Año 746: Freezer 32, planeta rebelde de la Confederación Zaiber-Drusen.
- ¡Muere monstruo! - gritó el guerrero zaiber lanzando un potente rayo de energía desde su blaster. El disparo alcanzó de lleno a su objetivo, levantando una pesada nube de polvo.
Tanto él como el resto de soldados del ejército rebelde se reagrupaban en dirección al aeródromo, desde el que despegaban algunas naves. Poco importaba ya. Dos horas antes del ataque, una retransmisión había informado de la caída de Freezer 27 a manos del capitán Ginyu, por lo que Freezer 32 se había convertido en el último baluarte de la rebelión.
Solo nos queda el exilio – pensó el soldado zaiber con amargura.
No tuvo más tiempo para lamentarse. Como un rayo, una figura salió de la nube provocada por su ataque y, un segundo después, el soldado cayó. No sentía las piernas, su atacante se las había cercenado de un tajo con su mano desnuda.
- Maldito simio... – susurró antes de perder la conciencia.
Artic observó a su enemigo moribundo. Concretamente, le interesaba su blaster. Un nuevo tipo de pistola, de cañón largo con dos bocas, que se insertaba en el brazo e iba conectado por varios cables a una mochila. Su potencia había impresionado al joven saiyan.
Un soldado de clase baja no habría sobrevivido al impacto – reflexionó con curiosidad mientras lo examinaba.
Desde hacía unos meses les habían llegado noticias de que las tropas separatistas contaban con un nuevo tipo de arma de asalto pero, hasta ese día, ninguno de los miembros de su escuadrón había tenido la oportunidad de medirse a ellas.
Es una pena que la guerra haya terminado – pensó -. Con este tipo de armas el combate habría sido más interesante.
El Escuadrón de Élite Saiyan llevaba dos años luchando contra los separatistas de la Confederación Zaiber-Drusen. Bajo el mando directo del capitán Ginyu, fueron erradicando a las diferentes fuerzas rebeldes que habían tomado el control de hasta doce planetas de la Facción Freezer. Durante ese tiempo habían vivido emocionantes aventuras y librado duras batallas pero, desgraciadamente, ninguna había supuesto un verdadero reto.
¿Cuándo lucharé contra un enemigo digno? - se preguntó contrariado. Su sangre saiyan ardía en deseos de encontrar un rival con el que medirse.
- ¡Vamos Artic, deja de soñar despierto! - le gritó Peas, otro de los saiyans de su escuadrón -. Dicen que el general Arlen está en el aeródromo ¡Tenemos que cogerle antes de que escape! El primero que lo encuentre se queda con el sueldo de dos meses del otro ¿Trato?
- ¡Trato! - respondió Artic con entusiasmo.
Acto seguido, ambos jóvenes salieron volando en dirección al aeródromo. A su paso, iban eliminando a los defensores zaiber que tenían la desgracia de cruzarse en su camino. Los soldados regulares, aún equipados con los nuevos blasters, no eran rival para la élite saiyan.
El general Arlen... ¡Ese si puede ser un reto interesante! – pensó el joven, sonriendo.
Los saiyans superaron con relativa facilidad las defensas alrededor del aeródromo. Gran parte de las fuerzas rebeldes se habían retirado a la ciudad para hacer frente a los otros miembros del escuadrón saiyan y los enemigos restantes se habían atrincherado frente a la puerta, manteniendo una ráfaga de disparos constante para asegurar la huida de las naves. Artic debía reconocerles su valor.
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Dragon Ball: una historia de los saiyans
FanfictionAño 737. Freezer llega a la órbita del planeta Vegeta tras haber congregado a la gran mayoría de los saiyans desperdigados por el espacio. Preocupado por el creciente desarrollo de la fuerza saiyan dentro de las filas de su imperio y temiendo el sur...
