Planeta Vegeta: Sadala, barrio residencial
El anciano apenas abandonaba la casa. Esa era la única conclusión a la que había llegado Auber tras tres días de minuciosa vigilancia. Después de su incidente con Melo y su cuadrilla, el muchacho había tomado una decisión trascendental. Estaba claro que el entrenamiento en la academia no sería suficiente para superar el examen de ascenso a guerrero. Sin embargo, ese anciano conocía la fórmula para derrotar a rivales con un poder superior al suyo, justo lo que necesitaba para lograr su meta.
Desde ese día, su objetivo había sido observarlo con la esperanza de descubrir el secreto de su poder. Sin embargo, por ahora sus esfuerzos no habían reportado ningún beneficio. La mayoría del tiempo la puerta de la casa estaba cerrada y, las pocas veces que lo había visto salir, era para cuidar las flores del pequeño jardín.
Su conducta le resultaba desconcertante. Muy pocas casas en Sadala tenían jardín y, desde luego, ningún saiyan invertía tiempo en su cuidado, siendo este un trabajo propio de sirvientes. Además, Auber no recordaba haber visto esa variedad de flores de color azul brillante aunque, para ser honestos, no solía fijarse en ese tipo de cosas, al menos hasta hace unos días. Los cuidados que el anciano proporcionaba al jardín habían despertado su interés por el tema y, desde entonces, procuraba prestar más atención a su entorno. Descubrió que apenas había vegetación en la ciudad y, la poca que existía, sobrevivía a duras penas en el cada vez más opresivo urbanismo. Este hecho le provocó una extraña tristeza, como si hubiese perdido algo de lo que, hasta ese momento, no había sido consciente.
La puerta de la casa se abrió y una figura salió. Con su habitual andar pausado, cruzó el porche y bajó los escalones hacia el jardín. Sin embargo, esta vez Auber detectó algo diferente. Al contrario que en otras ocasiones, el anciano llevaba una capa que cubría su túnica habitual y lo que, desde lejos, parecía una especie de bolsa de viaje. Las sospechas del muchacho se confirmaron cuando, una vez en el jardín, alzó el vuelo.
¡Está saliendo de casa! - pensó eufórico. Era la primera vez que cambiaba su rutina.
El muchacho observó como se alejaba y, cuando se encontró a cierta distancia, emprendió el vuelo, siguiéndolo. No le resultó difícil, el anciano se movía sin prisas, disfrutando del trayecto. Se fueron alejando de la zona residencial de la urbe, hacia las afueras donde se concentraban los almacenes comerciales y el puerto estelar. Poco a poco, el entorno urbano fue sustituido por el paisaje rural, formado por grandes extensiones de cultivos, en su mayoría cereales, destinados a abastecer a la ciudad. De vez en cuando se cruzaban con una cosechadora o con un grupo de sirvientes realizando alguna inspección técnica. Más allá de los campos, le esperaba territorio inexplorado.
Qué poco conozco mi mundo – reflexionó Auber mientras observaba el paisaje. Nunca se había alejado tanto de la ciudad. Aunque sabía que muchos clanes de saiyans vivían en pequeños poblados por todo el planeta, su familia siempre había residido en la capital.
Grandes extensiones de acantilados escarpados y con apenas vegetación se extendían hasta donde alcanzaba la vista. Solo algunas pocas zonas con árboles y prados fértiles, posiblemente por la cercanía de una fuente de agua, daban algo de contraste al monótono marrón. Incluso el cielo, cubierto de arena en suspensión, tenía un tono anaranjado.
El anciano redujo la velocidad de improviso y comenzó el descenso hacia una de las pocas zonas arboladas. Auber lo siguió con cautela, aterrizando en la linde del pequeño bosque. Refugiándose entre los arbustos, se acercó lentamente a donde estaba. Lo que vio lo dejó sorprendido.
En medio de un claro, se levantaba una imponente estructura de piedra con forma de espiral que igualaba en altura a los árboles. La piedra tenía un tono azul iridiscente que Auber nunca había visto y cientos de glifos grabados por toda su superficie.
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Dragon Ball: una historia de los saiyans
FanficAño 737. Freezer llega a la órbita del planeta Vegeta tras haber congregado a la gran mayoría de los saiyans desperdigados por el espacio. Preocupado por el creciente desarrollo de la fuerza saiyan dentro de las filas de su imperio y temiendo el sur...
