Frustración.

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POV'S DRACO.

Estaban por dar las cinco de la mañana cuando termine las cosas de Lilith, yo la había mandado a dormir a las tres, sin embargo, por alguna razón sentía la necesidad de ayudarla y por ello me enfoque en hacer bien sus trabajos.

Mi alarma sonó a las seis y media por lo que solo dormí hora y media, me levanté y me vestí para comenzar mi día.

Durante el desayuno ella no apareció pero no le di mucha importancia, fui a mis clases y luché por mantenerme despierto.

-¿Mala noche? –Me preguntó Mía mientras se acercaba a mí.

-Sí, estuve estudiando para un examen.

-Toma, seguro la necesitas –Me extendió una lata de una bebida con cafeína y se la acepté -¿Qué te parece si hoy vamos juntos al evento cubano?

-En realidad no creo poder ir, luego del entrenamiento quiero dormir un rato.

-Anda, vamos.

-Mía en serio quiero descansar.

-Está bien, pero promete que pasaremos juntos la cena de pascua ¿Sí?

-No tengo que prometerte algo que sé que pasara, nuestras familias siempre cenan juntos en esta fecha.

-En realidad esta vez solo iré yo –Confesó con tono triste.

Lo había olvidado, sus padres se estaban divorciando.

-Creí que al menos tu madre vendría.

-Hace poco me envió una carta diciendo que se quedara en Italia hasta que papá firme los papeles.

-¿Y tu padre esta...?

-En Moscú, con su asistente...

-Bueno, a mamá le gustará verte, hace tiempo que no vas a la casa –Comenté y noté que su ánimo volvió a elevarse.

La campana volvió a sonar y yo debía ir a clases, me despedí de Mía y caminé a mi salón correspondiente.

-¿Entonces tampoco almorzó? –Escuché la voz de Tom.

-No, supongo que debe estar ocupada y por ello no ha comido –Le respondió Regulus.

Siguieron su camino y antes de meterme a mi salón tomé nota mental para comer con ella.

-Señor Malfoy, ¿puede venir un momento? –Me indicó el profesor antes de que saliera y me acerqué.

-Dígame profesor.

-Estuve revisando el avance que me dio de su proyecto y le recomiendo que lo cambie.

-¿De qué habla?

-Está a un año de graduarse, lo que quiere hacer se me hace muy de novatos –Me entregó mi folder con mi propuesta –Esfuércese más.

No dijo nada más y yo salí un tanto cabreado, el muy imbécil quería que cambiara todo y seguramente solo me daría el descanso de pascua para presentarle una nueva propuesta.

Caminé hasta mi sala común y antes de subir vi las cosas de Lilith en uno de los sillones, saqué un papel de mi mochila, escribí una nota y la puse en su carpeta.

Durante el entrenamiento descargué mi frustración en el balón y eso provocó que Goyle ya no quisiera ser portero.

El resto del día me la pase enfocado en mi proyecto, tanto que ni siquiera me di cuenta de la hora y cuando reaccioné seguramente el carnaval cubano ya estaba por terminar.

Los hombros y las espalda me dolían, bostece y decidí darle una última repasada a mis ideas para una nueva propuesta antes de irme a dormir.

Escuché el sonido de la puerta y supuse que la gente comenzaría a llegar así que me di la vuelta y ver a Lilith con el mexicanito me revolvió el estómago y mi enojo se elevó cuando la tomó por la cintura y ella no hizo nada.

Hace unos años había estudiado lenguaje corporal y cuando las mujeres aceptan el tacto de un hombre en partes sensibles significa que se sienten en confianza y para que el la sostuviera de esa forma lo único que pasaba por mi mente es que ellos seguramente tenían historia.

-Él no puede estar aquí –Pronuncie mientras me levantaba –Lárgate.

-¿O qué? –Me respondió con un tono retador y apretó su agarré en su cintura.

-Basta –Shelby se metió entre nosotros.

-Conoces el reglamento –Le reproché –Eres capitana titular y embajadora, no deberías estar haciendo esto.

-Lo sé, es solo que... -No terminó de hablar cuando se desplomó.

Rápidamente él la sostuvo.

-¿Dónde está su habitación?

-Ni de coña te diré.

-¿A caso no la ves? Debemos recostarla.

Con la mirada le indiqué el sillón y él la recostó.

-Debes irte.

-No voy a dejarla así contigo.

-Escúchame bien enano de pacotilla, ella se esforzó mucho por conseguir su puesto como capitana, si te quedas la van a sancionar y su esfuerzo no valdrá nada, se nota que le tienes cariños ¿No quieres perjudicarla? Entonces vete de una vez.

Él solo alternaba la mirada entre ella y yo, soltó un bufido y resignado caminó hasta la salida.

Yo me incliné hacía ella y luego de tomarla en brazos la subí hasta su habitación, no fue hasta que la dejé sobre su cama que fui consiente de cómo estaba vestida.

La falda de colores y la cosa rara en su cabeza la hacían lucir linda, le saqué los tacones y con cuidado le deshice el peinado tan elaborado que llevaba, busqué entre sus cosas y con ayuda de algodón trate de quitarle el maquillaje ya que sabía que si la dejaba dormir con él le podía dañar la piel.

Hice lo más que pude y la arropé un poco, la dejé con la vestimenta que traía ya que no me atrevía a cambiarla, le di un vistazo más y estaba seguro que su desmayo fue por cansancio por eso no quise despertarla.

Salí de su habitación y justo cuando recogía mis cosas todos empezaron a entrar.

-Huron, eres muy aburrido –Me decía Blaise mientras arrastraba las palabras por lo ebrio que venía –Te perdiste del mejor puto carnaval, las latinas movían sus culos muy bien.

-Al parecer solo eso les ves.

-Vamos hermano, ¿Me vas a decir que ningún culo latino ha llamado tu atención? –Me preguntaba Theodore quién estaba igual o más ebrio que Blaise.

Rodé los ojos y solo negué con la cabeza antes de subir, me cambié por algo más cómodo y justo cuando planeaba dormir la puerta se abrió dejando entrar a Arón y Astoria que torpemente llegaron a la cama de mi primo entre besos.

Tenía dos opciones, hacerme el dormido o irme y luego de que Astoria dejara salir un jadeo opté por levantarme.

Ellos ni siquiera me prestaron atención y un tanto fastidiado recurrí a la habitación de Pansy ya que no pensaba dormir en la maldita sala.

La quinta Shelby.  Libro 1Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora