Moony.

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POV'S AZAEL.

No sé cómo pero luego de la fiesta en Hufflepuff, Melanie y yo vinimos a Londres, volvimos a acostarnos, por la tarde fuimos a varios casinos y ahora me encontraba cenando en uno de los restaurantes más lujosos de la ciudad, ella estrenando un vestido y yo un traje como en los viejos tiempos.

-Me encanta que de nuevo somos los reyes de Londres –Comentó mientras tomaba de su copa.

-Mel, ni siquiera sé cómo hicimos todo esto, se supone que ya no somos pareja y... -Un destelló me cegó momentáneamente y traté de buscar el origen de este.

En uno de los ventanales varios paparazzi estaban amontonados.

-Parece que ya saben que hemos vuelto.

-Melanie, no somos nada, tú me engañaste y haber aceptado todo esto fue un error –Estaba por levantarme cuando me tomó de la mano.

-Azael no te puedes ir así, ante la prensa somos pareja.

-Esto no está bien.

-Al menos termínate tu trago, tú pagaste la botella.

Me tomé todo el vino de un trago y salí, fui a nuestro hotel por mis cosas y comencé a sentirme un poco mal pero no le di importancia.

Compré un boleto para irme a Cheshire, durante el viaje la cabeza me daba muchas vueltas y sentía mi cuerpo muy extraño, para ir a casa renté un auto pero a mitad de camino comenzó a llover y se atascó en un charco de lodo.

Decidí caminar y era como si la lluvia no me hiciera nada, llegué a un pub del pueblo cercano y entre en él.

-¿Te perdiste riquillo? –Me molestó un hombre.

-¿Puedo usar su teléfono? –Le pregunté al cantinero ignorando al otro hombre.

-¿Te parece que somos personas que usan el teléfono?

-¿A quién quieres llamar? ¿A tu mami? –Siguió el hombre.

-Un vaso de agua, por favor –Pedí.

-¿El marica quiere agua?

No sé cómo o porque, pero tal como si mis sentidos se hubieses apagado me gire y abalance sobre aquel hombre y lo golpee hasta el cansancio mientras sentía que toda la mierda de mi cabeza se iba.

No fue hasta que dos más me alejaron de él, noté que a mis pies se encontraba aquel sujeto pero con la cara desfigurada.

La taquicardia y el miedo me invadieron haciéndome salir corriendo de ese lugar, corrí hasta mi casa, al entrar, en medio de mi caos interno terminé cayendo al suelo con otra persona

El tiempo se detuvo y sobre mí unos ojos azules calmaron mi ansiedad, las hebras doradas de su suave cabello caían en mi rostro como tiernas caricias y aquella fragancia fresca que había sentido hace tantos días estaba presente de nuevo.

¿A caso ella era un ángel?

-Lo siento –Inclusive su voz era preciosa.

Se levantó, me ofreció la mano y yo la tomé, aunque no pasó mucho tiempo antes de darme cuenta que se la había manchado de sangre así que la solté de inmediato y caí en cuenta que mi ropa también estaba manchada.

-Perdón yo... -Traté de disculparme.

-Agua oxigenada.

-¿Qué?

-El agua oxigenada quita las manchas de sangre, también puedes quemar la ropa si no piensas volver a usarla para que no haya pruebas.

-Azael –La voz de Lilith inundo el pasillo y se acercó preocupada -¿Por qué estás así?

La quinta Shelby.  Libro 1Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora