Después del almuerzo quise leer un poco así que tome uno de los diarios de mamá.
-Larissa.
-¿Si señorita?
-¿Crees que puedas acompañarme al jardín?
-Por supuesto, ¿Quiere que le busque otra ropa?
-En realidad no, así estoy bien.
-Entonces vamos.
Mientras caminábamos por el jardín trataba de buscar algún lugar en donde pudiera leer cómodamente y un pequeño quiosco llamó mi atención.
-¿Eso siempre ha estado ahí Larissa?
-Si señorita.
-¿Y por qué jamás lo había visto?
-Tanto el jardín cómo la casa son muy grandes, siempre descubrirá una nueva puerta o lugar.
-Cuando tenga vacaciones descubriré todo.
-Ya lo creo señorita.
Nos acercamos al quiosco y este era muy lindo y en el centro tenía un columpió en forma de silla y alrededor había unas pequeñas bancas.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Yo me senté en el columpio y Larissa en una de las bancas y las dos comenzamos a leer, por lo que noté ella estaba leyendo la biblia.
-¿Eres católica Larissa?
-Igual que usted señorita.
-¿A mí me bautizaron en iglesia católica?
-Así es.
-¿Estuviste ahí?
-Sí.
-¿Me platicas cómo fue?
-Bueno, el traje que uso lo confeccionó su abuela Miranda, su abuelo Gellert y Vinda se encargaron de los preparativos, de su abuelo fue la idea del bautizo.
-¿Qué no mi abuelo también fue líder de una mafia en su tiempo? ¿No fue hipócrita?
-Le sorprendería saber la cantidad de mafiosos que son católicos, quizá cometen muchos pecados pero en el fondo buscan la redención.
-Si tú lo dices.
-Seguro me dirá que soy muy indiscreta pero su padrino era un bombón.
-¿Mi padrino? ¿Quién es?
-Era el mejor amigo de su madre, su nombre era...
-Lilith –Mi papá llego y nos interrumpió -¿Podemos hablar?
-Claro.
-Yo los dejo, traeré una merienda para Lilith.
Larissa se fue y papá se sentó en una banca frente a mí.