POV'S LILITH.
-Por fin los encuentro –Dijo Finn.
-Nosotros siempre estuvimos aquí –Respondió Mattheo.
-Solicitan a los Peaky Boys –Comentó Isiah y los chicos al escuchar eso en seguida salieron del agua.
-¿Y para qué? –Preguntó Tom.
-No lo sé pero Thomy nos busca, y también a ti Lilith –Contestó Finn.
-Carajo –Dije en voz baja.
-Tranquila, le diremos que estabas conmigo –Finn me extendió su mano mientras me sonreía, yo la tomé y me levanté.
Los 6 nos fuimos caminando y al llegar a los chicos les dijeron que debían ir a comprar los cuadros del rey, a mí y a Finn nos mandaron a recoger el del Garrison.
Finn entró al pub y yo entre detrás de él, tomé una silla y subí a la barra, quité el cuadro y baje nuevamente.
-Finn, ¿Qué están haciendo? –Preguntó Harry.
-Haremos una fogata –Respondimos unísono y salimos.
-Lilith tú padre me pidió que te escoltara con él, dale el retrato a Finn y sígueme con los demás –Dijo el padre de Isiah.
-Entendido señor –Contestó Finn y le di el retrato.
Me fui con él y llegamos a una de las calles principales, note que estaban cerrando el paso y que en medio de la calle estaban apilando los retratos y demás cosas de madera.
-Señor Shelby, aquí está Lilith.
-Gracias, retírate y sigue con lo tuyo.
-¿Papá qué está pasando?
-Cosas que no entenderías pero quería asegurarme de que estuvieras a salvo –Me respondió papá mientras ponía sus manos sobre mis hombros.
En pocos minutos todo lo que se encontraba en el apilado comenzó a arder en llamas y muchos comenzaron a tomar cerveza.
-¿Por qué Finn y mis hermanos pueden beber cerveza y yo no? –Reproché.
-Eres una niña y eres mi niña, jamás dejaría que tomarás cerveza ahora –Contestó mi padre y yo rodé los ojos y el me abrazo.
La noche comenzó a cubrirnos y aquella fogata solo crecía y crecía.
-Le ruego a Dios que sepas lo que haces Thomy –Dijo Arthur un poco preocupado.
Entre los gritos de la gente un par de Peaky Blinders llevaron a un hombre ante mi padre.
-¿Es el señor Shelby? –Preguntó Aquel hombre.
-Así es –Respondió mi padre y el hombre le extendió su mano pero papá lo rechazo y le dio una calada a su cigarrillo.
-Dijo que estaría protegido –Comentó un poco asustado el hombre.
-Está protegido –Aseguró mi padre.
-¿Qué sucede?
-Hay ciertas cosas que quiero que usted escriba –Dijo papá y el periodista saco rápidamente su libreta –Antes que nada, esas personas no son desleales al Rey, todo lo contrario, pero no queremos que los ojos del Rey puedan ver todas las cosas que nos han hecho, por eso quitamos sus retratos.
-¿Y por qué los están quemando?
-Vivimos un infierno por nuestro Rey, caminamos entre las llamas de la guerra, ESCRIBALO TODO –Ordenó –Y ahora nos atacan en nuestro hogar, esos nuevos policías entran a nuestras casas y abusan de nuestras mujeres en lugar de atrapar a esas pandillas que se encuentran sueltas, no queremos que el Rey pueda presenciarlo y encendimos una fogata para sonar la alarma.
