Capítulo 18: Una apuesta arriesgada

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Planeta Vegeta, Cuartel General del Cuerpo de Exploradores, Despacho del Director.


- Pasa Raditz, te estaba esperando – dijo Hazel desde su despacho.

Raditz entró con paso decidido en la estancia y, llevando su antebrazo derecho al pecho, saludó al general. Hazel le devolvió el saludo inclinando la cabeza y le dedicó una leve sonrisa. Como siempre su pelo blanco; poco común entre los saiyans, y su parche en el ojo izquierdo, eran lo primero que llamaba la atención en el veterano explorador. Hazel era el director del Cuerpo de Exploradores desde hacía seis años y uno de los amigos más antiguos de su padre. Había sido el instructor de Raditz durante su periodo de formación y este lo conocía desde que tenía memoria.

- Me alegro de verte, ¿Qué tal ha ido el adiestramiento en el planeta Nerwin? ¿Se defienden bien los nuevos reclutas?

- Ha sido una instrucción bastante productiva, la gran mayoría supera con creces el nivel al que estamos acostumbrados en el Cuerpo de Exploradores, especialmente el recluta Lych – informó Raditz con tono satisfecho -. En líneas generales no podría pedir un grupo mejor.

- Si, es cierto que su nivel es impresionante. Tendré que agradecérselo en un futuro al gobernador – dijo Hazel esbozando una leve sonrisa.

- Sin embargo señor, no sé si tienen la experiencia necesaria para una misión tan comprometida como la del sistema Malvarala – continuó Raditz expresando abiertamente sus temores -. Quizás enviar a un grupo de exploradores más veterano sería mejor opción.

Era cierto que el nuevo grupo de reclutas tenía muchísimo potencial. Sin embargo, también eran inexpertos y temerarios, unas características que solían llevar al fracaso las misiones de exploración.

- Siempre hay una primera vez para todos Raditz – dijo Hazel -. Pero te seré sincero. No los he seleccionado por gusto. De hecho, yo también considero un desperdicio el enviar a un grupo con tanto talento a una misión donde la mayoría podrían acabar muriendo. Sin embargo, la orden viene de arriba. Por motivos que no vienen al caso nuestro rey no puede disponer de guerreros para esta misión y desea que este grupo acompañe al príncipe Vegeta y le sirva de apoyo en caso de necesitar una mayor fuerza de combate. ¿Entiendes por dónde voy?

Raditz asintió, comprendiendo finalmente las motivaciones del director.

Por algún motivo el rey Vegeta no podía enviar escuadrones del Cuerpo de Guerreros para apoyar a su hijo en la misión y, en lugar de eso, había optado por elegir a miembros del Cuerpo de Exploradores cuyo nivel de combate se equiparase con el de los guerreros. De este modo, el príncipe contaría con dos escuadrones extra en caso de necesidad.

- Entiendo los beneficios de ese plan – admitió Raditz -. Nuestro rey es muy astuto. Sin embargo, no creo que todos los reclutas sean adecuados para la misión. Les falta preparación, especialmente al recluta Ion.

Ion había sido el último recluta en incorporarse a la instrucción bajo su mando. Había llegado al planeta Vegeta hacía seis meses proveniente de una misión de infiltración que había terminado en fracaso y, tras pasar las etapas de aislamiento y asimilación, los instructores lo habían recomendado para el Cuerpo de Exploradores. Raditz no conocía su historia con detalle. Solo sabía que el muchacho había sido enviado cuando tenía tres años para conquistar un planeta remoto en el Cuadrante 14. Sin embargo, como sucedía en algunas ocasiones, el joven saiyan había ignorado su misión y se había adaptado a la cultura local. Cuando un escuadrón de guerreros fue enviado para recogerlo, Ion se había aliado con los aborígenes para luchar contra los saiyans. Normalmente una traición semejante solía acabar con la muerte del saiyan renegado. Sin embargo, por algún motivo, el capitán de la misión le había perdonado la vida y lo había devuelto al planeta Vegeta.

Dragon Ball: una historia de los saiyansHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora