El baile terminó relativamente temprano ya que a media noche se hizo el último baile.
Antes de que las puertas se abrieran para la salida de los invitados, Walburga propuso un brindis en honor al cumpleaños de su nieto, por lo que luego de que el mundo se enterara de lo que se celebraba, Regulus tuvo que quedarse a recibir las miles de felicitaciones y bendiciones que le dedicaban.
Por mi parte ya estaba un poco cansada y fastidiada así que me escabullí entre la gente y cuando llegué a la habitación Larissa levantó la vista del libro que me había pedido prestado.
-¿Te está gustando? –Pregunté mientras entraba y cerraba la puerta.
-Si le soy honesta no estoy acostumbrada a lecturas juveniles, y estos hermanos Cash me recuerdan un poco a los jóvenes Riddle.
-Supongo-Respondí mientras me encogía de hombros -¿Quién es tu favorito hasta ahora?
Ella dejó el libro de lado y se levantó, me pidió darme la vuelta y mientras me despojaba del vestido me respondió.
-Adrick, hasta ahora es el menos imbécil.
-Así que te gustan los misteriosos.
Mientras ella me desmaquillaba y despeinaba entre nosotras surgió una plática acerca de libros.
Larissa era amantes de la literatura clásica y es por ello que le había comprado la de edición especial de algunos libros de su autora favorita "Jane Austen", planeaba dárselos de regalo en un par de meses cuando fuese su cumpleaños.
Las tartas de fresa que Larissa pidió para mi terminé comiéndolas junto con un té de manzanilla.
A eso de la dos de la mañana, cuando ya estaba libre de cualquier rastro de maquillaje y tenía el cabello lo más natural que se podía. Larissa dio por terminada nuestra conversación y salió de mi habitación mientras se llevaba la bandeja de comida.
Al día siguiente, cuando me desperté mi dama de compañía me informó que ya me había preparado un baño para aligerar el cansancio muscular.
Salí de la cama y pasé 45 minutos sumergida en aquella tina con sales y perfumes para luego ponerme el conjunto que mi dama de compañía ya había dejado en mi cama.
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Cuando por fin estuve lista solo coloqué un par de broches en mi cabello para no tener que atarlo.
Por fin bajé al comedor pero al ver la hora me di cuenta que aún nadie bajaría, en la casa Black se desayunaba a las 08:00 a.m. y aún faltaban quince minutos para ello, por lo que para no aburrirme decidí bajar a la cocina.
Con aquella acción muchos de los empleados estaban consternados, y estoy segura de que a un par casi les da un patatús cuando pregunté que faltaba y ofrecí mi ayuda.