POV'S LILITH.
-¿Por qué querías dármelas en mi boda? –Pregunté.
-Para que fueran simbólicas, por ahora creo que lo mejor será que solo uses la blanca –La sacó y me la entregó –Yo seguiré guardando la negra, estoy segura de que me la pedirás cuando el indicado llegué.
-¿Cómo estás tan segura?
-Porque no te la daré hasta darle el visto bueno.
-Gracias Polly.
-Llévala siempre contigo, úsala para protegerte de todo ¿Sí?
-Sí.
Al medio día Ada y Polly fueron por Oliver, no me dejaron acompañarlas así que pasaron a dejarme a mi casa.
Apenas entré, subí a mi habitación y me puse algo más abrigador.
El clima en Inglaterra siempre era muy impredecible, un día podía estar soleado y al otro la lluvia se hacía presente.
La casa estaba muy calmada, parecía que cada quién estaba en su mundo.
Luego de ponerme ropa acogedora decidí ir a la sala, pedí que prendieran la chimenea y yo me senté frente a ella mientras leía un poco, sin embargo, hubo un momento en el que mis pensamientos comenzaron a ganarme y mientras veía el fuego comencé a debatir conmigo misma.
Honestamente no pensé que aquí ese suceso me fuera afectar, ¿Qué debía hacer? ¿Me quedaba? ¿Me iba?
Luego de pensarlo un buen rato decidí quedarme, allá nadie me creería ni mucho menos protegería, aquí al menos tenía a papá cuidando de mí.
-¿Disfrutando del día lluvioso? –Me preguntó Tom mientras se acercaba.
Por un momento me extrañé de verlo vestido con ropa casual, por lo general él siempre vestía trajes o pantalón de vestir a pesar que estuviera en la casa, pero esta vez no; llevaba un pans gris, una camiseta negra y estaba usando pantuflas, además su cabello no estaba peinado y sus risos eran notorios.
A decir verdad él y Mattheo se parecían mucho, habían sacado muchas cosas de Lizzie, su cabello rizado, sus ojos cafés, sus rasgos definidos; en cambio Azael se parecía más a papá, cabello liso, ojos azules, rasgos marcados pero sofisticados.
Tom se acercó a mí y se sentó a mi lado, tomó el libro que leía y soltó una pequeña risita burlona.
-¿Qué?
-Eres una romántica empedernida –Comentó mientras me devolvía el libro.
-¿Y qué? Me gustaría vivir un amor como el de papá y mamá.
-¿Aún los recuerdas juntos?
-Muy poco, solo recuerdo que papá siempre la tomaba de la mano, que mamá solía abrazarlo mucho, que no tenían miedo a las demostraciones de afecto.
-¿Aspiras a eso?
-¿A qué me quieran bonito? Sí, ¿Qué hay de ti?
-No lo sé, no me imagino en una relación pero no descarto la idea de tener pareja algún día.
-¿Serás buen novio?
-Sí –Contestó sin dudar –May me crío para tratar a las mujeres como lo más valioso que hay, por eso, cuando llegue la persona indicada la llenaré de afecto, pero falta mucho para eso.
-Tom.
-¿Sí?
-¿Alguna vez te has enamorado?
-Aún no.
