POV'S LILITH.
La mañana siguiente fui despertada por una chica de servicio.
-¿Qué sucede?
-Lamento despertarla así de improvisto pero la buscan en las afueras de las mazmorras.
-¿Quién?
-Se hace llamar Cedric Diggory.
-¿Te molesta decirme que hora es?
-Son las cinco de la mañana.
-Está bien, gracias.
Ella salió de mi habitación y yo como pude me levante, me cambie la pijama por algo más cómodo y salí de las mazmorras.
-Cedric más te vale tener una buena razón para haberme despertado temprano.
-¿No dijiste que te levantas temprano?
-Si pero no tanto.
-Mejor sígueme y deja de quejarte.
Me tomó de la mano y comenzamos a caminar por el castillo que estaba técnicamente desierto, para luego salir de él y dirigirnos al bosque.
-¿Impaciente Grindelwald?
-Un poco, ¿ya me vas a decir a dónde vamos?
-Es una sorpresa.
-Aborrezco las sorpresas, son frustrantes.
-Bueno entonces te voy aborrecer, yo tengo muchas sorpresas para ti –Dijo con una gran sonrisa.
Caminamos un poco más y llegamos a una parte del lago dónde se podía ver el castillo, sobre el césped había una manta con mucha comida.
-¿Tu hiciste todo esto? –Pregunté con mucho asombro.
-¿Te gusta? –Noté como se puso un poco nervioso.
-Claro que me gusta, es bellísimo.
-Vamos –Me extendió la mano, la tomé y después no sentamos.
Comenzamos a hablar un poco mientras el sacaba los sándwiches y los jugos.
-¿Y qué te dijeron sobre tu propuesta? –Pregunté.
-No mucho, anoche solo festejaron la de Potter.
-¿Y tú cómo te sientes?
-La verdad estoy muy emocionado, esto es muy interesante.
-¿Ya les dijeron cuál será el que va a representar a la escuela?
-No aún no, pero tenemos una entrevista a las 9:30 para el profeta.
Mire el reloj que él llevaba y escupí el jugo al ver la hora.
-¿Qué pasa Lilith?
-Cedric ya son las 9:15.
Nos levantamos y entre los dos guardamos todo, tomó mi mano y nos fuimos corriendo al castillo, al entrar chocamos con la profesora Mc Gonagall.
-Señor Diggory que bueno que aparece por favor sígame que las entrevistas van a comenzar en un momento –indicó la profesora.
-Sí profesora, ya voy –Se volteó a verme y me preguntó -¿Si vendrás a la fiesta cierto?
-Por supuesto –Contesté. Él sonrió, me dio un beso en la mejilla y se fue juntó con la profesora.
Luego de eso las ganas de entrar a clases se fueron así que me pasé la mayor parte del día en mi habitación.
Por la tarde llegó Bella y la noté muy decaída.
