El Conejo.

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POV'S LILITH.

Estar lastimada fue algo divertido, Tom activo su mood "Mamá osa" y vaya que me sobreprotegía mucho, tanto así que el primer día me dijo que debía andar en silla de ruedas pero se arrepintió luego de la cuarta clase ya que las palabras precaución y lentitud no estaban en el vocabulario de Mattheo.

El fin de semana llegó y todos se estaban preparando, incluyendo a los alumnos extranjeros, para una excursión de lo que se prometía la mejor exposición de galería de arte de todos los tiempos, ni siquiera Tom se la iba a perder.

Por mi condición me hicieron escoger entre el equipo de porristas o la excursión ya que no debía caminar mucho, obvio por nada en el mundo me perdería la competencia.

-Vamos, hazme ese favor –Me pedía Mattheo.

-Serás un mal padre –Resoplé mientras tomaba la jaula que me extendía.

-Eres la mejor –Me dio un beso en la frente y se dirigió a la salida.

-Me debes una.

-Claro, nos vemos.

En la clase de humanidades de mi hermano le habían dado a cuidar un conejo, era algo así como el proyecto del huevo que tuve que pasar en primaria, el problema es que esto era un ser vivo.

Tom y Regulus también pasaron a despedirse prometiendo que me traerían algo.

Por la tarde me puse a estudiar un poco y luego de un rato quise jugar un con aquella bolita de pelo.

Eran las siete cuando decidí dejarlo de nuevo en su jaula y darme un baño para antes de dormir, sin embargo, cuando terminé de cambiarme estaba por darle de cenar al conejo y me di cuenta de que no estaba, al principio no me preocupé tanto ya que la habitación era lo suficientemente pequeña como para encontrarlo, pero luego de incluso checar debajo de las camas, la puerta entre abierta se burló de mí.

Carajo, estaba perdida, era la calificación de mi hermano.

Por obvias razones no era como si pudiera correr a buscarlo así que antes de pensar en un plan tuve que darle un par de caladas a mi inhalador tranquilizante para no entrar en pánico.

Ya más calmada me puse a pensar en que podía hacer, al principio pensé en decirle a los de servicio que me ayudaran pero ellos tenían reglas con respecto a ayudar a los alumnos con problemas de este tipo, por lo que debía pedir ayuda de alguien más.

Aunque realmente no tenía opciones, nadie podía ser tan amargado para quedarse ¿O sí?

Me puse mi venda en el tobillo y luego mis pantuflas, salí de mi habitación y a pesar de que no tenía muchas esperanzas caminé hasta la puerta de "los primos Black"

Toqué un par de veces pero no recibí respuesta, así que toqué más fuerte.

-¿Qué quieres? –Respondieron del otro lado.

Dios, sí que era un amargado, ¿Quién en su sano juicio se perdería una exposición de ese tipo?

-Malfoy, necesito un favor, he perdido un conejo.

-¿Quién eres?

-¿Quién más te buscaría para pedirte ayuda para encontrar a un conejo?

-Tienes razón –Abrió la puerta –Nadie es tan patético como tú.

-¿Me ayudas?

-¿Por qué debería hacerlo?

-Porque no hay nadie más que pueda hacerlo.

-¿Por qué siempre que nos vemos atravesamos por este tipo de situaciones?

-Tal vez porque el universo así lo quiere.

La quinta Shelby.  Libro 1Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora