Capítulo 9: Torneo de poder (parte 3)

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El primer puñetazo impactó de lleno en el estómago de Auber. La fuerza del golpe fue tremenda y lo envió varios metros hacia atrás. El saiyan tuvo que emplear toda su concentración para contrarrestar el golpe y frenar el retroceso, justo antes de salir de la arena de combate.

Jadeando por el esfuerzo, se preparó para recibir un nuevo ataque de Orn. Por suerte, este no había continuado con su ofensiva y lo esperaba en el centro de la arena. Parecía que, al contrario que Anan y Lych, Orn no planeaba terminar el combate por la vía rápida y quería darle a Auber la oportunidad de dar algún golpe. Era una suerte. Como sospechaba, activar la técnica de Morello en una lucha real requería de un esfuerzo y concentración que aún no había alcanzado.

Lamentarás no haberme liquidado al instante – pensó el saiyan mientras acompasaba su respiración y extendía su zona de ki.

- Puedes atacar cuando quieras – le dijo Orn -. Así darás una buena impresión antes de que termine el combate y, aunque no entres en el Cuerpo de Guerreros, te valorarán para otros cuerpos como el de Vigilantes o el de Exploradores.

- Muchas gracias – respondió Auber acercándose a su rival -. Sin embargo, yo solo pienso en humillarte de tal forma que no te quieran ni para trabajar en labores de limpieza.

- Solo intentaba ser amable... - gruñó el saiyan, contrariado por el insulto -. No deberías hacer caso a las tonterías de Aspar, no tienes ninguna esperanza de ganar.

- Eso sería si luchase contra un verdadero nivel alto como Ange o Lych pero, contra un bufón como tú, me veo con posibilidades – continuó azuzando.

Auber no se sentía cómodo mofándose de Orn. Sin embargo, para que su plan funcionase necesitaba que este estuviese furioso y atacase de frente. Había entrenado el alcance y control de su técnica hasta abarcar un área de cinco metros. Dentro de ese rango, su control sobre el flujo de ki era casi total y era en esa distancia donde debía desarrollarse el combate para tener alguna oportunidad.

Orn se abalanzó sobre él, lanzando un puñetazo con la mano derecha a su rostro. La fuerza que tenía era enorme, suficiente para acabar el combate. Auber lo supo un instante antes de que el saiyan preparase el ataque, en cuanto entró en su zona de ki. Aún así, tuvo que esforzarse para mover su cabeza a tiempo y esquivar el golpe. Sorprendido por el fallo, Orn lanzó un nuevo puñetazo al costado izquierdo de Auber que este desvió con la palma de su mano, girando el cuerpo al mismo tiempo y escurriéndose bajo el brazo de su rival, hacia su espalda. El ki de Orn se concentraba de forma más débil en su pierna izquierda y allí atacó Auber con una patada. Orn encajó el golpe y retrocedió dos metros, separándose de él. El saiyan lo observó incrédulo mientras se llevaba la mano a su pierna, sin poder explicarse como había podido predecir sus movimientos y causarle daño.

- Parece que si tengo posibilidades – se mofó Auber.

Así funcionaba la zona de ki. El usuario extendía su ki de forma controlada por un perímetro y, dentro de ese rango, era capaz de sentir la intensidad y flujo de toda la energía. Cuando Orn atacaba, su huella de ki se manifestaba antes que su golpe, avisando a Auber de sus intenciones. Era como ver el espectro del ataque de Orn justo antes de que sucediese y, gracias a esto, podía anticipar sus movimientos. Además, tenía otra ventaja. El ki era todo en un combate. Influía en la fuerza, velocidad, reflejos y potencia de un guerrero. Sin embargo, como había aprendido de Morello, no se extendía de forma homogénea por el cuerpo y, por muy fuerte que fuese un enemigo, cuando este se movía dejaba zonas en las que la concentración de ki era menor, abriendo brechas donde era posible causar daño.

Recuperado del golpe y cegado por la ira, Orn atacó de nuevo lanzando un puñetazo a su costado izquierdo. Auber interceptó el puño con la palma de su mano derecha y lo desvió hacia el centro al tiempo que se movía hacia ese lado y lanzaba un puñetazo con su mano izquierda al codo de Orn. Sin embargo, los reflejos y velocidad del saiyan eran muy superiores y retrocedió antes de recibir el golpe.

Dragon Ball: una historia de los saiyansHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora