se fue, él se fue –Lloraba mientras me abrazaba.

-¿Quién se fue?

-Azael.

-¿Qué?

-Desperté y dejó esto junto con su pulsera –Entre llanto me entregó una carta y comencé a leerla.

"La mia bella luna, sé que tú intención jamás fue lastimarme pero no puedo seguir con esto.

En serio te quiero y ya no puedo seguir viéndote en los brazos de alguien más, sin embargo, tampoco puedo seguir luchando.

Mi mente y mi corazón han llegado a punto de cansancio enorme.

He tomado una decisión y me iré un tiempo, necesito sanar y quedarme solo me abrirá la herida cada que te tenga cerca.

Sé feliz y dale a Rolf un amor completo, considero que no soy una persona tan mierda y creo que en esta guerra él es una persona inocente y no merece salir lastimado.

Espero que algún día me perdones por dejarte así de la nada pero también deseo que comprendas que debo cuidar mi corazón.

Siempre tuyo, Il tuo sole"

Terminé de leer y la estreché aún más en mis brazos.

-Él prometió que nunca se la quitaría –Sollozó y sabía que se refería a la pulsera.

-Luna, creo que es hora de hablar seriamente –Ella se incorporó y con sus manos limpiaba sus mejillas e intentaba controlar su respiración –No voy a negar que una parte de mí en este instante te detesta, desde que aceptaste estar con Rolf te dije que debías dejar a mi hermano hacer su vida, estoy segura que él tomó esta decisión luego de haber hablado contigo y me duele que siendo mi mejor amiga hayas lastimado a mi hermano a tal punto de querer alejarse; que se haya ido no es un juego –Mi voz comenzó a quebrarse –Lo conozco y sé que seguramente tampoco va a regresar a la escuela, no estás para saberlo pero mi familia siempre está en un constante peligro y te juro que si algo le llega a pasar tu y yo dejaremos esta amistad de la peor manera.

-Entiendo que estés enojada conmigo, a final de cuentas la familia es más importante pero te juro que jamás fue mi intención lastimarlo, sin embargo, mi confusión y mi impulsividad me llevaron a cometer varios errores.

-Perdón, pero por ahora preferiría que te fueras de mi casa, entiende que saber que de alguna forma perdí a mi hermano es algo me duele.

-No hay problema, lo entiendo –Se levantó y extendió su mano para que le diera la carta pero se la negué.

-Mi hermano pidió que en esto Rolf no saliera lastimado, si te la quedas probablemente te metas en más problemas, me la quedaré junto a la pulsera.

-Claro.

Ella salió y las lágrimas salieron de mis ojos.

Azael se había ido y no se había despedido, me dolía el hecho de que no pude ayudarlo.

Cuando por fin logré controlarme bajé y durante el desayuno papá se ausento, por lo general él solía estar en su oficina cuando había visitas.

Al medio día todos los que se habían quedado se despidieron y se fueron.

-Chicos, vengan –Nos habló papá y lo seguimos hasta su oficina –Azael se fue –Soltó y en mi pecho una punzada apareció. Tom y Mattheo fruncieron el ceño en señal de confusión –No me pregunten dónde está porque no lo sé, lo único que me dijo es que pronto se contactaría con ustedes.

-¿Lo dejaste irse? –Le preguntó Tom.

-Sí.

-¿Así sin más?

-Confió en su hermano y espero que ustedes también, todos vamos a respetar su decisión y el tiempo nos dirá que precederá.

Salimos de su oficina y yo me fui al salón de música, ver sus guitarras colgadas me hizo volver a llorar.

Quizá esto le ayudaría, pero a mí me dolía, no sabía dónde estaba mi hermano y mucho menos si algún día regresaría.

Tom y Mattheo siempre habían sido más reservados en torno a sus sentimientos, sin embargo, luego de contarles lo de la carta y la situación con Luna, un debate surgió mientras íbamos de camino a Hogwarts.

-Una razón más para no tener pareja –Decía Mattheo –Esto le pasó por confiar de más, si él hubiera puesto una fecha no se habría ido ¿Ahora quien saldrá conmigo? -Susurró con un atisbo de dolor.

-Honestamente no creí que esto volvería a pasar -Comentó Tom después de un rato de silencio.

-¿De qué hablas? -Pregunté extrañada.

-Primero tú te fuiste -Me encaró -Ahora se fue él, parece ser una mala costumbre de familia.

-Si él no la hubiera conocido esto no estaría pasando -Volvió a mascullar Mattheo -Si no la hubieras llevado...

-No te atrevas a echarme la culpa -Me adelanté.

-Basta-Intervino Tom -Sus peleas no van hacer que Azael regresé, esto no es culpa de nadie, se le ofreció la ayuda y si no la tomó sus razones debió tener.

-Desde que ella se presentó con su novio me dio mala espina –Escupió Mattheo antes de salir del compartimento.

-¿A qué se refiere? –Le pregunté a Tom.

Él suspiró y luego se sentó a mi lado, pasó su brazo por mis hombros y yo me recargué en él.

-Mattheo está enojado por la filosofía que tenemos.

-¿Y cuál es?

-No rodearnos de gente infiel, ya que si esa persona traiciona a quién se supone quiere, ¿Qué nos espera a nosotros?

-Ya no sé a quién apoyar.

-Es comprensible, ella es tu amiga y él tu hermano.

-Jamás creí que esto terminaría así.

-No es por justificar a Lovegood, pero al menos comprendo que ella aún es una niña y no sabe lo que quiere; no te preocupes por Azael, sé que estará bien.

El resto del viaje fue algo pesado, sin embargo, al llegar ya estábamos más tranquilos.

Los siguientes días fueron extraños, algunos preguntaban por mi hermano y nosotros solo decíamos que se había tomado un tiempo de la escuela.

En torno a mis amigas en verdad me dolía que estuviéramos separadas, Emily era vigilada por Cedric, Lavender enfocaba su atención única y exclusivamente en Ron; Luna y yo, bueno, era algo extraño.

Agradecía que al menos tenía a Manolo ya que entre él y los preparativos para los días internacionales mi mente se mantenía ocupada.

Una tarde mientras terminaba los últimos detalles del día de El Salvador me acerqué a Anto.

-Antonia.

-¿Sí?

-¿Y Arno? No lo he visto últimamente.

-Oh, él regresó a casa.

-¿Por qué?

-Al parecer papá lo necesitaba.

-¿Está todo bien?

-Sí, no tienes nada de que preocuparte.

-Cualquier cosa, avísame.

-Claro amor de mi vida.

La quinta Shelby.  Libro 1Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora