POV'S LILITH.
-Hola Lilith –Me saludó la mexicana.
-¿Qué haces aquí?
-Le rogué a mi padre que me dejará venir y aquí me tienes, llegué justo a tiempo.
-¿Tu hermano vino contigo? –Pregunté calmada por fuera pero hecha un manojo de nervios por dentro.
-¿Juventino? No, él ya ni siquiera estudia, no tiene nada que hacer aquí.
Un gran alivio me invadió y hasta solté el aire que no sabía que había retenido.
-Ven, te presentaré.
Paola Gonzales era una de las herederas Gonzales, era prima de Manolo y Joaquín, también era algo así como mi "amienegmiga" ya que durante mis primeros años en México ella y yo habíamos sido amigas pero luego algunos prejuicios y situaciones nos distanciaron un poco.
-Chicos, les presentó a Paola, una vieja amiga de México –La mayoría le brindó un saludo levantando la mano.
-Espero que no te haya molestado que la trajéramos chula, llegó hace dos días y no sabemos cómo comunicarnos aquí -Se disculpó Manolo.
-Está bien, no pasa nada, ¿Qué tal el viaje?
-Muy finolis para mi gusto.
-Me imagino que tu lado ranchero estuvo un poco inconforme.
-Imaginas, bien.
Nos acercamos a dónde estaba la mayoría y había un poco de incomodidad.
-Hola, soy Paola ¿Y tú? –Le preguntó la mexicana a Malfoy.
-Malfoy, Draco Malfoy.
-Y yo soy Mía Mackenzie –Habló rápidamente la rubia.
Estoy segura de que si las miradas mataran esas dos ya habrían muerto
-No sé porque se pelean por ese güero.
-Tiene su atractivo –Respondí mientras abría una cerveza.
-¿Él? ¿Atractivo? –Bufó y se levantó –Te recordaré lo que tu consideras atractivo.
Se acercó a la alberca y se quitó la camisa que llevaba puesta, no podía negar que Manolo tenía una buena espalda y brazos grandes que robaron la atención de la mayoría de las chicas incluyendo a algunas de las doncellas.
-ESTO ES LO QUE A TI TE GUSTA –Me gritó Manolo mientras se aventaba al agua y nadaba de espaldas, yo solo reí.
Me levanté y caminé hacia donde la comida estaba saliendo y verla me abrió un poco el apetito.
-¿Quieres que te sirva? –El susurró de Malfoy me tomó desprevenida e hizo que me sobresaltara un poco.
-No gracias.
-¿Qué comerás?
-No lo sé.
Tomó un plato de la mesa y luego de poner un poco de verduras cocidas y puré de papas, con ayuda de unas pinzas me puso un pedazo de carne.
-Es de mala educación dejar a las personas con el plato estirado –Mencionó y lo tomé.
Me guiñó un ojo y luego él se sirvió.
Todos nos sentamos en el espacio especial de la alberca y mientras hablábamos de todo un poco el ambiente fue mejorando.
-Joaquín, ¿Vas a querer un poco de esto? –Le preguntó Blaise.
