Cuadrante 36, Sistema Malvarala, lanzadera Oasis 05, pasillo al montacargas.
- ¿Qué demonios ha pasado aquí Fig? - exclamó Auber.
La imagen del pasillo parecía sacada de una pesadilla. Restos de una sustancia gelatinosa de tono oscuro manchaban las paredes y el techo y, apoyado contra la pared, se encontraba un cadáver. Al principio había pensado que se trataba de Prico, ya que su rastreador y su antebrazo izquierdo cercenado estaban en el suelo, pero un simple vistazo bastó para confirmar su error. La víctima no era un saiyan sino uno de los moerdianos de la tripulación de Jared.
- No tengo ni idea – respondió Fig -. Caminaba por el pasillo cuando escuché gritos y, al acercarme, me encontré con todo esto. Lo único que alcancé a ver fue a Prico corriendo en dirección a la zona de carga. Le grité para llamar su atención pero me ignoró.
- ¡¿Y por qué narices no lo perseguiste?! - preguntó Lych con tono brusco.
- Creí que lo más prudente era informar primero de la situación y luego decidir que hacer – respondió Fig -. Es lo que hace un buen explorador.
- También se ocupa de recabar la máxima información posible, por ejemplo persiguiendo al objetivo – repuso Lych.
- Suficiente – zanjó Auber -. Buen trabajo Fig. Ahora lo más importante es saber que ha pasado aquí. ¿Alguna idea Jared?
- Bastantes, pobre Tolquin... - murmuró el mercenario. Sus tres ojos se encontraban fijos en el cadáver de su tripulante -. No tiene ninguna herida visible, tampoco parece que le hayan roto el cuello.
Auber se acercó para observar el cadáver. Era cierto, el moerdiano no presentaba signos de violencia. Sin embargo, estaba claro que había intentado defenderse de algo, como bien demostraba el blaster que aún sostenía en su mano derecha.
- Entonces no ha sido Prico, la sutileza no está entre sus habilidades – dijo Lych.
Auber asintió, conforme con su compañero. Prico podía ser muchas cosas, pero no un asesino sigiloso.
- Huele a huevos podridos – dijo Ion acercándose a la sustancia viscosa.
- Huevos podridos... - murmuró Jared.
El contrabandista se apresuró a mover el cadáver, separándolo de la pared. La espalda del moerdiano tampoco presentaba heridas visibles. Sin embargo, en el suelo junto a él, se encontraba una masa sanguinolenta de tono grisáceo.
- ¿Qué es eso? - preguntó Umber.
- Eso es una parte del cerebro, por su forma diría que el lóbulo occipital – dijo Jared soltando el cadáver.
- ¿Es suyo? - preguntó Auber.
- Eso parece... - murmuró.
Jared recogió el antebrazo cercenado de Prico y, levantándose, se acercó a la concentración de masa viscosa de mayor tamaño. Usándolo a modo de vara, comenzó a remover los restos provocando un intenso olor a huevos podridos.
- Eso es una guarrada – masculló Fig.
La búsqueda del contrabandista dio sus frutos cuando de entre los restos emergió un corazón de tono grisáceo. Jared lo recogió y comenzó a examinarlo con gesto serio.
- ¿Un corazón? - exclamó Lych -. ¿Me quieres decir que este pegote era antes un ser vivo?
- No será Prico... - murmuró Umber.
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Dragon Ball: una historia de los saiyans
FanfictionAño 737. Freezer llega a la órbita del planeta Vegeta tras haber congregado a la gran mayoría de los saiyans desperdigados por el espacio. Preocupado por el creciente desarrollo de la fuerza saiyan dentro de las filas de su imperio y temiendo el sur...
