Cuadrante 36, Tardalia, suroeste de Lirenas
- ¡Príncipe Vegeta! ¿Cómo habéis sobrevivido? - preguntó Nappa mirando con sorpresa a los dos saiyans que habían acudido en su auxilio.
Vegeta sonrió con suficiencia acercándose hacia el grupo. Tras él iba una imperturbable Ange y ninguno de ellos mostraba el menor signo de daño tras la explosión de la nave.
¿Acaso fue todo una ilusión óptica? - pensó Auber intentando comprender como seguían con vida -. Eso significa que probablemente Cress también ha sobrevivido.
- ¿Príncipe Vegeta dices? ¿Cómo es posible? - preguntó Marius genuinamente sorprendido -. Estoy seguro de que destruí la nave por completo... ¡El vacío del espacio debería haber acabado con todos vosotros!
- Los saiyans también tenemos ases bajo la manga legado – respondió el príncipe -. Y ahora vais a pagar con creces vuestra soberbia. Estáis a punto de coger un viaje directo al infierno.
Vegeta y Ange se situaron junto a ellos para hacer frente a los dos legados. La saiyan saludó a Auber con un leve ademán de su cabeza. Auber nunca había estado tan cerca del príncipe. El poder de Vegeta era sin duda abrumador y sus casi 16.000 unidades, unido a la resistencia innata de los saiyans, lo convertían en un duro rival, si bien no era suficiente para derrotar a ambos legados.
Si entre Nappa, Ange, Lettu y yo contenemos a Marius, quizás Vegeta pueda eliminar al debilitado Lucius – pensó Auber -. Esa es nuestra mejor baza.
- Ja ja ja ja – río Lucius -. ¿Un viaje al infierno dices? ¡No necesito uno de esos rastreadores para saber que supero en poder a todo vuestro patético grupo! Pero, como siempre, la infantil arrogancia saiyan os hace incapaces de vislumbrar la realidad. Ahora vais a descubrir lo inútiles que son vuestras primitivas técnicas contra los dones del dragón.
- Lucius detente, debemos reagruparnos – intervino Marius agarrando a su compañero por el hombro -. No sabemos cuantos saiyans de élite han sobrevivido a la explosión. Debemos reunir al resto de legados y preparar una defensa coordinada, esas fueron las órdenes de Aetius si nuestro ataque inicial fracasaba.
- ¡Al cuerno las órdenes de Aetius! - exclamó Lucius con enfado -. Tenemos delante al príncipe de los saiyans. Si lo eliminamos, la moral de estos monstruos sin cerebro se vendrá abajo. No pienso retirarme ante rivales tan patéticos así que hazme un favor y mantente al margen.
Que imbécil – pensó Auber vislumbrando una esperanza para su victoria -. Por muy efectivo que sea su ataque sónico, es imposible que pueda derrotarnos a los cinco él solo.
El combate iba a ser duro pero, si atacaban desde varios puntos, quizás podrían abrir un hueco en la defensa del legado para que Vegeta lo rematase. Todo dependía de lo bien que se coordinasen, algo que no estaba garantizado con dos cabezas huecas como Nappa y Lettu en el equipo.
- Lettu, parece que ese bichejo no ha aprendido la lección – exclamó Nappa rebosante de confianza -. ¡Maldito infeliz, te vamos a hacer trizas!
- Calma Nappa, no vamos a hacer nada de eso – intervino Vegeta -. No pienso manchar el orgullo saiyan luchando en grupo contra ese desgraciado. Yo personalmente me ocuparé de él.
No puede ser... - pensó Auber mientras observaba, consternado, la arrogante sonrisa del príncipe -. ¡Este malnacido es aún más idiota que Lucius!
- ¡Jajaja así se habla príncipe, yo me pido zurrar al otro! - bramó Lettu con entusiasmo.
- Vegeta, debemos atacar unidos, los poderes sónicos del legado pueden dejarnos incapacitados si luchamos de uno en...
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Dragon Ball: una historia de los saiyans
FanfictionAño 737. Freezer llega a la órbita del planeta Vegeta tras haber congregado a la gran mayoría de los saiyans desperdigados por el espacio. Preocupado por el creciente desarrollo de la fuerza saiyan dentro de las filas de su imperio y temiendo el sur...
