Dedicado a Marisa__A
POV'S LILITH.
-¿Y por qué debo acompañarte a esa cena si ni siquiera conozco a ese tipo? –Le preguntaba a mi hermano mientras entrabamos a la sala común.
-Porque habrá una fiesta y no te escaparás a ella.
-Ya pasó una semana, ¿De verdad aún sigo castigada?
-Sí, te quiero lista a las 07:30 p.m. ¿Entendido?
-Iré en pans.
-Mientras más me quieras retar, más se alargará tu castigo.
Rodé los ojos y subí a mi habitación.
Era sábado por la tarde y en lugar de arreglarme para una fiesta, me estaba arreglando para acompañar a Tom a una "cena de negocios"
-El conjunto es lindo pero ¿no es muy formal para una fiesta? –Decía Bella mientras veía mi ropa sobre la cama.
-No iré a la fiesta, mi hermano me pidió acompañarlo a una cena.
-Ya veo.
Bella se despidió excusándose con que tenía que entrenar, estaba dando todo de ella en los entrenamientos ya que quería ser punta, pero honestamente ella no era adecuada para aquel puesto.
Terminé de arreglarme y bajé pero al no ver a Tom por ningún lado decidí salir de la sala común, sin embargo, no logré salir de las mazmorras ya que un estruendo me hizo esconderme detrás de un pilar.
-Escúchame bien Manolo, te quiero lejos de mi hermana –Reconocí la voz de Tom.
-De verdad que no dejaré de pensar que ella siempre dependerá de un hombre.
.No te confundas, mi hermana es capaz hasta de matarte, pero nosotros le evitamos la pena de arruinar su manicura que seguro vale más que tu jodida vida.
-No me importan tus amenazas, me voy a robar a tu hermana.
-Quiero ver que lo intentes.
Un golpe se escuchó pero por la sorpresa no salí, sino hasta que ya no hubo ruido.
Al salir de mi escondite lo primero que vi fue a mi hermano limpiando su anillo y acomodándose el traje.
-Apenas iba a ir por ti –Dijo mientras me ofrecía su brazo y yo lo tomé.
Caminamos hasta la entrada de Hogwarts y luego subimos al carruaje que nos llevaría a Hogsmeade, honestamente me gustaba el hecho de que los automóviles no llegasen a aquel pueblo tan tranquilo.
Cuando por fin llegamos al restaurante el aroma al entrar se me hizo conocido, era como si ya hubiese comido ahí.
-Buenas noches ¿Tienen reservación? –Nos preguntó una chica.
-Tenemos una mesa con Altamirano –Respondió mi hermano.
-Por supuesto, si gustan dejar sus abrigos y seguirme.
Nos deshicimos de las prendas que nos cubrían del frio y seguido de eso comenzamos a caminar detrás de ella.
-Buenas noches –Saludó mi hermano cuando llegamos a una mesa.
-Tom, me alegra que hayas aceptado la invitación –Respondió un chico pelinegro y de ojos verdes mientras se levantaba y le estrechaba la mano.
-Espero que no te moleste pero he traído a mi hermana conmigo –Mencionó Tom.
-Para nada, un gusto, Hugo Altamirano –Se presentó el español mientras me extendía la mano.
-Lilith Grindelwald –Respondí mientras se la estrechaba.
-Por favor –Señaló la mesa –Permíteme –Acomodó la silla para mí y se lo agradecí.
Nos llevaron los menús y había un platillo que tenía curiosidad de probar, así que cuando tomaron nuestra orden pedí pasta de champiñones con pollo.
-Muy bien Altamirano, te escuchó –Comenzó mi hermano en cuanto el mesero se retiró.
-No me voy a andar con rodeos, me gustaría una alianza entre nuestras empresas familiares, sé que los Shelby tienen metidas las manos en muchas de las industrias actuales y estoy interesado en la importación y exportación, Aena está dispuesto a prestar sus servicios a un costo relativamente bajo.
-¿Quieres incursionar en Europa?
-Así es.
La plática entre ellos siguió y honestamente yo me estaba aburriendo un poco, no porque no me interesara, sino porque yo no tenía ninguna participación.
Cuando nuestra comida llegó sin perder el tiempo luego de desearles un buen provecho, comencé a comer y la pasta tenía el mismo sabor que la que Malfoy me dio a probar la vez que nos quedamos.
Pronto llegaron a un pequeño acuerdo y dejaron el tema de los negocios de lado.
-¿Ya tienen caseta para el domingo? Nos preguntó Hugo y mi hermano negó con la cabeza –Me gustaría que nos acompañaran en la caseta que mi familia ha patrocinado, prometo que el ambiente será bueno.
-Por supuesto.
-Señorita Grindelwald.
-¿Sí?
-¿Ya tiene listo su traje para el domingo?
-Aún no, planeaba encargarme de eso mañana.
-¿Me daría el honor de regalarle el traje? –Ante el tono un tanto coqueto por parte de Hugo, mi hermano se puso a la defensiva.
-No creo que sea necesario Altamirano, nosotros fácilmente podemos proveérselo.
-De eso no tengo duda pero me gustaría hacerlo ¿Qué dice señorita Grindelwald?
Miré de reojo a mi hermano y la idea de fastidiarlo se plantó en mi mente.
-Digo que me encantaría.
-Perfecto.
-Si me disculpan, debo ir al tocador –Dije mientras me levantaba.
Para hacer enojar aún más a mi hermano, cuando pasé a lado de Altamirano acaricie sutilmente su hombro.
Caminé hasta llegar a los baños pero me desvié a la cocina tratando de encontrar algo que reafirmara mis sospechas.
No fue hasta que mi mirada recayó en los pedidos para llevar que confirmé que Malfoy había pedido comida de este lugar la vez pasada.
Regresé y en mi lugar había una rebanada de pay.
-¿Y esto? –Pregunté al sentarme.
-Según el mesero es cortesía de la casa –Respondió mi hermano mientras rodaba los ojos.
-Es una chica popular entre los hombres señorita Grindelwald –Me halagó Altamirano –Sin duda alguna deja corazones rotos a su paso.
Sonreí un poco tímida y cuando me terminé la rebana la cena se dio por concluida.
Tomamos un carruaje de vuelta al castillo y yo tuve que aguantarme la risa por los celos de Tom.
-Y no creas que vas a tener vía libre el domingo –Me amenazó cuando llegamos a la sala común –Estarás conmigo.
-Si tú lo dices –Respondí mientras me encogía de hombros.
